Silvia Fonseca: de pionera en la cirugía a piloto de avión, la historia de una mujer que desafía límites
La reconocida médica cirujana, primera profesional en su especialidad en Tandil, compartió su faceta más desconocida y apasionante: su formación y actualidad como piloto de avión, un sueño de la infancia que logró concretar durante la pandemia.
La trayectoria de Silvia Fonseca es, ante todo, una historia de determinación. Durante su participación en Plataforma Magazine, que se emite por Eco TV y Tandil FM, 104.1, la médica recordó sus inicios y cómo, a pesar de haber tenido otras inquietudes en su niñez, como la actuación o la aviación, terminó volcándose a la medicina. Un episodio particular marcó su destino: a los 11 años, tras una intervención quirúrgica donde le dejaron una pinza en el abdomen, decidió que quería formarse en el área de la salud para evitar que otros pacientes pasaran por situaciones similares.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email"Ahí surgió la Silvia altruista. Primero pensé en ser instrumentadora, pero luego me pregunté por qué no ser cirujana", relató Fonseca. Su formación académica la llevó a La Plata y Buenos Aires, donde se especializó en cirugía plástica y reparadora, trabajando en instituciones de referencia como el Hospital de Niños de La Plata y el Hospital Fernández. Al regresar a Tandil, se convirtió en la primera mujer cirujana de la ciudad, un desafío que asumió con la audacia propia de la juventud.
El lado B: el sueño de volar
Más allá de su exitosa carrera médica, Fonseca reveló que su "lado B" está marcado por una curiosidad insaciable y la búsqueda constante de nuevos horizontes. El sueño de ser piloto, que nació cuando tenía cinco años tras un vuelo en un avión pequeño en el aeroclub, se mantuvo latente durante décadas. Fue durante la pandemia, con sus hijos ya mayores y viviendo en otras ciudades, cuando decidió que era el momento de cumplir esa meta pendiente.
"Empecé el curso en pandemia. Pensé que por edad no podía, pero resulta que sí se puede hacer a cualquier edad", comentó la profesional. Tras cuatro años de formación intensa, hoy cuenta con su licencia de piloto privado de avión. Según explicó, esta faceta no es solo un pasatiempo, sino una disciplina que requiere la misma responsabilidad y seriedad que su labor en el quirófano. "No es como manejar un auto, pero tengo mi licencia y puedo volar aviones chicos y llevar gente", añadió.
El reconocimiento de su entorno
El programa contó con la participación de allegados y colegas que destacaron la capacidad de Fonseca para reinventarse. Destacaron el orgullo al ver cómo equilibra sus responsabilidades profesionales con sus sueños personales. Asimismo, Mario, uno de sus instructores de vuelo, la definió como una alumna "aplicada, muy dedicada y responsable", cualidades fundamentales para una profesión que conlleva riesgos.
La entrevista también permitió repasar otras incursiones de la cirujana, como su paso por la fotografía, donde obtuvo premios, y su reciente incursión en la comedia musical. "Nunca me hubiera frustrado porque todo lo que hubiera elegido lo hubiera hecho con pasión", confesó Fonseca, quien actualmente se prepara para estrenar una obra de teatro a fin de año.
Una vida marcada por la resiliencia
A lo largo de la charla, quedó claro que para Silvia Fonseca la clave reside en la capacidad de disfrutar las emociones y los vínculos. "Estoy en una etapa de la vida donde lo único que me interesa es disfrutar las emociones, los amigos y el compartir", señaló. Su historia es un testimonio de cómo la disciplina y la pasión pueden convivir en una misma persona, permitiéndole ser, al mismo tiempo, una cirujana de referencia y una mujer que no teme despegar hacia nuevos desafíos.
La médica cerró su participación agradeciendo el espacio y reafirmando su compromiso con la vida activa. "Lo que define mi lado B es la historia de que tengo ganas de hacer algo, lo hago, me divierto y no me importa lo que digan los demás", concluyó, dejando una lección de vida sobre la importancia de perseguir los objetivos personales sin importar la etapa en la que uno se encuentre.