El orgullo de Los 50 tras la consagración de Bruggesser en el Mundial
Raimundo Harguindeguy, entrenador del club local, repasó los inicios de la tandilense tras la consagración.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/raimundo_harguindeguy_brisa_bruggesser.webp)
Raimundo Harguindeguy vivió la reciente consagración de Brisa Bruggesser con la Selección Argentina de hockey con una mezcla de nervios de hincha y el orgullo de quien vio nacer un talento excepcional. El entrenador del club Los 50, institución donde la flamante campeona dio sus primeros pasos, recordó con emoción los años de formación de la jugadora y resaltó la importancia de este logro tanto para la deportista como para la comunidad.
"Fue una felicidad enorme y con mucha confianza, porque ella tiene una manera de jugar donde pone todo", expresó el técnico.
Harguindeguy rememoró que la relación de Bruggesser con el deporte comenzó de forma muy temprana. La niña apareció por las instalaciones de Los 50 cuando tenía apenas tres o cuatro años, acompañada por sus padres. Desde aquel momento, el formador detectó que se trataba de una jugadora distinta: "Se veía que ella tenía unas cualidades técnicas que la hacían diferente". A medida que creció, Brisa se convirtió en una "esponja" que absorbía conocimientos técnicos y físicos con velocidad, siempre impulsada por un espíritu competitivo.
La dedicación de la joven tandilense fue, según su mentor, la clave para alcanzar la élite del hockey internacional. Harguindeguy recordó que si la práctica estaba citada para las 18, la pequeña Brisa ya se encontraba en el predio una hora antes, practicando sola con su palo o sumándose a otras categorías. Ese compromiso se mantuvo inalterable a lo largo de los años, incluso cuando su carrera comenzó a despegar hacia competencias de mayor jerarquía que la alejaron de las canchas locales.
El entrenador destacó que, más allá de las condiciones naturales, lo que realmente la distinguió fue su pasión. Esa misma entrega fue la que se puso de manifiesto en la final del campeonato mundial, especialmente en el momento de la ejecución de un penal. Harguindeguy confesó haber vivido ese instante con nervios lógicos, por el vínculo estrecho que mantiene con la jugadora, pero con la seguridad de que ella cumpliría con su tarea de manera impecable, tal como finalmente sucedió.
El camino de Bruggesser desde las canchas de Tandil hasta el podio internacional representó para el club Los 50 un hito histórico. El formador señaló que verla crecer y desembarcar en este recorrido fue una emoción distinta, ligada a décadas de trabajo en la institución. La capacidad de la delantera para "jugársela a mil" en cada intervención es, para quienes la conocen desde la infancia, el rasgo identitario que la llevó a ser una de las figuras de Las Leonas.
Harguindeguy subrayó que, a pesar de sus logros y de su presente profesional, la jugadora nunca olvidó sus raíces. Cada vez que regresa a la ciudad, su primera parada suele ser el club, donde comparte tiempo con las niñas de las categorías infantiles y sus amigas de siempre. "Para nosotros es un privilegio ver en lo que ella se transformó a nivel deportivo y personal", afirmó el entrenador.
El regreso a casa y el impacto en las nuevas generaciones
La noticia de la consagración generó una revolución en el ambiente del hockey tandilense y se espera que el recibimiento en la ciudad esté a la altura de la hazaña. Harguindeguy anticipó que la institución ya se encuentra organizando una recepción especial para la campeona. El "boom" generado por el título mundial despertó un interés renovado en las más chicas, quienes ven en la jugadora un espejo donde reflejar sus propios sueños deportivos.
El formador aseguró que el club se llenará de jugadoras ansiosas por saludar a su referente una vez que Brisa pise suelo tandilense. Para el entrenador, la joven merece ser recibida con todo el cariño de su gente, ya que representa no solo a la Argentina, sino fundamentalmente a la identidad de Los 50. La expectativa por su llegada es total, entendiendo que su presencia en las canchas de la ciudad siempre actúa como un factor motivador para la práctica de este deporte.
Harguindeguy también destacó la calidad humana del grupo que integró el seleccionado nacional, señalando que se percibió un ambiente de armonía que potenció el rendimiento en la cancha. Esa combinación de talento individual y solidez colectiva fue lo que, según su visión, permitió que el equipo se alzara con la copa. Para el técnico, ver a una de sus pupilas en ese contexto es la máxima gratificación que puede recibir un formador.
Finalmente, el referente de Los 50 reflexionó sobre el impacto de la campeona en el día a día del club. A pesar del éxito y la exposición, la esencia de aquella niña que llegaba temprano a entrenar permanece intacta. "Sigue siendo la misma Brisa", concluyó con orgullo el hombre que la vio dar sus primeros golpes a la bocha y que hoy celebra, junto a toda la ciudad, un logro que quedará grabado en la historia grande del deporte de Tandil.