La pandemia lo llevó a dar vuelta la página y descubrir su pasión por el arte cinético
Luciano Sena se radicó en Tandil en septiembre del año pasado luego de que la cuarentena lo llevara a replantearse su vida y comenzar de nuevo, con el fin de cumplir sus sueños.
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Tal como le sucedió a muchas personas, el contexto de pandemia llevó a Luciano Sena a replantearse su vida y cambiar drásticamente el rumbo de la misma. En el proceso de reinventarse, dejó su trabajo de instrumentador quirúrgico para dedicarse al arte cinético y se mudó de La Plata a Tandil con su familia.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con El Eco de Tandil contó que en septiembre del año pasado cuando aún residía en La Plata descubrió su “nueva pasión que es la construcción de autómatas, es el arte cinético, todo lo que tiene que ver con personajes o situaciones hechas a mano que tienen movimiento pero sin tecnología. Son artesanías. En enero me vine a vivir a Tandil”.
“Renuncié a un trabajo en relación de dependencia en la pandemia al revalorizar los espacios y los tiempos de cada uno y el encuentro con los autómatas me hizo dar cuenta de que me tenía que reinventar a nivel personal, internamente, para poder hacer algo y estar contento con lo que uno hace. La pandemia fue como la gota que rebalsó el vaso, ya venía antes replanteándome algunas cosas y gracias a tener una mujer de oro al lado y una hija decidimos cambiar de rumbo totalmente, y movernos a Tandil para arrancar de nuevo”, explicó.
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