A un año del alta de Inés, su familia celebró la fecha que cambió sus vidas
Después de 253 días de internación y un trasplante de corazón, el 16 de septiembre de 2025 Inés Socobehere recibió el alta del Hospital Italiano. Su familia recordó aquel momento y volvió a agradecer a quienes hicieron posible su nueva oportunidad de vida.
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Hay fechas que quedan marcadas para siempre. Para la familia de Inés Socobehere, el 16 de septiembre es una de ellas. Este miércoles se cumplió un año desde que la pequeña tandilense recibió el alta médica luego de 253 días de internación y de atravesar un trasplante de corazón que cambió definitivamente su historia.
La familia recordó aquel momento a través de las redes sociales, con un mensaje en el que repasó la sorpresa de escuchar las palabras que durante tantos meses habían esperado: “¿Cómo están para irse a casa?”.
“Hay fechas que se celebran especialmente y esta es una de ellas”, expresaron. Inés había permanecido internada desde el 3 de enero hasta el 16 de septiembre de 2025, en un recorrido que comenzó de manera abrupta y que durante meses mantuvo en vilo a su familia y a buena parte de la comunidad tandilense.
Su mamá, Julia Fuentes, recordó que al recibir la noticia del alta quedó paralizada. “Por un momento no sabía qué hacer. Me paralicé, lloré y llamé a Juan y a mis hermanas”, contó. La noticia llegó, además, el día del cumpleaños de Lou, madrina de Inés, por lo que la familia lo recordó entre risas como “el mejor regalo que le dimos”.
El momento tuvo otra coincidencia especial: Bautista, el hermano de Inés, había ido a visitarla y pudo estar presente. Después de completar los trámites necesarios, finalmente llegó la imagen que durante meses parecía lejana: Julia, Juan, Bauti e Inés caminando juntos por los pasillos del Hospital Italiano para salir del centro de salud.
“Caminamos los cuatro juntos por esos pasillos que tantas veces entramos y salimos en modo automático, pero esta vez era distinto: salía Inés de alta, con una nueva oportunidad de vida”, compartieron.
Una historia que comenzó con el 2025
La historia había comenzado el 3 de enero de 2025, cuando Inés sufrió una grave descompensación. Hasta entonces era una niña sana, pero un cuadro viral derivó en una miocardiopatía dilatada que comprometió severamente su corazón. Durante las primeras horas fue atendida en el Hospital de Niños de Tandil, en un cuadro crítico, y posteriormente fue trasladada a Buenos Aires.
Pasó 21 días en el Sanatorio Finochietto, donde los profesionales lograron sostenerla mientras atravesaba uno de los momentos más delicados del cuadro. Luego ingresó al Hospital Italiano, que se convertiría durante meses prácticamente en la casa de la familia.
En febrero llegó una de las noticias más difíciles: Inés necesitaba un trasplante de corazón. Con apenas un año de edad ingresó a la lista nacional de emergencia del Incucai y comenzó una espera que se extendería durante varios meses.
Mientras esperaba el órgano, cada pequeño avance se convirtió en un acontecimiento. En junio, después de 159 días de internación, los médicos le permitieron salir de su habitación, recorrer los pasillos, gatear y acercarse al sector de juegos del hospital. Era un paso enorme después de más de cinco meses prácticamente confinada.
Finalmente, el 4 de julio de 2025, llegó el corazón que Inés necesitaba. El trasplante se realizó en el Hospital Italiano y marcó lo que sus padres describirían tiempo después como un nuevo nacimiento para toda la familia. La recuperación sorprendió incluso al equipo médico por la respuesta y vitalidad de la pequeña.
Dos meses y medio más tarde llegó el alta.
“Disfrutamos cada día de esta nueva vida”
Salir del hospital no significó regresar inmediatamente a Tandil. Debido a los controles y cuidados posteriores al trasplante, la familia permaneció otros seis meses en Buenos Aires hasta que finalmente pudo volver definitivamente a la ciudad.
El regreso se produjo en enero de este año y estuvo acompañado por una multitud. Bomberos, familiares, amigos y vecinos participaron de una caravana para recibir a Inés después de un año atravesado por internaciones, incertidumbre y esperanza.
Hoy, a doce meses de aquella salida del Hospital Italiano, la realidad es muy diferente.
“Pasó un año y estamos felices de poder seguir acá. Un año que Inés, gracias a Dios, está impecable gracias a su corazón fuerte y sano. Disfrutamos cada día de esta nueva vida”, expresó su familia.
El aniversario también volvió a ser una oportunidad para agradecer. En primer lugar, a la familia donante, presente desde el trasplante en cada uno de los mensajes públicos de los Socobehere. También al Hospital de Niños de Tandil, por haber cuidado y estabilizado a Inés durante aquellas primeras 24 horas críticas; al personal del Finochietto, por los 21 días en los que la sostuvieron con vida; y al Hospital Italiano, que durante meses se transformó en su casa.
“Gracias a los enfermeros y médicos que cuidaron a Inés y a nosotros”, concluyeron.
Desde aquel 3 de enero hasta el alta pasaron 253 días. En el medio hubo terapias intensivas, traslados, meses de espera y finalmente un corazón. Un año después de atravesar por última vez las puertas del hospital como paciente internada, Inés continúa creciendo en Tandil junto a su familia.
Y en cada aniversario, los Socobehere vuelven al mismo punto que acompañó toda su historia: el agradecimiento a la familia que, en medio de su propio dolor, tomó una decisión que permitió que otro corazón siguiera latiendo.
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