Alerta en Tandil por el inicio de consumos problemáticos antes de los 10 años y el aumento de la demanda social
La secretaria de Desarrollo Humano y Hábitat, Juliana Teerink, advirtió sobre la compleja realidad que atraviesa la ciudad, donde la crisis económica empuja a trabajadores registrados a solicitar asistencia y la problemática de las adicciones comienza a manifestarse en edades cada vez más tempranas.
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En un escenario marcado por la incertidumbre económica y el impacto de la inflación en los sectores más vulnerables, la Municipalidad de Tandil, a través de su Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, brindó pautas sobre las estrategias de intervención, en una ciudad que por su escala todavía permite un abordaje cara a cara. Juliana Teerink, titular del área y con una trayectoria de diez años en la gestión pública, analizó las diversas aristas de una demanda que no solo crece en volumen, sino que se complejiza en sus formas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUno de los puntos más alarmantes del diagnóstico actual reside en la salud integral de los menores. Según explicó la funcionaria en diálogo con “La Mañana de El Eco” (El Eco Streaming y 104.1 Tandil FM), el panorama de las adicciones ha mutado drásticamente en el último tiempo. “El consumo problemático crece en términos de modalidad de consumo, de sustancias y se amplió, se agrandó, la franja etarea con la que estábamos acostumbrados a trabajar”, señaló con preocupación.
Marcó que la profundidad de esta problemática se manifiesta desde el inicio mismo de la vida. En ese caso, indicó que los bebés que nacen con abstinencia por el consumo de la mamá, “ya marcan un precedente, hay un entorno que no favorece” y agregó que observan “en niños, la baja a los nueve o diez años por lo menos con una primera experimentación, una posibilidad de llegada a consumir, a ver de qué se trata”.
La detección temprana y el rol de las instituciones
Para la gestión local, este fenómeno no es una percepción subjetiva, sino una realidad respaldada por las estadísticas territoriales. “Esto en Tandil lo vemos y lo tenemos como dato, y desde ahí estamos trabajando”, afirmó Juliana Teerink, quien además puntualizó que “no hablamos solo de sustancias ilegales, hablamos del alcohol que no deja de ser una sustancia tóxica”.
La secretaria alertó que “el consumo problemático no es hoy consumo y mañana soy adicto, hay una carrera adictiva”, donde la persona que empieza a experimentar va haciendo un recorrido “por eso es importante detectarlo a tiempo” antes de que lleguen a la adicción. En este sentido, la red de contención institucional se vuelve fundamental para identificar estos casos de manera precoz.
Indicó que los casos les llegan a través de la Dirección de Niñez, los servicios Local y Zonal de Protección de Derechos y de los juzgados de Familia a partir de las medidas de abrigo que se dictaminan, “pero también en las escuelas está apareciendo este dato fuerte; en los centros comunitarios; nosotros trabajamos mucho articulando con Protección Ciudadana y con todo lo que hace a la Dirección de Prevención Comunitaria con los programas AMAR que están en diferentes barrios”.
Ante la mayor demanda, la funcionaria se inclinó por “fortalecer los programas preventivos y de promoción, porque tenemos un gran desborde en esta necesidad de espacios de atención, de abordaje, cuando ya está el consumo instalado”.
Asimismo, remarcó una falencia estructural del sistema. “En muchos casos para alojar en lo que antes se llamaban comunidades terapéuticas, hoy creo que son unidades residenciales, no hay para menores de edad, entonces eso también implica que los lugares que puedan ir acompañando esos procesos tengan personal capacitado para lo que significa el consumo problemático en un niño o en un adolescente”.
Bajo esa premisa, subrayó que “la gente no tiene que preocuparse de quién me atiende, la red la tenemos que garantizar las instituciones”.
Nuevo perfil de demanda: trabajadores que no llegan a fin de mes
La crisis económica ha modificado el perfil de quienes se acercan a las dependencias municipales. Si bien la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat siempre trabajó con sectores de alta vulnerabilidad, hoy el universo de atención se ha expandido hacia la clase trabajadora. “Hace varios años que venimos recepcionando también inquietudes de personas que tienen un trabajo registrado, un subempleo registrado; personas que tienen determinada estabilidad laboral que no llegan a fin de mes”, explicó Juliana Teerink.
Estas situaciones generan un impacto emocional profundo en las familias. Según la secretaria, muchos ciudadanos se acercan afligidos, sin saber cómo plantear su situación: “Algunos con mucha angustia, que no quieren recibir nada del Estado, sino buscando un empleo, reforzar el ingreso desde el empleo con alguna contraprestación”.
Esta realidad obliga a la Municipalidad a repensar la política pública con mayor amplitud de recursos, priorizando la efectividad de la respuesta tanto para quien no tiene nada como para aquel que, teniendo un ingreso, ha caído por debajo de la línea de la pobreza.
En términos numéricos, la asistencia alimentaria refleja este retroceso social. Tras haber logrado bajar el número de beneficiarios a fines del año pasado, la tendencia se revirtió. “Habíamos reducido bastante pero hoy ya estamos casi nuevamente pisando las 3.000 familias o destinatarios del Programa de Seguridad Alimentaria, inclusive reforzando con módulos de alimentos que eso lo habíamos tratado de desestimar y tenerlo para situaciones de emergencia”, detalló la funcionaria. Si se considera que cada grupo familiar está integrado por un promedio de cuatro personas, la asistencia alcanza a más de 12.000 tandilenses.
El impacto del invierno y la emergencia habitacional
Con la llegada de las bajas temperaturas, las necesidades básicas se agudizan. El presupuesto municipal, proyectado a finales del año anterior, debe ahora hacer frente a un incremento en los pedidos de gas envasado, leña y ayuda para el pago de facturas de energía eléctrica. “En invierno es mucho más cruda la demanda y más inmediata también, a esto se suma algún factor climático que nos pueda atravesar, lluvias intensas, vientos, voladuras de techos, mojadura de colchones”, describió Juliana Teerink.
La cuestión habitacional se presenta como uno de los desafíos más complejos de la gestión. Actualmente, existen cerca de 600 destinatarios de ayuda para alojamiento, que incluyen desde viviendas familiares hasta pensiones y geriátricos.
La situación de los adultos mayores es particularmente delicada, ya que muchos deben elegir entre comprar medicamentos o pagar el alquiler, lo que ha incrementado su presencia en los centros comunitarios y oficinas de asistencia.
Migración interna: el desafío de quienes llegan a Tandil "a probar suerte"
De forma recurrente, la ciudad opera como un polo de atracción para personas de otras localidades que buscan mejorar su calidad de vida. Sin embargo, muchas de estas historias terminan en situaciones de desamparo al no contar con empleo ni vivienda previa. Recientemente, llegó hasta El Eco el caso de dos jóvenes de Mar del Plata y Santa Clara del Mar que, tras agotar sus recursos, quedaron en situación de calle.
Ante esta problemática, Juliana Teerink fue clara respecto a las prioridades presupuestarias: “La atención en la salud, en la cuestión alimentaria, eso siempre va a estar garantizado. La cuestión habitacional ya es más compleja porque nosotros tenemos un presupuesto que depende de un fondo que se nutre del aporte de los ciudadanos de Tandil y tenemos que acompañar justamente a las personas que son de la ciudad”.
La secretaria explicó que la ciudad recibe constantemente a personas solas o grupos familiares de localidades cercanas o del norte del país que llegan con expectativas de crecimiento, pero sin una red de contención. “Es importante marcar que la cuestión no es solo resolver lo habitacional sino conocer el motivo, lo que hay detrás de esta venida a la ciudad. Nos hemos encontrado con situaciones complejas, de violencia de género, niños que han sido traídos por un papá o una mamá con el desconocimiento del otro progenitor, o pacientes que han abandonado tratamientos de salud mental”, concluyó la funcionaria, reafirmando que la asignación de recursos municipales debe seguir criterios profesionales y de responsabilidad institucional.