Desde el Taller Protegido destacaron la reapertura del Punto Limpio Centro
Elisa Gutiérrez, el impacto que genera al espacio en donde tienen su fuente de ingreso 66 personas con discapacidad.
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La puesta en marcha del nuevo centro de disposición de residuos en la zona céntrica de la ciudad fue recibida con optimismo por las autoridades del Taller Protegido. Tras el cierre de la boca que funcionaba anteriormente sobre Santamarina, la institución registró una transición compleja en la que debió reorientar el hábito de los vecinos para no perder el flujo de materiales reciclables, insumo vital para el financiamiento de sus actividades.
Gutiérrez explicó que, si bien el primer impacto tras el cese de actividades en el punto anterior fue desfavorable, el proyecto logró sostenerse e incluso proyectar un crecimiento. "Para nosotros es sumamente importante que haya otro Punto Limpio", aseguró la referente, quien destacó la estética y funcionalidad del nuevo espacio como un incentivo para que los ciudadanos se acerquen a dejar sus desechos. En ese sentido, recordó que evitar que el material termine en el relleno sanitario es fundamental no solo para el medio ambiente, sino para la supervivencia de las instituciones que trabajan en su reciclaje.
En cuanto a la dinámica de trabajo, el Taller Protegido recibe desde el Punto Limpio principalmente cartón y botellas plásticas de todo tipo, incluyendo envases de gaseosas, artículos de limpieza y productos de higiene. Complementariamente, en su propia sede, la institución acopia y procesa latas, aerosoles y aceite vegetal usado.
El desafío de la inclusión laboral
A pesar de contar con infraestructura renovada, la coordinadora remarcó que todavía persiste el desafío de educar a la población sobre la gestión de residuos. Al respecto, advirtió que "hay mucha gente que todavía le falta esa cuestión de separar en origen, pero la realidad es que seguimos apostando a que se sume" más cantidad de vecinos a esta cadena de valor.
Esta labor diaria cobra un sentido trascendental al considerar el aspecto humano y social de la organización. Gutiérrez subrayó que el esfuerzo colectivo, en sintonía con lo expresado por el director de Ambiente, Nicolás González, se centra en proteger la fuente laboral de 66 personas con discapacidad. Según indicó, la lucha por sostener cada uno de esos puestos de trabajo es una tarea constante que requiere del compromiso de toda la comunidad.
Sin embargo, al ser consultada sobre la actualidad financiera, la coordinadora no ocultó la preocupación que rodea a las entidades de bien público en el actual escenario de crisis. "Las instituciones estamos atravesando por una situación económica, diría que grave, pero tratando de superarnos todos los días", manifestó Gutiérrez, reafirmando el compromiso de mantener vigente a la institución a pesar de las dificultades.
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