Al tener que cerrar un pelotero y una empresa de turismo por la pandemia, se reconvirtieron a la miel
Ana Genre y su hijo Simón Arrospide pasaron un momento difícil al tener que dejar las actividades que venían desarrollando por las restricciones que se impusieron para frenar el Covid-19. A raíz de eso, transformaron lo que era un hobby, la actividad apícola, en un emprendimiento económico ante la urgencia de generar ingresos de otra forma.
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Madre e hijo decidieron reconvertirse en pandemia luego de que los dos rubros que eran sus sostén dejaran de funcionar por las restricciones impuestas para frenar el avance del coronavirus. De tener un pelotero y una empresa de turismo, pasaron a la producción apícola. Ana Genre contó a El Eco de Tandil que “más que reconvertirnos fue tener que dejar en stand by algunas actividades, porque un pelotero y una empresa de transporte de pasajeros dedicada a turismo en pandemia son de los dos rubros más afectados, que no pudimos abrir”.
Contó que ella junto a su hijo, Simón Arrospide, se dedicaban a ambos rubros, entonces se vieron obligados a buscar otra alternativa para poder generar ingresos.
Simón Arrospide contó que “las colmenas para mí eran un hobby. Primero aprendí en la escuela, después estuve en la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce. Aprendí algo de la actividad, fue algo que siempre me gustó, tuve colmenas pero lo hacía por hobby. Tenía unas pocas colmenas”.
“Esta nueva necesidad nos llevó a sacarle la parte económica al hobby que tenía como actividad secundaria, tratamos de hacer al hobby rentable básicamente, así que empezamos a vendera granel, como se venden tambores para exportación”, indicó.
Recientemente agregaron la actividad de manufacturación, la parte industrializada que es la de fraccionar.
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