Vecinos del barrio Arcoiris exigen obras hidráulicas ante la angustia por las inundaciones
La falta de infraestructura adecuada en el sistema de desagües provoca que, ante cada lluvia, las calles del barrio Arco Iris se conviertan en ríos, afectando la calidad de vida de los residentes y deteriorando sus viviendas, una problemática que los vecinos denuncian desde la década del 80 y que hoy vuelve a estar en el centro del debate político por la posible toma de un crédito municipal para ejecutar los trabajos necesarios.
La situación que atraviesan los vecinos del barrio Arco iris y sectores aledaños, como el barrio San Juan, fue expuesta en el programa La Mañana, que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1. Azucena, vecina y referente de la biblioteca Paula Albarracín de Sarmiento, relató la angustia que viven las familias ante cada temporal, señalando que la falta de una intervención hidráulica integral convierte a las calles en verdaderos ríos.
“Donde más se siente el correr del agua, que parece un río, es en la calle Américo Reinoso y Quintana”, explicó la vecina. Según detalló, el problema se agrava por la topografía del lugar, ya que el barrio se encuentra en una ladera de bajada que recibe el caudal proveniente de la ruta 226, la calle Quintana y la avenida Lunghi, sumado al agua que baja desde el barrio Movediza.
Un problema histórico sin soluciones de fondo
La vecina enfatizó que esta problemática no es nueva, sino que persiste desde la creación del barrio en la década del 80. Aunque el sector ha crecido y se ha urbanizado, la infraestructura de drenaje no ha acompañado ese desarrollo. “Las bocas de tormenta están tapadas e inútiles totalmente. No es el pésimo entubamiento, sino que simplemente se llenaron de tierra y arena que trae el agua”, sostuvo.
El impacto en la vida cotidiana es profundo. Según el testimonio brindado en el programa, los vecinos no solo sufren daños materiales en sus viviendas, sino que también ven afectada su movilidad. “Si no tenés vehículo, realmente se complica muchísimo más. La gente que manda sus hijos a la escuela 14 o a la salita padece todo eso”, describió, remarcando que quienes no cuentan con transporte propio deben caminar por veredas anegadas o embarradas.
La discusión por el crédito municipal
El debate actual en el ámbito político gira en torno a la autorización de un crédito para financiar estas obras hidráulicas. Mientras algunos sectores de la oposición cuestionan las condiciones del préstamo, los vecinos subrayan la urgencia de una solución definitiva. “Si vivieran acá, yo creo que estarían preocupados y deseosos de recibir ese crédito como lo estamos todos los vecinos de esta zona”, afirmó Azucena.
La vecina recordó que, a lo largo de los años, diversos funcionarios han prometido la obra, pero la realidad es que el municipio debe intervenir de manera constante tras cada lluvia con maquinaria pesada para retirar piedras, arena y escombros. “Es una deuda pendiente. Deberían haber entregado el barrio con esa obra para no tener estos problemas”, sentenció.
El impacto en la comunidad
El crecimiento demográfico de la zona ha hecho que cada vez más familias se vean afectadas por el desborde del agua. La construcción de nuevas viviendas, como las 24 unidades entregadas recientemente en la calle Catamarca, no ha venido acompañada de las mejoras hidráulicas necesarias, lo que, según la vecina, condena a los nuevos residentes a padecer la misma situación.
“Cada vez que llueve, el municipio viene con sus máquinas, recoge la tierra, la arena y las piedras que trajo el agua y limpia los laterales de la calle. Pero esto es un río”, concluyó, haciendo un llamado a la responsabilidad de los dirigentes para que se priorice esta intervención que, de haberse realizado años atrás, habría evitado el desgaste y el costo que implica el mantenimiento constante ante cada tormenta.