Aseguraron que los nuevos créditos hipotecarios "volverán a fracasar"
Antonio Comiso advirtió que las exigencias bancarias excluyen a los trabajadores y los comparó con los préstamos UVA.
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El profesional inmobiliario y martillero local, Antonio Comiso, expresó su escepticismo tras el anuncio realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, respecto a la inyección de dos billones de pesos provenientes del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para reactivar los préstamos para vivienda.
Comiso señaló que, si bien la oferta parece atractiva en la superficie, las condiciones impuestas por las entidades bancarias representan barreras difíciles de superar para el asalariado común y proyectó que la iniciativa fracasará al igual que los anteriores créditos UVA.
"Los créditos que ofertó son buenos, pero tenés unas condiciones muy duras", afirmó. Explicó que para acceder a un préstamo de 100.000 dólares, el solicitante debe declarar ingresos mensuales superiores a los 3,4 millones de pesos, una cifra que dista de la realidad de la mayoría de los trabajadores.
Además, recordó que el financiamiento cubre solo el 70 o 75 por ciento del valor de la propiedad, lo que obliga al comprador a contar con un ahorro previo de al menos el 25 por ciento para cubrir el resto del precio y los gastos asociados a la transacción.
El martillero fue tajante al comparar este programa con los créditos lanzados durante la gestión de Mauricio Macri. "El plan es el mismo que ya fracasó", sentenció, y recordó el impacto negativo que tuvieron estos préstamos en los vecinos de Tandil que aún hoy enfrentan dificultades por las deudas contraídas.
Para el entrevistado, la historia se repetirá debido a la indexación y las condiciones de mercado, beneficiando principalmente a las entidades financieras y no a quienes realmente necesitan una vivienda propia.
Una medida que excluye a las mayorías
Respecto al alcance de la medida, Comiso observó que el propio Gobierno nacional reconoció que el beneficio llegará apenas a unas 17.000 o 18.000 familias en todo el país. "Se deja a un grupo importante de la sociedad fuera del alcance porque no todo el mundo puede declarar el dinero que piden", sostuvo.
En ese sentido, estimó que, dada la enorme necesidad habitacional existente, un crédito que fuera realmente accesible en Tandil se agotaría en menos de una semana, evidenciando la insuficiencia del cupo previsto para la escala nacional.
Para el martillero, el diseño de la política económica actual prioriza a los sectores de mayores ingresos y a los tomadores de capital. "Siempre se apunta para arriba y no para abajo", lamentó, argumentando que los sectores más acomodados no suelen recurrir a este tipo de financiamiento bancario porque poseen otra sustentabilidad personal.
Por el contrario, consideró que el foco de cualquier línea crediticia de esta naturaleza debería estar puesto en el trabajador con un salario digno producto de su esfuerzo cotidiano, quien hoy se encuentra imposibilitado de calificar para estos beneficios.
Consultado sobre el impacto macroeconómico de este anuncio, Comiso se mostró pesimista y detalló que la medida no cumplirá con el objetivo de mover la economía. A su entender, la inyección de fondos a través de los bancos no será suficiente para dinamizar el mercado interno si no se atiende primero a la producción básica.
"No lo veo para mover la economía", aseguró, y subrayó que el crecimiento genuino se logra fortaleciendo las microeconomías y no solo atendiendo a los grandes jugadores financieros.
El martillero describió un panorama preocupante para el sector productivo y comercial, tanto a nivel nacional como local. "Hoy nos encontramos con empresas, pymes y comercios que cierran", describió, y alertó que Tandil dejó de ser una "isla" económica para sufrir las mismas consecuencias recesivas que el resto de Argentina.
En su análisis, para que el país logre un crecimiento real, es indispensable la injerencia de fondos estatales en las pequeñas empresas para garantizar salarios y costos que permitan un flujo constante de consumo.
Finalmente, Comiso recordó que el único momento de recuperación sostenida y generación de empleo que observó en la historia reciente fue bajo la gestión de Roberto Lavagna como ministro de Economía.
Según su visión, aquel modelo generó producción, salario y un esquema de exportaciones que hoy está ausente. "Si no apuntas a las microeconomías, no hay país que surja", concluyó el martillero, advirtiendo que la falta de un enfoque orientado a la producción nacional seguirá profundizando la crisis actual y enterrando las posibilidades de ascenso social a través del acceso a la vivienda.
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