Día del Turismo Tandilense: la historia de Raquel, una guía que ama la ciudad, y llegó a hacer excursiones en lengua de señas
Estudió en uno de los primeros cursos que brindó el Municipio. Pasión por la profesión y amor por Tandil.
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Cada 4 de junio se celebra en la ciudad el Día del Turismo Tandilense. La conmemoración es en honor a la asamblea del año 1938 que conformó la primera Dirección Municipal abocada a fomentar el turismo a nivel local. Tandil fue siempre un punto en el mapa que atrajo a viajeros y curiosos, pero aquel fue un paso importante en la definición del perfil turístico local, que se desarrolló en particular durante los últimos años.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailExisten muchas historias vinculadas a Tandil y el turismo. Una de tantas es la de Raquel Barraza: se formó como guía en el año 2000 –a partir de los cursos que entonces brindaba el Municipio-, y vinculó esa profesión con otra de las tantas disciplinas en las que se formó, lengua de señas.
Con 80 años, Raquel recuerda la emoción de los asistentes a sus excursiones con señas. “Fue una experiencia extraordinaria. He llorado, y me acuerdo y veo lo feliz que la gente era. Fue bastante fuerte”, contó, en diálogo con El Eco. En el presente, como lo hacía con las excursiones que supo guiar, sigue disfrutando de las sierras y el entorno natural local.
En el último tiempo hubo marcados avances en la profesionalización de los guías de turismo. En la ciudad cuentan con un Registro Municipal Único, e incluso existe un título intermedio que otorga la Unicen en el marco de la Licenciatura en Turismo. Anteriormente, la formación fue a partir de cursos, y uno de ellos fue el que realizaba el Municipio. En el año 2000, Raquel –a quien siempre le gustó estudiar y formarse-, se inscribió, y descubrió una nueva pasión a la que se dedicaría hasta pocos años atrás.
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Amor por Tandil
“Me gusta estar siempre activa, aprendiendo cosas nuevas”, se definió Raquel. Nacida en Tandil, trabajó desde muy joven, y se desarrolló como terapista y masajista. Entre muchas otras cosas, aprendió lengua de señas, y algunos años después, guía de turismo.
“El Municipio empezó a dar talleres de todo tipo, y fui”, dijo sobre el comienzo de su formación. Desde un principio se apasionó con conocer sobre la ciudad: estudió al detalle la historia de los escultores de las estaciones del Calvario, “una por una”, pero también todo sobre el Parque Independencia y los paseos más importantes. “Si vas a ser guía, tenés que saber de qué se trata, y después la gente estaba encantada, porque también le gustaba la historia. Estaba apasionada, y cada vez más”, recordó.
Su formación siguió con las iglesias, edificios históricos y museos, hasta que llegó el turno de la evaluación final, donde, ya los docentes lo esperaban por su compromiso con el estudio, aprobó.
Entonces comenzó a trabajar como guía. Recorrió hoteles para repartir unos folletos que imprimió: “Excursiones guiadas por Tandil y sus sierras. Conocer los antecedentes de indios, gauchos e inmigrantes que forjaron la historia de este Tandil, avistando antiguas casas de piedra y ruinas de viviendas de los picapedreros”, decía uno de los volantes.
Así empezaron a llegar los primeros grupos, familias, parejas y hasta extranjeros que viajaban a la ciudad y elegían a Raquel para que sea su guía. “Lo que más le gustaba eran los cerros. De repente íbamos en un micro, por la avenida Avellaneda y Brasil, y es como que el cerro se te viene encima, parece que lo tenés enfrente, y es impresionante. Viví con plenitud todo eso, hasta lo mínimo, como juntar florcitas de los campos”, contó.
En un momento, tuvo otra idea para sumar a su propuesta. “Me di cuenta y me pregunté, ¿Por qué no aunar lengua de señas a guía de turismo?”. Entonces imprimió folletos a los que sumó señas: “Raquel te acompaña”.
Pero más allá de su desarrollo en lo profesional, la pasión de Raquel en su trabajo como guía de turismo estuvo siempre movilizada por su amor por la ciudad. “Me gusta caminar, me gusta aprender, y amo Tandil”, aseguró.
En sus años como guía fue otra de las testigos de una transformación a nivel local: el de la profundización del perfil de Tandil como ciudad turística. “Lo viví maravillada”, marcó.
Para quienes tengan proyectado formarse como guías, Raquel no dudó en aconsejar que “no se lo pierdan, porque ser guía de turismo te da mucho, y te abre muchas puertas. Hoy los jóvenes tienen muchas posibilidades. Vivo cada día Tandil, y estoy en un lugar que me da la posibilidad de subir, bajar y disfrutar de los cerros. Del sol, como alumbra de cierta manera, de la niebla. Hay que vivir ser guía de turismo, yo lo vivo cada día, y es maravilloso”.
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