“El que ahorra en dólares no está ahorrando plata”, aseguró el economista Zuchovicki
El 13 de agosto la Cámara Empresaria cumple 97 años y decidió celebrarlos con charlas a lo largo del mes. El primer turno fue de Claudio Zuchovicki, reconocido experto en economía. Entre sus conceptos, aseguró que por primera vez en mucho tiempo Argentina tiene equilibrada su balanza. Advirtió que la enfermedad del país es el déficit fiscal, pero que los vientos soplan a favor.
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En el marco de su 97mo aniversario, la Cámara Empresaria de Tandil (CET) proyectó una serie de charlas a lo largo de agosto que comenzaron ayer con la presencia del experto en economía Claudio Zuchovicki.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAnte un salón repleto, encabezado por la comisión directiva de la entidad, el especialista fue presentado por la empresaria Guillermina Simonetta que lo calificó como el “mejor economista que hay”. Así dio inicio a su conferencia titulada “Anticipando la economía que viene, descifrando los mercados”.
Basándose en varias anécdotas y como para poner el contexto de las nociones que abordaría, Zuchovicki se ocupó de aclarar que la política y la economía son dos cosas distintas y van por separado. Con un toque de gracia y citando al humorista del momento, Roberto Moldavsky, dijo que el concepto es simple: “Se vende o no se vende”.
Además, asumiendo que las elecciones son un hecho que mantiene a todos con perspectivas sobre lo que podrá pasar, simplificó asegurando que al otro día de los resultados, gane quien gane, todos los argentinos saldrán a trabajar y ver cómo darle la vuelta.
Explicó, entonces, que los mercados nunca se mueven por lo que va a pasar, “eso no importa”, sino que son las expectativas las que tendrán incidencia. “Nunca importa la foto, sino la tendencia porque va a ser lo que fomente el estado de ánimo”, dijo. Lo relacionó, por ejemplo, con el caso de un vendedor de autos, que día a día vende menos, llegando a comercializar un auto por día, pero de repente puede ubicar dos y eso le significa duplicar sus ventas. Su entusiasmo cambia, como así su forma de ver el mercado.
El mundo está raro
Entre su basto curriculum, actividades y experiencias, Claudio Zuchovicki es secretario General de la Federación Iberoamericana de Bolsas. Nuevamente una anécdota lo ayuda a invitar a la reflexión y contó que con el resto de los integrantes generalmente se reúnen en Panamá, porque es el destino más directo para todos, por eso fueron capaces de percibir el crecimiento y progreso de esa ciudad.
En una de las últimas reuniones que mantuvieron allí la totalidad del grupo coincidió en elogios para con el presidente de la Bolsa panameña, que les dijo que estaban muy errados, porque ahí estaba “todo mal”. Se refería a que en poco tiempo iba a haber elecciones y se postularía un candidato que estaba preso.
Lejos de alertarse, desde Brasil y Perú compararon con su situación política y desde Bolivia prefirieron esa realidad antes que la propuesta por Evo Morales y su búsqueda incansable de la reelección, incluso cambiando de nombre el país.
“Esta raro el mundo”, expuso. “No hay un solo presidente que cuente con más del 20 por ciento de apoyo, pero por otro lado, económicamente está en un buen momento”, compartió. Con esto quiso decir que no pasa por la economía ni la política, sino que debieron convocar a un sociólogo para entender que los cambios fueron demográficos.
“Los sistemas jubilatorios están fundidos”
Como para contextualizar a la Argentina, dijo que hay una generación joven que quiere dinero ya. Realizó una comparación con lo que genera la tecnología y su inmediatez, el número de gente que usa whatsapp, en la cantidad de grupos que está y cuánto tarda en llegarle la misma información por las distintas cadenas.
“No importa si lo que se recibe es verdad, importa actuar rápido por las dudas”, indicó. Aseguró que los chicos de todo el planeta hoy son libertarios, con sus celulares, en su universo, su tecnología, “todos iguales”.
Esa fue la forma de decir que el mundo es uno solo y ha cambiado, lo que genera un descontento en la sociedad, sobre todo en la gente mayor. Como para empatizar recordó la letra de la canción de Piero “mi querido viejo”, dada a conocer en 1969 y en la que el cantante tenía 24 años y su padre tan solo 48. “Hoy a los 90 andan en rollers”, enfatizó.
“Todos los sistemas jubilatorios mundiales están fundidos”, aseveró, y es porque la clase activa es mucha más que la pasiva en todos lados, y consume. “Gastan y no hay plata, es parte de la matriz social”, advirtió.
Argentina, un país vulnerable
Explicó que el hecho de que todos ahorren en dólares hacen que esa sea la moneda más fuerte, por eso, cada vez que Estados Unidos sube la tasa perjudica a los endeudados. Sin embargo, para sorpresa, contó que ese país norteamericano es paradójicamente el más endeudado del mundo y con mayor déficit.
Lo que sucedió últimamente fue que ganó un presidente que cumplió con su promesa de bajar los gastos y subir los impuestos. “Hizo un cambio de ruta de la reserva federal y aseguró que se financiaría con el resto del mundo”, contó.
En este sentido, Argentina termina siendo el país ideal para EE.UU., porque aquí la moneda extranjera no genera movimiento, no se gasta, sino que se guarda. Se usan los pesos, que se emiten y generan inflación.
Entonces, hablando de flujo y stock, y haciendo el correspondiente discernimiento entre uno y otro, aseguró que el problema de nuestro país es lo segundo.
Recordó que en 2017 todas las bolsas de mundo subieron, pero la local lo hizo aún más, porque entraban dólares mientras que el peso se depreciaba, a tal punto de “volvernos poco competitivos”.
“Somos vulnerables y lo vamos a seguir siendo”, aclaró. Asimismo, desmintió que Argentina sea una economía biomonetaria como se cree, porque al peso solamente se lo usa para ir al quiosco.
Por otro lado, sostuvo que el que ahorra en dólares si bien se siente más seguro, no está ahorrando plata, “porque en 10 años vale la mitad, pasa que contra nuestra plata mantiene su valor”.
Aceptar y entender el cambio
Para entrar en tema puso al tanto de que actualmente la empresa más grande del país es Mercado Libre, que no fabrica, no produce y nadie sabe dónde está. Esta es la tendencia mundial. “Son firmas generadoras de flujo”, explicó. Así, habló de la necesidad de entender que hay cambios en los negocios y hay que estar atentos a ellos.
A continuación mostró un cuadro que refleja que las ventas online van en crecimiento, mientras que las realizadas en comercios de manera física decaen. “Hay cambios que vienen porque lo decide el consumidor”, determinó.
Reveló que hay un 30 por ciento de la población, ya sea mundial o argentina, a la que le está yendo muy bien; en tanto que hay otro 30 por ciento que está haciendo cosas que ya no sirven y son los que tienen que aceptar el nuevo camino.
El FMI necesita que a Argentina le vaya bien
Manteniendo su concepción manifestada desde el año pasado, aseguró que en 2019 los vientos soplan a favor para el país, refiriéndose a la secuencia de los ciclos. “Históricamente pasó que después de cuatro o cincos años malos vienen tiempos buenos”, estimó.
Sostuvo que el principal problema de Argentina no es estar endeudado, sino que no la quieran financiar. Buscando una explicación más palpable relacionó con la importancia que tiene el dolor para que el médico pueda identificar la enfermedad. Para el caso, expuso que el dólar, las tasas y la inflación son “el dolor”, mientras que la enfermedad real es el déficit fiscal.
Gastar más de lo que ingresa tiene una salida fácil que es empeñarse, pero si sobre eso ya nadie quiere prestarte plata consideró que la salida sería bajar los gastos y subir los impuestos.
“Esto genera lío político en un país si se le tiene que explicar a la gente”, confirmó. Insistió que para cualquiera es imposible ganas una elección diciendo que hay llevar estas medidas a cabo porque habría que salir a matar jubilados o dejar de pagar la deuda. Mostró entonces un cuadro con los mayores gastos públicos de esta República: previsiones sociales, deuda, asignaciones, entre otros.
A la vez advirtió que tampoco se puede crecer y es muy difícil invertir. “Hay de devaluar y eso licua salarios y gastos”, aseveró. Aseguró así, que por primera vez en mucho tiempo Argentina tiene equilibrada su balanza de cambio y también tiene superávit. “Se emprolijaron todas las ventas a la fuerza, no lo hizo un gobierno, sino un mercado”, aclaró.
Por último, al referirse al Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo que tampoco es el problema. La deuda vista desde ese grupo es así: Argentina representa el 61 por ciento de su cartera, entonces el FMI necesita que al país le vaya bien.
