El detrás de escena de la torta por los 117 años del Hospital: una obra de arte entre la pastelería y la arquitectura
Soledad García y Belén Bruni, responsables de la imponente creación que celebró el aniversario de la institución sanitaria, compartieron los detalles de una pieza que fusionó técnica culinaria y diseño arquitectónico para recrear la histórica fachada del Hospital Ramón Santamarina.
La celebración por el 117º aniversario del Hospital Ramón Santamarina no fue una conmemoración más para la comunidad de Tandil. Entre los actos protocolares y los discursos institucionales, un elemento captó la atención de todos los presentes y se convirtió en el centro de las miradas: una imponente torta que recreaba con exactitud la fachada del histórico edificio. Las mentes y manos detrás de esta obra son Soledad García y Belén Bruni, quienes relataron los pormenores de su creación en La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa historia de esta pieza de repostería es, en realidad, la historia de una colaboración que trasciende lo profesional. Soledad García, quien actualmente se desempeña como responsable de recursos humanos del hospital, posee una trayectoria singular. Aunque es abogada de profesión, encontró en la cocina un espacio de terapia y expresión personal que la llevó a perfeccionarse en el prestigioso Instituto Gato Dumas junto a referentes como Osvaldo Gross. Por su parte, Belén Bruni aporta la visión técnica y estética desde su formación como arquitecta, encargándose de la decoración y el diseño estructural de los proyectos que emprenden juntas.
Una fusión de saberes para un homenaje institucional
El desafío de realizar la torta para el aniversario surgió como un pedido especial que ambas aceptaron de inmediato. Según explicaron en la entrevista, la materia prima fue donada por proveedores de la Municipalidad de Tandil, mientras que ellas decidieron donar su mano de obra como un gesto hacia la institución donde trabajan. "Nos consideramos una sociedad; yo hago la parte de pastelería y cocina, y Belén hace todo lo que es decoración", explicó Soledad García, subrayando la importancia del trabajo en equipo para lograr un resultado de tal magnitud.
Desde el punto de vista gastronómico, la torta fue diseñada para abastecer a unas 150 personas. Lejos de ser una preparación simple, se optó por un bizcocho —término que, según aclaró la experta, ha reemplazado al tradicional bizcochuelo en la jerga actual— elaborado con abundante manteca, huevo y azúcar para garantizar una humedad óptima. El relleno consistió en dulce de leche con chips de chocolate, mientras que el exterior fue recubierto con un merengue suizo cocido, elegido especialmente por su brillo y consistencia.
La arquitectura aplicada a la pastelería
Lo que realmente distinguió a esta torta fue su frente: una representación tridimensional de la fachada del Hospital Ramón Santamarina. Belén Bruni utilizó sus conocimientos profesionales para trasladar la imagen del edificio al plano comestible. Para ello, trabajó con una fotografía antigua del hospital original y una actual, fusionándolas para obtener un diseño fiel a la historia de la institución.
La técnica empleada consistió en una impresión en plotter sobre papel de 200 gramos, dispuesta en varias capas para generar un efecto 3D que resaltara las partes salientes y los techos del edificio. "Intenté representar la fachada y, al imprimirla en varias capas, tratamos de generar ese efecto de profundidad", detalló la arquitecta. Aunque inicialmente consideraron colocar la imagen como un adorno superior, la altura de la torta permitió que la fachada luciera en todo su esplendor en el frente de la pieza.
Un éxito que no dejó rastros
La recepción de la torta fue unánime. Tanto las autoridades presentes como el personal de salud destacaron no solo la belleza estética de la obra, sino también su sabor. Tal fue el éxito que, según comentaron las creadoras, no quedó ni una sola porción. Lo que restó tras el evento principal fue trasladado a las áreas de guardia del hospital, donde los trabajadores terminaron de disfrutar el agasajo.
Este proyecto ha servido también como el puntapié inicial para lo que Soledad García y Belén Bruni proyectan como un futuro emprendimiento conjunto. Con años de experiencia realizando eventos familiares para sus hijos, la dupla ha demostrado que la combinación entre la precisión de la arquitectura y la calidez de la pastelería artesanal tiene un potencial enorme en la ciudad.
Para quienes deseen apreciar el nivel de detalle de esta creación, las imágenes del aniversario 117 muestran la magnitud de un trabajo que, más allá de lo culinario, representó un homenaje sentido a una de las instituciones más emblemáticas de Tandil. La labor de estas dos profesionales demuestra que, cuando el compromiso institucional se une con la pasión personal, los resultados superan cualquier expectativa técnica.