Dura advertencia por el desmantelamiento de la SISU y su impacto en los barrios populares de Tandil
Yanina Venier, integrante de Patria Grande, denunció el desfinanciamiento de las obras de urbanización y advirtió sobre la delicada situación que atraviesan más de 2000 familias locales. En diálogo con El Eco, repasó las mejoras en infraestructura que quedaron paralizadas y el riesgo de retroceso en la calidad de vida de los sectores más vulnerables de la ciudad.
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La situación de los barrios populares en Tandil entró en una fase de incertidumbre crítica tras las medidas adoptadas por el Gobierno nacional respecto a la Secretaría de Integración Socio Urbana (SISU). En una entrevista brindada a La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, Yanina Venier expuso las consecuencias directas que el recorte de fondos tiene sobre la trama urbana de la ciudad y la vida cotidiana de miles de vecinos.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailVenier explicó que el área sufrió un proceso de desfinanciamiento y degradación administrativa al pasar de la órbita de Desarrollo Humano al Ministerio de Economía, bajo la gestión de Luis Caputo. Según la referente de Patria Grande, esta decisión política no solo afecta a los equipos técnicos, sino que pone en jaque la continuidad de proyectos que transformaron zonas históricamente postergadas. "Estamos hablando de un grado de afectación a familias trabajadoras que en Tandil alcanza a 11 barrios inscriptos en el Renabap", señaló.
La dirigente remarcó que, a pesar de existir una medida cautelar que obliga al Estado nacional a ejecutar los recursos ya recaudados para este fin, el cumplimiento ha sido nulo. Esta parálisis impacta en un universo de casi cinco millones de personas a nivel país, mientras que en el plano local la cifra supera las 2000 familias que dependen de la intervención estatal para acceder a servicios básicos.
El alcance local del ajuste
En Tandil, los barrios registrados en el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) incluyen a Tunitas, Villa Cordobita, Villa Laza, tres segmentos de La Movediza, Villa Gaucho, Villa Aguirre, La Unión y La Comarca. La integración de estas zonas fue posible gracias a una ley que en su momento contó con un consenso político casi unánime, permitiendo identificar regiones que requerían una intervención urgente debido a sus condiciones de infraestructura y seguridad.
Durante la entrevista, Venier detalló que la SISU financió obras de gran magnitud que la gestión municipal no podría afrontar en soledad. Entre ellas, destacó la extensión de las redes de agua y cloacas en barrios como La Unión y La Movediza. "Se logró incluso el diseño del sistema cloacal para Villa Laza, una deuda histórica con esa comunidad que, por las características serranas de nuestro suelo, presenta una dificultad técnica muy elevada", recordó.
Otro de los pilares afectados es el programa Mi Pieza, que en la ciudad permitió que alrededor de 400 mujeres recibieran financiamiento para realizar mejoras habitacionales en sus hogares. Según Venier, estos recursos no solo dignificaron la vivienda, sino que impactaron directamente en la salud y la alimentación de los grupos familiares al garantizar condiciones de habitabilidad mínimas.
La preocupación actual reside en que el Gobierno nacional pretende reducir la Secretaría a una dirección administrativa, perdiendo su carácter territorial y federal. Para Venier, esto significa "un escritorio en una oficina" que ignora el trabajo articulado que se venía realizando con instituciones como Cáritas, la ONG Techo y diversas organizaciones sociales de distinto signo ideológico.
Infraestructura y trabajo cooperativo
El desmantelamiento de la política de integración socio urbana también generó un fuerte impacto en el mercado laboral local. Venier recordó que las obras de infraestructura se ejecutaban en conjunto con la Municipalidad de Tandil, pero las conexiones domiciliarias quedaban en manos de cooperativas de trabajo. Este esquema permitió la capacitación de trabajadores en oficios como plomería, electricidad y construcción.
"Una de las cooperativas locales tuvo que reducir su personal a la mitad debido a la falta de continuidad en las obras", lamentó la entrevistada. El trabajo de estas agrupaciones permitía realizar conexiones seguras de electricidad casa por casa, evitando conexiones precarias que derivan en riesgos de incendio o electrocución. Según la referente, el Estado no reemplaza a la comunidad, sino que trabaja junto a ella para mejorar el funcionamiento general de la ciudad.
El impacto de estas obras trasciende los límites del barrio popular, ya que la mejora en el sistema de agua y cloacas beneficia a toda la red urbana. Venier ejemplificó que la instalación de tanques de reserva en las viviendas mejora la presión de agua en toda la zona, aliviando el sistema general. "No hay que pensar los barrios de forma aislada; la integración busca que toda la comunidad tenga acceso a la salud, la educación y el transporte", afirmó.
Hacia el futuro, el panorama se complejiza por la crisis habitacional que atraviesa Tandil. La dirigente advirtió que la imposibilidad de costear alquileres está provocando que muchas familias construyan habitaciones precarias en los patios de sus familiares. Sin una intervención estatal temprana, Venier pronosticó un crecimiento de las situaciones conflictivas en los barrios populares, subrayando que "de un decreto se pueden eliminar años de construcción política y social".