Temporal en Tandil: la Usina trabajó con 25 operarios para normalizar el servicio tras los cortes por el fuerte viento
El gerente técnico de la Usina, Guillermo Saab, detalló el alcance de los daños provocados por las intensas ráfagas del domingo, que incluyeron voladuras de techos y caída de postes. La tormenta demandó un despliegue de seis camiones y una labor ininterrumpida hasta la medianoche para restablecer el suministro en distintas zonas.
El intenso temporal de viento que azotó a la ciudad durante la jornada del domingo puso a prueba la capacidad de respuesta de las cuadrillas de emergencia. Desde las 11.30, el personal de la Usina, en coordinación con Defensa Civil del Municipio, debió intervenir ante una sucesión de incidentes que afectaron las redes y dejaron a miles de usuarios sin suministro eléctrico en diversos puntos de la ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailGuillermo Saab, gerente técnico de la Usina, brindó precisiones sobre el operativo para dar respuesta a una demanda que rondó los 250 llamados. Según explicó el ingeniero, uno de los focos de mayor conflicto se originó de manera repentina, cuando el viento cobró intensidad. “Cuando empezaron las ráfagas se voló parte del techo de lo que era Metalúrgica, que están desarmando y están las cosas a medio camino”, relató el directivo, quien infirió que la precariedad de las estructuras en proceso de desmantelamiento facilitó el desprendimiento de materiales.
La situación en ese sector fue particularmente compleja debido a la interacción de los restos de la estructura con el tendido eléctrico. El ingeniero describió que “los pedazos de techo que volaron se enroscaron en los cables de media tensión y entonces, actúan las protecciones que nosotros tenemos para estas situaciones”. Esta respuesta automática de los sistemas de seguridad fue clave para evitar riesgos eléctricos mayores para los transeúntes, aunque derivó en la interrupción inmediata del servicio.
El impacto en la red de media tensión
El incidente en la zona de la exMetalúrgica no fue un hecho menor para la estabilidad del sistema. Saab puntualizó que la red ubicada en ese sector es fundamental para la distribución local, ya que cuenta con “cables importantes que al cerrar Metalúrgica reutilizamos para el resto de la ciudad”. En tanto, ese fallo se produjo en paralelo a la caída de un poste sobre calle Chaperouge por lo que se vieron afectados dos ramales eléctricos de gran envergadura, lo que generó sorpresa en el equipo técnico por la simultaneidad del evento.
“En esas voladuras se enroscaron unos plásticos, como unos aislantes de los techos, y con la lluvia, mojados, hicieron que haya un cortocircuito que hizo actuar las protecciones”, detalló el gerente técnico. Este evento puntual dejó a unos 4.000 clientes sin energía eléctrica. Si bien se trabajó para normalizar la situación, alrededor de las 17 se produjo una reedición del mismo inconveniente, obligando a los operarios a intervenir nuevamente sobre ese mismo punto crítico.
Más allá de lo ocurrido en la planta fabril, Guillermo Saab sostuvo que el fenómeno climático fue generalizado: “Pasó en distintos lugares que se volaron techos o pasaron cosas”. La combinación de viento y humedad en el suelo generó un escenario de inestabilidad que afectó diversos elementos de la infraestructura pública.
Postes caídos y la colaboración de los vecinos
Otro de los episodios de magnitud registrados durante el domingo tuvo lugar a raíz de la caída de un poste de cemento de media tensión. En este caso, el factor climático se combinó con trabajos previos realizados por una empresa contratista. Las precipitaciones ablandaron la superficie y el poste se derrumbó casi hasta el suelo. “Ese fue otro evento importante, que la resolución nos llevó más tiempo porque había que normalizar e intentar acomodar el poste de vuelta”, explicó Saab.
La reparación de la columna de hormigón requirió el uso de maquinaria pesada y una logística especial. Al ser un poste de gran peso, el personal debió trasladarse con equipamiento específico y una grúa. El ingeniero detalló que la estructura poseía una base de hormigón que, al haber sido excavada en sus alrededores, quedó sin el sustento necesario. El viento terminó por dar el "empujón" final. “Por suerte no se cayó, quedó inclinado, enganchado de los cables que lo sostenían”, precisó.
En este contexto, el gerente técnico destacó el rol fundamental de la ciudadanía para prevenir accidentes. “En general, la gente nos ayudó mucho en estas situaciones. Cuando ven un poste caído, un poste inclinado, un poste que se mueve, una rama, un árbol, las cosas que pasaron durante el día de ayer”, manifestó Saab, resaltando que los vecinos dieron aviso rápidamente y procedieron a cortar la calle por su cuenta para evitar el paso de vehículos y personas.
Tal como ocurrió en la zona de Metalúrgica, en esta ocasión también se vio dañado una red troncal y otros 3.500 usuarios quedaron sin suministro en sus domicilios. Saab aclaró que, si bien hubo árboles y ramas caídas en múltiples puntos de la ciudad que afectaban a pocas conexiones, cuando el daño se produce en un cable troncal, el impacto es masivo.
Afectación del servicio de agua y zonas críticas
Uno de los puntos de mayor preocupación para la Usina y la Municipalidad de Tandil fue el inconveniente registrado en la zona de Segundo Sombra, del sector de Chapaleofú hacia circunvalación. Allí, la falta de energía eléctrica no solo afectó a las viviendas, sino que impactó directamente en los pozos de Obras Sanitarias. Como consecuencia, el servicio de agua potable comenzó a experimentar una merma en su presión y caudal.
La labor en esa zona, que demandó levantar un poste caído, fue especialmente dificultosa debido al estado de las calles de tierra tras la lluvia. “Los camiones nuestros para el barro no son los más ágiles por el peso que tenemos que llevar”, reconoció Saab.
A pesar de las dificultades para maniobrar y retirar las ramas, el equipo logró restablecer el suministro a los pozos de Obras Sanitarias cerca de las 20, permitiendo que luego el personal de dicha dependencia continuara con sus tareas de normalización del bombeo.
El trabajo en los cerros y zonas rurales
La geografía de Tandil también impuso desafíos adicionales. En Villa Cordobita, la red que sube hacia el cerro desde la calle Juan B. Justo se vio afectada repetidamente por la presencia de arboleda densa. Saab relató que debieron acudir al lugar en varias oportunidades: “Cortábamos una rama y nos íbamos, pero el viento perduró bastante. Fueron varias horas de viento”. Esta permanencia de las ráfagas obligó a los operarios a realizar tareas de mantenimiento correctivo de forma recurrente.
Hacia el final de la jornada, el foco se trasladó a la zona del Haras General Lavalle. En este sector rural, las redes ingresan en estancias, lo que dificultó la localización exacta de la falla. A pesar de que el número de afectados era reducido, la complejidad del terreno hizo que este fuera el último problema en resolverse, alcanzando la reparación definitiva recién a la medianoche.
Para hacer frente a los 250 reclamos recibidos, la Usina debió reforzar sus equipos habituales. Se convocó a las guardias de mantenimiento operativo, personal especializado en tareas de alta complejidad como el enderezamiento de postes y poda de emergencia. En total, el operativo contó con 25 personas distribuidas en seis camiones, además del personal encargado de la atención telefónica.
Finalmente, Saab subrayó que la organización es muy importante “porque el riesgo existe, estamos trabajando con situaciones complicadas, de mucho viento, de mucho riesgo y con distintas personas que están haciendo los trabajos, pero por suerte la coordinación funcionó muy bien”. El despliegue permitió que, tras una jornada de extrema exigencia climática, la ciudad recuperara la normalidad en sus servicios básicos.