Salud masculina: Qué es la andropausia y cómo identificar sus síntomas
El médico urólogo Luciano Rojas indicó que se trata de un proceso gradual de disminución de la testosterona en los hombres que, en algunos casos, requiere atención profesional para mejorar la calidad de vida.
La andropausia es un proceso biológico natural en el hombre que se caracteriza por la disminución progresiva de los niveles de testosterona. A diferencia de la menopausia en las mujeres, que suele presentarse de manera más abrupta, este fenómeno masculino es sumamente gradual y sutil en el tiempo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún explicó el doctor Luciano Rojas, médico urólogo, este descenso hormonal comienza a manifestarse generalmente entre los 45 y 50 años, con una reducción estimada del 1 por ciento anual.
Debido a esta progresión lenta, los cambios no siempre son notorios de inmediato. El especialista destacó que el impacto en el cuerpo es acumulativo y puede afectar diversas áreas de la salud, tanto físicas como cognitivas. Es fundamental comprender que, aunque es un proceso inherente al envejecimiento, no debe ser ignorado si afecta el bienestar cotidiano del paciente.
Síntomas y señales de alerta
Los síntomas de la andropausia suelen ser variados y, a menudo, se confunden con otras condiciones propias de la edad. En el ámbito sexual, los pacientes suelen reportar una disminución de la libido, menor deseo y dificultades para mantener erecciones. Sin embargo, las manifestaciones trascienden lo sexual.
En el plano físico, la baja de testosterona puede derivar en una disminución de la masa ósea, provocando osteopenia o una menor calcificación de los huesos. A nivel cognitivo, los hombres pueden experimentar cuadros de irritabilidad, depresión, pérdida de memoria o desorientación. Es vital que ante estas señales, el paciente no normalice el malestar y busque asesoramiento médico profesional.
El rol de la consulta médica y los tratamientos
El doctor Luciano Rojas enfatizó la importancia de consultar a un especialista ante cualquier duda. El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre que permite medir los niveles hormonales. En casos donde se confirma una deficiencia significativa, existen terapias de reemplazo hormonal que pueden mejorar notablemente la sintomatología.
Estos tratamientos pueden administrarse a través de geles de aplicación diaria sobre el músculo deltoides o mediante inyecciones que se aplican cada uno o tres meses. No obstante, el profesional aclaró que no todos los pacientes requieren este reemplazo y que la decisión depende de una evaluación integral del estado de salud general del individuo.
Consideraciones sobre la salud prostática
Un aspecto crítico al tratar la andropausia es la salud de la próstata. Dado que el cáncer de próstata es el tumor más frecuente en hombres, el médico debe ser extremadamente cuidadoso al prescribir testosterona, ya que ciertos tumores pueden verse estimulados por esta hormona. Por ello, es obligatorio realizar un análisis de PSA (antígeno prostático específico) antes de iniciar cualquier tratamiento hormonal.
Los controles prostáticos deben comenzar a los 50 años en hombres sin antecedentes familiares, y a los 45 años en aquellos que sí los tengan. El doctor Rojas aclaró que el estigma sobre el tacto rectal ha disminuido, ya que hoy existen herramientas complementarias muy eficientes que permiten un seguimiento preciso sin necesidad de recurrir siempre a ese examen.
Factores de riesgo y hábitos saludables
Es importante considerar que la disfunción sexual, una de las consultas más frecuentes, no siempre tiene una causa puramente hormonal. A menudo, se trata de una combinación de factores. Pacientes que presentan hipertensión, diabetes, colesterol alto o hábitos como el tabaquismo, ven potenciada la dificultad para lograr una erección. El estrés y los factores psicológicos también juegan un papel determinante en este cuadro.
Para mitigar los efectos de la andropausia, el especialista recomienda mantener hábitos de vida saludables. La actividad física es fundamental para preservar la masa muscular y la salud ósea, reduciendo el riesgo de fracturas.