Agustín Usandizaga analizó la situación del comercio local y el impacto de la morosidad en el consumo
En una entrevista brindada a La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, el empresario abordó el presente del sector comercial, marcado por la recesión, la transformación en los formatos de venta y el desafío que representa la caída del poder adquisitivo para la cadena de pagos.
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El panorama comercial actual atraviesa una reconversión profunda y acelerada. Según explicó Agustín Usandizaga, el sector se encuentra “en estado de alerta” debido a la combinación de diversos factores, entre los que destacó la persistente recesión, la falta de dinamismo en la demanda y un cambio estructural en los hábitos de consumo de la sociedad.
Durante su participación en La Mañana (programa emitido por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1), el dirigente señaló que, si bien se observan cierres de locales, este fenómeno convive con una relocalización de las actividades. Muchos comerciantes han optado por migrar hacia formatos digitales, depósitos o showrooms, buscando reducir costos operativos en una coyuntura donde las ventas no logran alcanzar los niveles esperados.
“El comercio está sufriendo una mutación rápida y, en muchos casos, dolorosa. Se trata de adaptar la oferta y el formato de venta en un momento difícil, pero para poder encarar ese cambio se necesita financiamiento o un nivel de facturación que permita sostenerlo”, explicó Usandizaga. Asimismo, remarcó que esta readaptación es necesaria para que, una vez que el escenario económico mejore, los negocios puedan posicionarse de manera más promisoria.
El impacto de la morosidad y el crédito
Consultado sobre la situación de los créditos personales y la morosidad en el sector de electrodomésticos, el empresario desestimó la idea de que el endeudamiento sea consecuencia exclusiva de compras realizadas durante el último mundial de fútbol. A su juicio, el análisis debe ser más amplio, ya que el atraso en los pagos responde a la brecha existente entre el incremento de las tasas y la evolución de los salarios reales.
“La mora viene de más atrás. Los ingresos quedaron relegados en relación a los intereses y hay gente que calculó mal sus números y no pudo cumplir. No buscaban comprar para licuar deudas, sino que necesitaban el artefacto y luego no tuvieron la capacidad de cubrir la cuota”, sostuvo.
En cuanto a los niveles de morosidad, indicó que, si bien las cifras varían según la cadena y la política crediticia aplicada, se observa un incremento respecto a los estándares históricos. Mientras que habitualmente el incumplimiento se situaba entre el 5% y el 6%, actualmente algunos rubros podrían estar superando el 10%. No obstante, destacó que existe voluntad de pago por parte de los consumidores, quienes han utilizado el aguinaldo o se han acogido a refinanciaciones con tasas más blandas para regularizar sus deudas.
Presión impositiva y la brecha entre macro y microeconomía
Otro de los puntos centrales del análisis fue la carga tributaria. Usandizaga fue contundente al afirmar que, a diferencia de los alquileres que son contratos entre privados sujetos a negociación, los impuestos no han registrado reducciones en ningún nivel estatal. Por el contrario, mencionó que en los últimos años se han incrementado alícuotas como las de Ingresos Brutos en ciertas actividades, añadiendo una presión adicional sobre la rentabilidad de las empresas.
Al reflexionar sobre el futuro, planteó una visión dual de la realidad argentina. “Veo un escenario macroeconómico mucho más normal, estable y sostenible, pero la economía cotidiana transita una etapa compleja para los sectores que generan empleo”, analizó. Según su perspectiva, mientras rubros como la energía, la minería o parte del agro muestran dinamismo, la gran mayoría de los comercios e industrias enfrentan un estancamiento prolongado.
Finalmente, concluyó que el desafío actual radica en implementar mecanismos que incentiven la demanda y permitan la reactivación de los rubros más rezagados: “La macro está ordenada, pero a la micro le falta bastante. Hay que buscar herramientas para que las distintas actividades empiecen a empujar y encontremos el camino para que los salarios también recuperen su poder adquisitivo”.