El Centro de Martilleros de Tandil festeja sus 80 años
Fue fundado el 13 de junio de 1946. Enrique Alewaerts, referente local del sector, pinta un panorama sobre la actualidad del rubro.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl Centro de Martilleros de Tandil celebra hoy sus 80 años.
Enrique Alewaerts, referente local de la actividad, compartió el desayuno de Tandil Despierta, explicando cierta merma en el movimiento de dicho sector y haciendo referencia a la necesidad de una modificación considerable en las formas del PDT (Plan de Desarrollo Territorial):
-¿Qué balance puede trazar sobre este primer semestre que está por concluir?
-Puede dividirse en muchos aspectos, no puede hablarse de algo general porque cada rubro que manejamos presenta una forma diferente de trabajo. Pero, en líneas generales, hay que decir que hubo mucho menos movimiento que el año pasado. Comparando con el semestre anterior, hubo cierto retroceso en cuanto a compraventa y alquileres. Es algo que, en algunos aspectos, preocupa.
En lo que tiene que ver con la compraventa, el movimiento es lento. Se hacen algunas operaciones pero no al ritmo que veníamos teniendo el año pasado. Estamos tratando de encontrar la forma de cómo hacer para vender. No es algo que tenga que ver con la construcción, porque se está construyendo mucho. Pero la cuestión de las ventas viene más tranquila.
-¿Qué factores son los que influyen en ese retroceso?
-Ha habido una disminución general, antes era muy notorio el movimiento de gente que invertía en Tandil o que directamente se venía a vivir a la ciudad. En forma particular se vende, no tanto así con créditos, lo cual viene muy lento. Cuesta calificar, hay propiedades usadas que están a la venta en un buen precio, se escucha que los bancos están brindando créditos hipotecarios pero la realidad es que se complica a la hora de cerrar un negocio.
-¿Quiénes son los que venden y quiénes aquéllos que pueden esperar, en cuanto a propietarios?
-Tandil es una ciudad que puede esperar. Lo ves cuando se supone que el valor debería bajar y, en realidad, la gente prefiere esperar. Es distinto al panorama de la costa, donde la dinámica es más rápida. El que quiere vender lo hace porque, llegado el caso, baja el precio si es necesario. Tandil es más conservador en ese aspecto, lo raro es que suceda habiendo necesidades.
Muchas veces, nos toca vender una propiedad que tiene de por medio una sucesión y, de pronto, encontramos que hay diez herederos. En ese caso, bajar un poco el valor de la propiedad les representa 500 dólares menos a cada uno y, así y todo, optan por no hacerlo, prefieren esperar otra oportunidad. Es un fenómeno raro que no pasa ni en Buenos Aires ni en la costa.
-¿En Tandil las propiedades que se construyen ya están vendidas de antemano o hay que esperar la oportunidad?
-En la ciudad, hay varios métodos de venta a la hora de construir un edificio. Están las empresas importantes que construyen con fondos propios. Lo hacen, fijan un valor y esperan la oportunidad, que venga alguien dispuesto a abonar esa cifra.
Existen otras figuras, como el fideicomiso al costo, en la que un grupo de personas se junta en invierte para construir.
También están las empresas que venden el 60% del edificio “al pozo”. Construyen con ese dinero y, una vez que terminaron, venden el resto.
Hay que tener en cuenta que el valor del metro cuadrado sobre un lugar nuevo es más caro que el año pasado, porque hoy construir en dólares es más caro. Y todavía el mercado no convalidó ese valor. O sea, el consumidor final no está pagando esos valores pretendidos. En ese sentido, el mercado se mantiene expectante.
-No hace mucho, “te sacaban de las manos” un departamento en el alquiler. ¿Qué sucede hoy respecto a ello?
-Está pasando totalmente lo contrario. Hoy, hay mucho para alquilar, cuesta hacerlo. A nosotros nos cuesta mucho trabajo alquilar una propiedad. Por ejemplo, el año pasado, un dos ambientes a estrenar lo alquilábamos en 700 mil pesos. Hoy, nos cuesta alquilar ese mismo departamento en 600 mil. Está en el marco de una lógica total que tiene que ver con los sueldos, que no alcanzan. En general, la familia busca otro tipo de soluciones, se achican en el gasto o lo comparten. Hubo un retroceso en ese sentido.
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-¿Adónde va a parar esa gente que no tiene propiedad si es que disminuyeron los alquileres?
-Se van formando grupos. Nosotros estábamos acostumbrados a alquilarle un departamento de dos ambientes a un estudiante. Hoy, en ese mismo lugar, viven dos. Con las familias pasa algo parecido.
La situación en cuanto a alquileres es complicada, lo podrán ver a partir de las publicaciones, cuesta alquilar. Desde nuestro lugar, aconsejamos al propietario que baje el precio antes de tener el lugar vacío.
-¿Y qué dicen los propietarios?
-Les cuesta entenderlo, pero lo hacen. Es que, si no toman esa medida, pierden el ingreso de dos o tres meses.
Como propietario, también hay que entender que hoy la carga impositiva es alta, ya sea las tasas municipales o el impuesto provincial.
Lo que ayuda es que hoy está permitido establecer contratos por distintos plazos. Eso es algo que sirve para distintas situaciones. Podés hacer un contrato por un año e ir conversando las actualizaciones, las indexaciones.
-¿También dejó de ser negocio el alquiler temporario?
-Creo que sí, en muchos casos los departamentos pasaron a ser de alquiler permanente, y amueblados. Dio resultado, hacés una diferencia respecto a un departamento sin amueblar.
Nos vamos adecuando a la situación, hoy tenemos que ir buscando diferentes maneras para poder seguir existiendo en el rubro inmobiliario.
-¿Cree que puede revertirse la tendencia de que los créditos son insuficientes para acceder a una propiedad?
-Lo veo difícil. No se ve una movida respecto a que el crédito hipotecario esté implantado como negocio. Más allá de que hoy estamos ante una buena oportunidad, porque lo usado no se actualizó en cuanto a su valor, seguimos con números históricos.
Sería muy bueno que los bancos “se pongan la diez” porque realmente hay una necesidad. Hoy, la ecuación está muy buena porque una familia que paga alrededor de un millón de pesos en un alquiler accedería con ese dinero a la cuota de algo que compre. El problema que nos encontramos es que se trata de una vivienda usada, que en algún aspecto debe reciclarse, proceso que hoy es caro. La mano de obra respecto al costo en dólares y los materiales, han cambiado y están caros. Hay que aceptar no poder comprar una vivienda perfecta, pero ir adecuándola con el tiempo es posible.
-¿Cuánto cuesta un metro cuadrado en Tandil?
-Ha subido últimamente, en lugares nuevos a estrenar. Hay que evaluar que en la ciudad se construye de diferentes maneras. No es lo mismo un edificio de varios pisos con ascensor, con construcción en altura, donde todo es más caro, que un lugar con menos pisos. Ahí tenemos el primer quiebre. Otra cosa es la vivienda familiar que se construye.
El precio tiene que ver con el lugar donde se construye y con la calidad de los materiales, pero en un complejo nuevo a estrenar tenemos que estar hablando de unos 1.500 dólares por metro cuadrado. En un edificio de considerable altura ya debemos hablar de 2.000 o más.
Hoy, la tecnología es buenísima pero no barata. Me refiero a aberturas, calefacción, aislantes…todas cosas que están muy buenas pero tienen su costo. En vivienda familiar nueva a estrenar, el metro cuadrado debe estar en los 1.500 dólares.
-¿Cómo puede repercutir en el mercado inmobiliario una modificación en el PDT?
-Es un tema que nos preocupa. Queremos ser parte de esa comisión, venimos luchando por ello desde hace años pero no hemos podido lograrlo. Tenemos muchísimo para decir pero no nos invitan a participar. Conocemos el territorio y el mercado, como también sabemos hacia dónde va la ciudad. Con lo cual, nos encantaría formar parte de esa comisión, es algo que hemos solicitado formalmente, muchas veces. Siempre tenemos la esperanza de sumarnos.
-¿Qué se argumenta cuando les niega el acceso?
-Hay muchas asociaciones que quieren participar y dicen que si dejan entrar a una tienen que darles lugar a todas las demás. A nosotros nos toca resolver cuando la cuestión ya está definida, como cuando tasamos el predio de avenida Santamarina. Nos gustaría participar antes de que sucedan las cosas y que se tenga en cuenta nuestra mirada. Hasta acá, no lo hemos logrado pero mantenemos esperanzas de que nos llamen para hacer nuestra contribución en beneficio de la ciudad.
La situación es preocupante porque Tandil necesita un cambio de PDT en algunos sectores.
-¿En qué lo aprecia?
-Me gustaría mencionarlo de manera general, porque hay muchas cosas para charlar. Vemos que los particulares empujan a que se haga ese cambio. A veces, se hacen manejos para buscarle la vuelta a esa norma que impide determinada cosa. Hasta acá, no he visto que se demuela nada, se termina haciendo lo que se emprende y después se le busca la vuelta para que eso prospere. Existen las multas, es una situación que se vuelve recaudatoria pero no trae soluciones.
Hay muchísimo por charlar, muchas cosas para cambiar. El PDT tiene veinte años, en algunos aspectos hay que modificarlo sí o sí. Hay miradas que están bien, pero hay que tener en cuenta que hoy Tandil no es la misma ciudad que teníamos, el parque automotor es otro…hay mucho para discutir. El PDT es, en definitiva, lo que nos direcciona hacia el cambio de la ciudad.