De las sierras a Roma, el abogado tandilense que gestiona ciudadanías italianas y sueña con volver
Mateo Schettino reconstruyó la historia de su familia para obtener la ciudadanía italiana y convertir ese proceso en su profesión. Hoy trabaja gestionando trámites y litigios para descendientes de italianos, mientras analiza los cambios legales que tensionan el acceso a ese derecho y mantiene intacto su deseo de volver a la ciudad que lo vio crecer.
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Mateo Schettino nació hace 33 años en Tandil, pero al menos una parte de su historia comenzó a escribirse hace más de un siglo del otro lado del mar, en Viggianello, un pequeño pueblo de Italia del que migró hacia Argentina su bisabuelo paterno.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMuchos años después, hizo el recorrido inverso y se instaló en la capital italiana. Egresado del Colegio San José, a los 23 años se recibió de abogado en la Universidad Nacional de La Plata y su ruta hacia el "viejo continente" no fue lineal. Todo comenzó lejos de Europa, en Oceanía, durante un viaje de Working Holiday que decidió hacer con amigos tras recibirse. Allí, la realidad le dio el primer golpe burocrático. Aunque no es excluyente tener pasaporte europeo para tramitarla, tenerlo brinda más facilidades.
"Éramos cuatro amigos, ellos tres tenían pasaporte italiano y yo no. No había ni empezado los papeles y no pude sacar la visa, pero me fui igual", relató. La diferencia de estatus legal se sintió en el bolsillo: "Obviamente que el trato laboral fue muy distinto para ellos que para mí. A mí me costó mucho conseguir laburo, me pagaban menos la hora. Así que ahí hice mi primer click y dije: yo necesito conseguir la ciudadanía italiana como sea".
