Omar Farah analizó la crisis industrial y advirtió sobre la falta de crédito para el sector productivo
El histórico dirigente industrial dialogó con Tandil Despierta, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, sobre las dificultades que atraviesa el sector, el impacto de las altas tasas bancarias y el complejo escenario económico que enfrenta la Argentina.
Con una trayectoria de más de 40 años vinculada a la actividad gremial empresaria, Omar Farah compartió su visión sobre el presente de la industria nacional. Durante su participación en el Desayuno de Tandil Despierta, programa emitido por Eco TV y Tandil FM 104.1, el dirigente recordó sus inicios en la actividad, cuando a los 21 años comenzó a asesorar en la comisión directiva de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de Tandil (Apymet), en una época marcada por desafíos tarifarios y energéticos.
Al reflexionar sobre su experiencia, Farah destacó que ha sido testigo directo de las constantes transformaciones y crisis que ha sufrido el sector. Según su análisis, el reclamo de las pymes ha debido profesionalizarse ante la dificultad de ser escuchados por las autoridades públicas. "Se nos exigía ser precisos en el reclamo. Entonces eso te lleva a los dirigentes actuales, ustedes vean que las expresiones, las demandas son cada vez más precisas porque es muy difícil sentarse frente a una autoridad pública", señaló.
El sistema bancario como barrera al desarrollo
Al ser consultado sobre los obstáculos más urgentes para la producción, el empresario fue contundente al apuntar contra el esquema financiero. Para el entrevistado, el problema persiste desde hace décadas y afecta tanto a entidades públicas como privadas. "Estamos llenos de bancos. Un sistema pésimo, el de los bancos. Yo aún hoy tengo la duda si la culpa la tiene el Estado o es el sistema bancario, porque como el Estado le demanda fondos a tasas increíbles, nunca queda dinero para prestar", explicó.
Omar Farah enfatizó que la falta de crédito es un factor determinante en el estancamiento económico. En este sentido, cuestionó la rigurosidad de las exigencias bancarias que, según su visión, terminan comprometiendo el patrimonio personal de los accionistas y sus familias. "Cuando el accionista de una empresa tiene más del 10% del capital, firma hasta la mujer en garantía. O sea, destruyeron las sociedades, firman los socios, directores, accionistas y sus mujeres, todos", advirtió.
La realidad industrial y el desafío del empleo
En relación con la actualidad, el referente del sector manifestó que no se observa un afianzamiento sólido en los rubros que la economía señala como motores de crecimiento, como el petróleo o la minería. A su criterio, los beneficios de la macroeconomía no terminan de drenar hacia los salarios ni hacia la rentabilidad de las fábricas. "Es un efecto muy raro lo que pasa. Se estarían dando las condiciones como para decir podemos competir en determinadas cosas, no estamos tan atrasados en el tipo de cambio como hemos tenido en otras oportunidades", analizó.
Un punto crítico que el dirigente puso sobre la mesa es la dificultad para gestionar el capital humano en las plantas productivas. Según observó, existe una "conservación feroz" de las fuentes de trabajo por parte de los dueños, dado que resulta sumamente complejo conseguir personal capacitado. "Es como que encerrar una persona 8 o 9 horas en una fábrica, ya la sociedad no lo quiere. Los jóvenes tienen otra metodología", sostuvo, al tiempo que remarcó la dificultad de establecer normas de asistencia y compromiso laboral en el contexto actual.
Finalmente, Farah se refirió a la incertidumbre política y económica. Advirtió que, si bien la gestión oficial ha logrado avances en el ordenamiento fiscal, la desilusión social avanza más rápido que los resultados tangibles. "La duda comienza en que después de dos años y pico acomodando las cosas a este nivel, o es una falacia o ya tendría que haber empezado a dar resultado. Y creo que esa es la discusión política que se está viendo", concluyó.