El fútbol tandilense refuerza el protocolo contra la violencia y advierte por severas sanciones
Los clubes de la Liga Tandilense comenzaron a difundir la normativa vigente para actuar frente a insultos, agresiones y conductas violentas de las parcialidades. El procedimiento contempla advertencias, interrupciones de los encuentros y posibles sanciones deportivas y económicas.
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Los clubes que integran la Liga Tandilense de Fútbol reforzaron la difusión del protocolo contra la violencia que se aplicará en los encuentros del fútbol local, con el objetivo de establecer pautas claras de actuación ante insultos, agresiones o comportamientos violentos provenientes de las parcialidades.
La iniciativa se da en un contexto en el que la violencia volvió a generar preocupación entre las instituciones, especialmente luego de los incidentes registrados en Ayacucho tras el encuentro de Quinta División entre Sarmiento y Grupo Universitario. El partido terminó con victoria del conjunto tandilense por 3-1 y posteriormente se produjo una pelea que se extendió durante varios minutos.
A partir de esta situación, representantes de los clubes afiliados y adherentes mantuvieron una reunión en la que se repasaron las normativas vigentes y las herramientas con las que cuentan los árbitros y las instituciones para intervenir frente a este tipo de episodios.
En los últimos días, diferentes clubes comenzaron a compartir en sus redes sociales el protocolo y a solicitar la colaboración de sus simpatizantes. Ferrocarril Sud fue una de las instituciones que replicó la campaña, bajo la consigna “Por un fútbol sin violencia”.
“Desde el Club Ferrocarril Sud nos sumamos a los demás clubes de la Liga para la estricta implementación del nuevo Protocolo Contra la Violencia”, expresaron desde la entidad tricolor. Además, convocaron a sus seguidores a acompañar a los equipos “con la pasión de siempre, pero con respeto”.
El protocolo, al que tuvo acceso El Eco, establece un mecanismo progresivo de intervención ante situaciones de violencia, que comenzará a aplicarse cuando el árbitro detecte insultos, agresiones o comportamientos inapropiados provenientes de alguna de las parcialidades.
En una primera instancia, el árbitro detendrá el partido e informará a los delegados, quienes deberán intervenir y solicitar a la parcialidad involucrada que cese inmediatamente con la conducta que motivó la interrupción.
Si la situación continúa, llegará una segunda advertencia. El encuentro volverá a detenerse y se otorgará un tiempo de tolerancia de diez minutos. En esa instancia se comunicará que, si persisten los insultos, agresiones o hechos violentos, el partido será dado por finalizado.
Cumplidas esas dos advertencias, si la parcialidad involucrada no modifica su comportamiento, el árbitro podrá terminar definitivamente el encuentro. Todo lo sucedido deberá quedar asentado en el informe arbitral para la posterior intervención del Tribunal de Penas.
El protocolo también establece consecuencias que pueden exceder lo ocurrido durante los 90 minutos. El club cuya parcialidad protagonice los hechos podrá sufrir la pérdida del partido, quita de puntos y una sanción económica, de acuerdo con la gravedad de la situación y lo que posteriormente determine el Tribunal.
De esta manera, las instituciones buscan dejar en claro que el comportamiento de quienes concurren a acompañar a los equipos puede tener consecuencias directas para los propios clubes, tanto desde el punto de vista deportivo como económico.
La normativa alcanza además a buena parte de las divisiones del fútbol tandilense. En la rama masculina se aplicará desde Quinta hasta Undécima División, mientras que en el fútbol femenino comprenderá desde Sub 12 hasta Primera.
Asimismo, las ternas arbitrales cuentan con la facultad de detener los partidos y disponer su suspensión en caso de que las situaciones violentas persistan, siguiendo las diferentes instancias previstas en el procedimiento.
La implementación del protocolo apunta especialmente a establecer un criterio común entre árbitros, dirigentes y clubes frente a episodios que en numerosas oportunidades tienen como protagonistas a personas ubicadas fuera del campo de juego, pero que terminan afectando directamente el desarrollo de los encuentros.
El mensaje, por ese motivo, no está dirigido solamente a jugadores y cuerpos técnicos. Familiares, simpatizantes, dirigentes y todas aquellas personas que concurren a las canchas forman parte de la campaña de concientización, con especial atención sobre las categorías formativas.
Con la difusión de las medidas, la Liga y sus clubes buscan que todos los asistentes conozcan previamente cómo se procederá frente a una situación de violencia y cuáles pueden ser sus consecuencias. La premisa que comenzaron a compartir las instituciones sintetiza el objetivo de la iniciativa: mantener la pasión y el acompañamiento dentro de las canchas, pero siempre desde el respeto.
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