La producción de miel en Tandil: los proyectos de la Cooperativa La Serrana y el cuidado de las abejas
El referente apícola Gustavo Morteo analizó el presente de la actividad en Tandil, destacó la importancia de consumir miel cruda para aprovechar sus propiedades inmunológicas y brindó detalles de los tres proyectos educativos y ambientales que impulsa la Cooperativa Apícola La Serrana.
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En una entrevista exclusiva en La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, el productor Gustavo Morteo, integrante de la Cooperativa Apícola La Serrana y miembro activo de la Mesa Apícola de Tandil, analizó en profundidad la actualidad de un sector clave para la economía regional. En coincidencia con la celebración del Día Internacional de la Abeja, Morteo explicó que, si bien a nivel nacional se conmemora la Semana de la Miel, a nivel local el trabajo de difusión y concientización se extiende durante todo el año.
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El mercado de la miel: exportación y consumo interno
La apicultura en Tandil cuenta con un registro oficial que supera los 500 productores inscritos, aunque no todos se encuentran en actividad constante. Actualmente, el partido sostiene un nivel de producción estimado entre 60.000 y 65.000 colmenas. A pesar de este volumen, Morteo señaló que históricamente la actividad ha permanecido poco visible para los habitantes de la ciudad debido a la modalidad de comercialización.
"El porcentaje de exportación supera el 90% de la producción", detalló el dirigente, quien agregó que la miel local se vende principalmente a granel. Los principales destinos internacionales son Estados Unidos y diversos países de Europa, con Alemania como el principal puerto de ingreso y fraccionamiento en el mercado común, además de una fuerte demanda en Asia, particularmente desde Japón. En este contexto, la provincia de Buenos Aires representa un actor fundamental, ya que concentra el 53% de la producción apícola de toda la Argentina.
Frente a este escenario agroexportador, el gran desafío de la cooperativa radica en fomentar el consumo interno y enseñar a los consumidores a valorar la calidad del producto local. "Se está trabajando mucho para incrementar el consumo de miel fraccionada y facilitar que los productores mejoren sus ingresos llegando directamente al vecino con un alimento de alta calidad", sostuvo.
La miel como alimento y el valor de la "miel cruda"
Durante la entrevista, Morteo hizo hincapié en que la miel no debe ser considerada un simple endulzante o un ingrediente más, sino un alimento sumamente complejo. "Lo más importante de la miel está dentro de ella como despertador del sistema inmunológico", afirmó, destacando el aporte de enzimas y probióticos que la abeja transmite de manera natural al producto.
Para aprovechar al máximo estas propiedades, el especialista recomendó consumir una cucharada diaria de miel cruda en ayunas, idealmente combinada con limón. Sin embargo, advirtió que el calor es el principal enemigo de estos nutrientes. "La miel sólida es la mejor, la que no ha sufrido tratamientos térmicos", explicó. En invierno, la presencia de miel líquida en las góndolas suele ser el resultado de procesos de pasteurización o filtrado que exponen el producto a altas temperaturas, lo que disminuye sus cualidades biológicas.
Como alternativa, Morteo ponderó la miel cremada, un desarrollo que mediante un proceso de fricción mecánica rompe los cristales sin aplicar calor. Esto da como resultado una textura similar a una mousse que se mantiene untable de forma permanente sin perder ninguna de sus propiedades originales.
Asimismo, el productor brindó un consejo práctico para el consumo cotidiano: evitar colocar la miel en el té cuando el agua está hirviendo. "Si agregamos la miel con el agua hirviendo, es lo mismo que tomar té con azúcar porque se pierden las propiedades. Lo ideal es esperar unos minutos a que la infusión esté a una temperatura templada, de entre 35 y 40 grados, que permita tomarla sin quemarse, y recién ahí incorporarla", detalló.
Tres proyectos con impacto social, educativo y ambiental
Para sostener la actividad apícola durante todo el año, la Cooperativa Apícola La Serrana lleva adelante tres líneas de acción comunitaria muy definidas:
1. Escuela de apicultura
Esta iniciativa busca formar a nuevos productores bajo una modalidad netamente práctica. "El apicultor aprende compartiendo un año biológico, no un año lectivo", aclaró Morteo. El trayecto formativo tiene una duración de tres años y ofrece amplias facilidades de pago para los materiales, permitiendo incluso que los estudiantes abonen los costos mediante trabajo. Al finalizar el ciclo, los egresados se retiran con sus propias colmenas en producción para iniciar su emprendimiento.
2. Vivero apícola y forestación
Con el objetivo de mitigar la pérdida de flora melífera que Tandil ha sufrido durante los últimos 40 años, la cooperativa produce plantas específicas en su propio vivero. Estas especies vegetales se ponen a disposición de los productores agropecuarios de la zona para reforestar los campos y garantizar el alimento de las colmenas.
3. Proyecto educativo "La Abeja y Yo"
Destinado a alumnos de jardín de infantes y de primer y segundo grado de escuelas primarias. Durante un lapso de tres a cuatro meses, los niños trabajan junto a sus docentes en contenidos relacionados con la polinización y la preservación ambiental.