Mauricio Scoltore evocó en Roque Pérez al padre Raúl Troncoso, una huella nacida en Tandil que sigue viva
El padre Mauricio Scoltore recordó al padre Raúl Troncoso, con quien convivió casi una década en Tandil, destacando su compromiso con la verdad y la justicia durante la última dictadura militar.
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En un clima de respeto y profundo silencio, frente al monumento de Memoria, Verdad y Justicia en Roque Pérez, el padre Mauricio Scoltore tomó la palabra para compartir una reflexión atravesada por la memoria y la experiencia personal. No se trató de un discurso más, sino del testimonio cercano de alguien que conoció de primera mano al padre Raúl Troncoso, con quien convivió durante casi diez años en Tandil.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Quería simplemente compartir un sentimiento y una reflexión sobre la figura de quien fuera nuestro pastor y nuestro guía, el querido padre Raúl Troncoso”, comenzó diciendo, marcando desde el inicio el tono íntimo de su intervención.
Lejos de una mirada distante, Scoltore habló desde la cercanía que da la convivencia. A partir de allí, fue delineando un perfil nítido del sacerdote. “Raúl no fue un hombre de palabras vacías. Su fe se traducía en gestos, y sus gestos se traducían en compromiso social”, señaló.
En ese mismo sentido, evocó una de las ideas que atravesaban el pensamiento de Troncoso, indicando que “el Evangelio no se queda encerrado en las paredes de la parroquia”. En esa misma línea, profundizó ese pensamiento al vincularlo con una práctica concreta: “La Iglesia tiene que tener olor a oveja, como dice el Papa Francisco, y Raúl lo practicó mucho antes de que se hiciera frase. Él caminó el barro, caminó los barrios y, sobre todo, caminó junto a aquellos a quienes la historia y la sociedad muchas veces les dio la espalda”.
El momento más intenso de la intervención llegó cuando situó a Troncoso en el contexto de la última dictadura militar. Allí, Scoltore fue contundente al sostener que “en los tiempos más oscuros de nuestra patria, cuando el miedo paralizaba, Raúl no se escondió”. Esa afirmación no quedó aislada, sino que se amplió con una mirada que lo ubica también como un referente ético. “Su compromiso con la Verdad y la Justicia no fue una postura política de ocasión, fue una exigencia de su sacerdocio”, aseguró. En la misma línea, agregó una idea que sintetiza su posicionamiento en aquellos años: “Él entendió que no puede haber paz sin justicia, y no puede haber justicia si se oculta la verdad”.
En ese contexto, el lugar elegido para el acto cobró un sentido especial. “Estar hoy aquí, recordando su legado en este sitio de memoria, es volver a decir que su huella está viva entre nosotros”, afirmó, tendiendo un puente entre el pasado y el presente.
Hacia el cierre, Scoltore volvió sobre la dimensión más humana y comunitaria de Troncoso. “El mejor homenaje que podemos hacerle a Raúl es seguir construyendo puentes. Él fue un gran constructor de puentes en Tandil, uniendo realidades distintas en pos del bien común”, recordó.
Su discurso concluyó con una invitación que resonó más allá de sus palabras finales: “Que su ejemplo nos ayude a ser una comunidad más solidaria, más justa y, sobre todo, más humana”.
El aplauso que siguió no fue solo un gesto de reconocimiento, sino también una forma de reafirmar, en ese espacio de memoria, que la historia de hombres como Raúl Troncoso continúa interpelando el presente.
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