El equipo de la Unicen que hizo simuladores para Vaca Muerta: entrevista a Cristian García Bauza
El proceso de trabajo y su posible continuidad. La experiencia de conocer Vaca Muerta.
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En más de 20 años de trabajo, los científicos y trabajadores del Instituto Pladema de la Unicen han desarrollado tecnología para las Fuerzas Armadas, para industrias, para la salud pública y para muchos otros ámbitos. A mediados de marzo dieron otro paso importante en su trayectoria, ya que una serie de simuladores que crearon pasaron a formar parte del Instituto Vaca Muerta, un centro de formación para operarios del yacimiento que es una de las mayores reservas mundiales de hidrocarburos no convencionales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl Eco de Tandil dialogó con Cristian García Bauza, director de MediaLab, el grupo del Pladema a cargo del proyecto realizado con la Fundación YPF. En una extensa entrevista, el ingeniero en Sistemas, científico y también investigador de Conicet, brindó detalles del trabajo que llevaron a cabo desde la ciudad, con personal y proveedores locales. Además, compartió su experiencia de conocer Vaca Muerta.
“Te llena de orgullo, te da la sensación de que es un lugar que todo argentino tendría que conocer al menos una vez en su vida. Son esas cosas que terminan con la grieta. Se está en el medio de la nada, sacando algo que está a cuatro mil metros bajo tierra, haciendo un esfuerzo fenomenal y trabajando 24x7 todos los días del año, con lluvia, con sol, con frío. Todo es grande, todo es peligroso, todo te ensucia, todo te puede lastimar. Y nosotros estamos ahí aportando a que las cosas no te lastimen”, contó.
El Instituto Vaca Muerta (IVM), es un centro de formación para trabajadores especializados para el sector energético, construido en el Polo Científico Tecnológico de Neuquén. El trabajo desarrollado por MediaLab fue a través de un encargo de la Fundación YPF, que dirige el lugar junto a un consorcio de compañías del sector petrolero.
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El proyecto para Vaca Muerta
-¿Cómo surgió lo de desarrollar simuladores para el Instituto Vaca Muerta?
-Medialab es uno de los grupos de Pladema con el que hacemos simuladores de entrenamiento, y hacemos soluciones basadas en tecnología para capacitar y formar gente en instrumental, en aparatos, en maquinarias.
Nosotros veníamos ya trabajando primero con Fundación YPF en tecnología para generar oficios. Y se veía y se palpaba esta necesidad de recursos, con las necesidades que hay en Vaca Muerta. Vaca Muerta es algo para ser explotado por los próximos 50 años, y hay una demanda de mano de obra bastante clara.
Empezamos a trabajar con ellos, con el Instituto Vaca Muerta, en algunos productos, en algunas soluciones y después lo terminamos de redondear dándole como un enfoque bien industrial, bien operativo, cuando se sumó YPF.
-Pero no fue un proyecto que comenzó ahora…
-En 2024 hicimos una demostración en la torre de YPF en Puerto Madero. Fuimos con alguna de nuestras soluciones, llevamos algunos productos nuestros con los que estábamos trabajando en la Fundación.
Bajaron todas las gerencias de YPF, bajó Horacio Marín, que es el CEO, lo vio y le gustó. Ellos ya estaban con esta idea de tener un centro, tener un lugar en donde la gente pase y se capacite como para tener una base mínima inicial de capacitación. Es la demanda, no hay gente capacitada pero no ingenieros en hidrocarburos, sino gente que tenga oficio. Porque se necesita mucha mano de obra. Ahí eso prendió y se formalizó en un convenio con la Unicen, y con la unidad ejecutora que es MediaLab, como parte del Pladema.
El 16 de marzo se inauguró el Instituto Vaca Muerta, y ahí llevamos cuatro simuladores de petróleo.
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-¿Qué hace un simulador de petróleo?
-Tiene una parte de operación de perforación, como el que está en el “pinito” de la plataforma metálica, y hace una perforación a 3000, 3500 o 4000 metros. Simula eso, y simula la fractura también, el proceso que le sigue. Y después hay diversos ejercicios que tienen que ver con la seguridad, con los elementos de protección personal.
Pero también hay otros simuladores de cosas transversales. Por ejemplo, llevamos un simulador de conducción. Digo que lo llevamos porque efectivamente lo hicimos: hubo que desarrollarlo, fabricarlo, armarlo, y lo llevamos para allá y lo instalamos. También capacitamos a los profesores e instructores que lo van a usar.
-Para hacer ese desarrollo hay que viajar al lugar y conocerlo. ¿Cómo fue ese trabajo?
-Nosotros viajamos varias veces, con distintos equipos. Marcelo Venere fue tres veces, yo fui dos, y después el equipo de relevo fue también dos veces más.
Se hace un relevo fotográfico, se trabaja también con planos, con esquemas, y después con eso se reconstruye y se modela en 3D toda la escena.
Es parecido a un videojuego. El tema que un videojuego está pensado para que vos te diviertas. Esto no está pensado para que vos te diviertas, sino para que vos aprendas y que vos te capacites.
Esa es una parte, la visual, pero después está la modelización computacional de lo que sucede. Por ejemplo, que cuando vos estés perforando, las revoluciones sean correctas, el peso en el trépano sea correcto en base a la profundidad en la que estás perforando, y así.
En los de conducción se simula la curva de tracción, el esfuerzo de torque, la relación de caja. Usándolo vas a sentir o deberías sentir lo mismo que sentís en el vehículo real, a diferencia que si no frenas correctamente, no vas a tener un accidente. Los simuladores vienen a eso, a anticiparse a las cosas y darte un entorno seguro para aprender. Es seguro para la maquinaria y seguro para el humano.
Ciencia aplicada
-En el Pladema sucede algo interesante. Se genera un vínculo entre la universidad pública y el sector privado, para la producción de conocimiento pero también como aportes concretos, en este caso al desarrollo…
-Sí, es una directriz de filosofía de trabajo. Del Pladema y de los grupos que lo componen. Yo hablo en particular por MediaLab, que es el grupo que dirijo, pero las otras áreas también comparten esa filosofía.
Está muy centrado en hacer cosas aplicadas. Ni siquiera que son aplicables. Las cosas ya nacen siendo aplicadas, sabiendo que van a terminar en algo tangible, que se toca y que se usa.
Y lo combinamos con nuestro perfil científico e innovador. Muchos de los integrantes Pladema somos científicos, yo soy investigador de Conicet con un perfil muy sesgado, así hacia el producto y hacia el uso en lo social, en lo empresarial, en lo industrial.
Y después hay en otras áreas también que yo se han hecho muchos avances en lo que es salud, hay toda una parte que trabaja con inteligencia artificial y oftalmología e imágenes médicas.
-¿Es un proyecto a largo plazo?
-La idea es que continúe. Obviamente había que llegar al hito de la inauguración, de que se empiecen a usar los simuladores. Pero ya hay un catálogo de cosas por hacer. Los instructores que van usándolos, obviamente sugieren siempre mejoras y cosas por hacer, eso ya está conversado.
Y estamos con las tratativas administrativas y operativas para continuar el segundo año, incluyendo nuevos desarrollos, no solo complementando los que tenemos.
-En el proyecto para Vaca Muerta, ¿Cuántas personas de MediaLab trabajaron?
-MediaLab tiene un equipo de unas 45 personas en todas las áreas. Hay casi 30 entre relevo, desarrollo y modelado 3D.
Pero después también hay otras áreas como montaje, diseño industrial, fabricación y obviamente grupos de administrativos, de comunicación, de divulgación. En los proyectos de IVM y de Vaca Muerta estuvimos todos involucrados.
-El equipo está capacitado en Sistemas y en la disciplina específica de cada uno, pero ¿Tuvieron que formarse en hidrocarburos, en los aspectos técnicos de este proyecto?
-Sí. En este y en todos. Cuando viene un posible usuario que necesita capacitar gente en tal o cuál área, terminás capacitándote y siendo uno más. Y en general en todos los desarrollos hay un usuario experto, que usualmente lo pone la empresa que va a usar el producto, o a veces lo ponemos nosotros.
Por ejemplo, al IVM fueron dos simuladores de soldadura. Ahí lo que hicimos fue que trabajamos con gente de la comunidad. Llevamos a un profe de la Escuela Técnica, llevamos a un exDirector de taller, llevamos algunos alumnos. Nos pareció interesante también el esquema de la escuela, porque es un simulador que está pensado como para generar el oficio de soldador, como un primer escalón, como un primer acercamiento.
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Conocer Vaca Muerta
-Muchas veces se habla de Vaca Muerta, quizás desde lugares comunes. ¿Cómo fue la experiencia de haber conocido ese lugar? ¿Qué sintió como científico al llegar a Vaca Muerta?
-La primera vez que fui, fue en 2014. Y después he ido en distintos años, incluso de distintos gobiernos y de distintos colores. Te llena de orgullo, te da la sensación de que es un lugar que todo argentino tendría que conocer al menos una vez en su vida.
Son esas cosas que terminan con la grieta. Se está en el medio de la nada, sacando algo que está a cuatro mil metros bajo tierra, haciendo un esfuerzo fenomenal y trabajando 24x7 todos los días del año, con lluvia, con sol, con frío. Todo es grande, todo es peligroso, todo te ensucia, todo te puede lastimar. Y nosotros estamos ahí aportando a que las cosas no te lastimen.
Es un cambio grande. Es algo que puede generar gas y petróleo por los próximos 40 o 50 años. No van a estar los gobernantes que tenemos hoy, y quizás algunos de nosotros tampoco. Y no tenemos muchas cosas que nos unan, que traspasen la inmediatez en la que muchas veces estamos.
-Y generó también una transformación en Neuquén…
-Sí, se traduce también a Neuquén. Se ve la ciudad, la calle, la autovía, la vereda, el cordón, y todo es 0 kilómetro. Se hizo la vereda, se plantó el arbolito, se hizo el barrio. Antes había un basural y ahora hay un barrio.
Es una transformación que se ve día a día. El IVM está alejado de la ciudad de Neuquén, en un punto alto y se ve toda la ciudad. Pero antes no había nada. Es un edificio de primer nivel, como si hubieran agarrado un edificio de Puerto Madero y lo hubieran puesto en el medio de la estepa neuquina.
Redactor El Eco de Tandil