Feriantes del MTE continúan con su pedido para volver a trabajar
Tras dos meses sin actividad, el Movimiento de Trabajadores Excluidos denunció el rechazo del Municipio a sus pedidos.
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A más de dos meses del detonante de una relación tirante entre los feriantes pertenecientes al Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y el Municipio, el reclamo por un lugar para poder trabajar y generar ingresos persiste. De cara al primer fin de semana largo del año y una Semana Santa cada vez más cercana, se profundiza la preocupación del sector ante la falta de respuestas positivas del Ejecutivo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún pudo saber El Eco de Tandil, los trabajadores representados por el MTE presentaron tres solicitudes al Municipio: una para poder montar los puestos en la Plaza San Martín en diciembre y las otras durante Reyes y Carnaval en la Estación, en pos de volver a trabajar después de casi dos meses sin actividad en el lugar que habitaron durante casi todo el 2025.
Las mismas, contaron, fueron denegadas por el Gobierno, que justifica la decisión indicando que el lugar solicitado está ocupado por la subsecretaría de Cultura. Consultadas las fuentes del movimiento, detallaron que en el espacio se monta una feria de ropa usada con un permiso solicitado por el Municipio y la organización de una particular.
Cabe señalar que se trata de más de 50 puestos, que se traducen en más de 50 familias que, en muchos casos, generan sus únicos ingresos a partir de las ventas en la feria y, en otros, significa una ayuda fundamental ante las magras jubilaciones. Todo este contexto quedó de manifiesto en la asamblea que realizaron el pasado 11 de diciembre en las puertas de la Municipalidad, mientras se renovaban las bancas del Concejo Deliberante.
Ante esta situación, con negativas recurrentes, desde el MTE aseguraron que se encuentran capacitando una nueva vocería, ya que cada vez que un feriante se presenta en el Municipio, desde el Gobierno local le sugieren gestionar el permiso por fuera de la organización. “Es claro que el objetivo es la desarticulación del sector”, expresaron.
Dos meses sin respuestas
El conflicto se desató el domingo 7 de diciembre, cuando personal de la dirección de Inspección y Habilitaciones del Municipio notificó a unos 85 feriantes del MTE en la Plaza San Martín que no podían continuar con su actividad. El argumento oficial fue que el Concejo Deliberante había denegado el permiso para el uso del espacio público, basándose en un decreto de abril de ese mismo año.
Desde el Municipio sostuvieron que la normativa vigente para ferias de artesanos prohíbe la reventa de productos, práctica que, según los funcionarios, los feriantes del MTE realizaban habitualmente. Además, mencionaron quejas de sectores comerciales y del Mercado de Pulgas, argumentando que la feria debía ser itinerante y no fija.
Por su parte, los feriantes denunciaron que la medida fue "inhumana" por aplicarse justo antes de las fiestas de fin de año. Argumentaron que muchos puesteros son jubilados o personas con discapacidad que dependen exclusivamente de ese ingreso. La referente Valeska Galaz criticó lo que llamó "políticas de facturación y no de contención", señalando que el Municipio sí permite la reventa a quienes pagan un canon comercial.
Ante la prohibición, los integrantes del MTE realizaron una asamblea y protesta en la explanada del Municipio el 11 de diciembre, coincidiendo con la asunción de los nuevos concejales. Durante la manifestación, exigieron respuestas políticas y expusieron sus situaciones de vulnerabilidad, buscando el apoyo de los legisladores entrantes.
Tras esta actividad, se llevó a cabo una reunión entre referentes del MTE y algunos funcionarios del Ejecutivo, entre ellos Alejo Alguacil. Intentaron llegar a un acuerdo para trabajar los dos últimos fines de semana de diciembre bajo la condición estricta de no realizar reventa, pero finalmente no hubo aprobación gubernamental.
En ese entonces, desde el Municipio adelantaron que, a partir de 2026, la gestión de los espacios en la Plaza San Martín durante Semana Santa pasará a manos exclusivas de la comuna, obligando a los feriantes a anotarse individualmente. Al mismo tiempo se comprometieron a buscar un espacio alternativo "acorde a las normativas", pero los feriantes expresaron su desconfianza ante la "falta de voluntad política".
La falta de respuestas positivas para las peticiones de los feriantes hizo que el conflicto permanezca latente. Desde el sector de los trabajadores reclaman una revisión de la ordenanza de ferias, a la cual consideran obsoleta, mientras también buscan poder trabajar en las fechas turísticas como el Carnaval y una Semana Santa cada vez más cercana.
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