Directoras de Secundario imaginaron cómo será la educación dentro de cinco años
Tres directoras de escuelas secundarias de Tandil coincidieron en que la educación deberá transformarse pero sin resignar su esencia.
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¿Cómo será la escuela dentro de cinco años? La respuesta todavía es incierta, pero la irrupción de la inteligencia artificial generativa ya obliga a repensar prácticas que durante décadas parecían inalterables.
La forma de enseñar, de aprender y de evaluar comenzó a cambiar y, para quienes hoy conducen instituciones educativas, el desafío no pasa por aceptar o rechazar la tecnología, sino por encontrar la manera de incorporarla con sentido pedagógico.
Las directoras Pamela Racciatti, de la Escuela Secundaria 20; Analía González, del nivel secundario del Colegio Nuestra Tierra; y Analía López, de la Escuela Técnica 3, coincidieron en que la inteligencia artificial llegó para quedarse.
Aunque cada una observó el fenómeno desde realidades institucionales distintas, las tres compartieron una certeza: el futuro de la escuela dependerá menos de la tecnología en sí que de la capacidad de docentes y estudiantes para aprender a utilizarla de manera crítica.
Para Racciatti, en los próximos años la inteligencia artificial estará mucho más integrada a la vida escolar y obligará a revisar aspectos centrales del trabajo educativo.
"Si me pongo a pensar de acá a cinco años, creo que la inteligencia artificial va a estar cada vez más integrada en las prácticas educativas. La tecnología en sí va a estar mucho más integrada que en la actualidad en la trayectoria de nuestros jóvenes y seguramente nos va a llevar a revisar cómo enseñamos", afirmó.
Y agregó que también será necesario rever "cómo evaluamos todas las cuestiones que nos atraviesan a nosotros como docentes enseñantes y a nuestros estudiantes como aprendices".
Desde Nuestra Tierra, González consideró que la transformación será más gradual. "Creo que el proceso de incorporación en las escuelas es lento y eso hace que uno vaya más despacio en estas exploraciones", señaló.
Sin embargo, se mostró optimista respecto del horizonte que se abre si los equipos docentes logran apropiarse de estas herramientas: "Para mí es un buen panorama si podemos, como colectivo docente, formarnos, apropiarnos, capacitarnos y animarnos a generar nuevas prácticas educativas", sostuvo.
López, por su parte, introdujo una variable diferente. Más que proyectar una transformación tecnológica, entendió que la escuela seguirá condicionada por los cambios en las políticas educativas.
"Este año cumplí 24 años como docente y en esos 24 años he pasado por distintos cambios educativos", recordó, y agregó que el sistema ya atravesó "avances y retrocesos", por lo que las instituciones continuarán adaptándose a los nuevos escenarios.
El docente, una figura que seguirá siendo central
Frente a quienes imaginan que la inteligencia artificial podría reemplazar parte del trabajo docente, las tres directoras descartaron esa posibilidad.
Racciatti sostuvo que, cuanto más avance la tecnología, más importante será la intervención de quienes enseñan. "El rol docente va a ser seguir siendo fundamental porque va a tener que orientar, acompañar, enseñar, pensar críticamente el cómo y el qué", señaló.
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En ese sentido, añadió que el verdadero desafío será "lograr que esta inteligencia artificial se convierta en la herramienta para aprender mejor, para que sea funcional al aprendizaje".
También remarcó que los educadores deben reducir la distancia que existe entre su propia formación y la cultura digital con la que crecieron las nuevas generaciones. "Venimos de una escuela del libro, de la lectura, del compartir, del mirarnos y nuestros estudiantes vienen con una cultura tecnológica. Ahí tenemos una gran brecha que tenemos que achicar", remarcó.
En la misma línea, González consideró que la capacitación es una condición indispensable para que la incorporación de la inteligencia artificial tenga un impacto positivo.
Por eso relató que en Nuestra Tierra impulsaron una formación junto a docentes universitarios que luego se extendió también a los niveles inicial y primario de la institución.
"Nos acercamos a algunos conceptos básicos sobre qué es, cómo funciona y cómo podemos pensarla en las aulas", explicó.
López también reconoció que debió empezar a capacitarse. "No puedo permanecer ajena y tuve que empezar a buscar un poco de información", dijo, y contó que actualmente realiza un curso sobre el uso de los prompts, convencida de que comprender el funcionamiento de estas herramientas será parte de la tarea docente.
Entre la prohibición y el uso responsable
Lejos de plantear una lógica de prohibición, las tres directoras se mostraron de acuerdo en que el desafío consiste en enseñar a utilizar la inteligencia artificial con criterio.
"Como institución no podemos ignorarla. Tenemos que empezar a pensar en cómo incorporarla de a poco y, sobre todo, en cómo enseñar a utilizarla de una manera responsable. Ahí está el quiebre en la educación", resumió Racciatti.
La directora de la Secundaria 20 explicó que observa diariamente cómo los estudiantes recurren al chat para buscar información, resumir textos o resolver actividades, aunque muchas veces reproducen las respuestas sin analizarlas.
"No se trata de permitirla o prohibirla. El desafío que tenemos es el de enseñar a usarla, que aprendan a hacer buenas preguntas, a comparar información con otras fuentes y a hacer una relectura", afirmó.
Y enfatizó que la herramienta debe acompañar el aprendizaje "pero que no reemplace la lectura, la escritura, el razonamiento y la producción personal".
González compartió ese diagnóstico. Según indicó, los estudiantes utilizan la inteligencia artificial "muchísimo", pero todavía no desarrollaron un uso consciente.
Incluso advirtió que esa situación también alcanza a las familias. "A veces recibimos mails, mensajes o notas que evidentemente están elaboradas con IA; muchas veces con un encuadre que no es el que corresponde a una escuela", comentó.
Además, mencionó una situación que despertó preocupación dentro de la institución: algunos adolescentes comenzaron a utilizar la inteligencia artificial como espacio para expresar cuestiones emocionales.
“Usan la IA para contarle lo que están sintiendo. Hemos tenido que intervenir para redireccionar esa necesidad y que busquen espacios con profesionales, obviamente", sostuvo.
Para López, el debate es similar a las discusiones que la escuela atravesó décadas atrás. "Esto me recuerda a la época de la 'calculadora sí' o 'calculadora no'. Yo creo que el uso tiene que ver con la responsabilidad", señaló.
Aun valorando sus posibilidades, insistió en que los usuarios deben conocer sus límites porque "la IA es probabilística y tiene un margen de error de un 30 por ciento".
Una herramienta que también transforma la gestión
Más allá de las aulas, las directoras reconocieron que la IA ya modificó parte de las tareas de conducción institucional.
Racciatti explicó que la utilizan para organizar grandes volúmenes de información, sistematizar trayectorias escolares, elaborar cuadros y agilizar la planificación de reuniones o jornadas.
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También destacó las herramientas de transcripción automática de entrevistas y encuentros, aunque aclaró que todo el material debe revisarse después. "Es algo frío, no tiene todo el contexto, no tiene toda la subjetividad que una tiene como profesional", consideró.
Desde Nuestra Tierra, González señaló que la emplea para sintetizar normativas, elaborar documentos con mayor rapidez y producir materiales audiovisuales destinados a los estudiantes y sus familias.
Sin embargo, dijo que faltan políticas públicas que acompañen este proceso. "Todavía no hay, desde los organismos provinciales o nacionales, muchos espacios de capacitación en la materia", comentó.
López también incorporó la herramienta a partir de la necesidad de comprender un fenómeno que atraviesa especialmente a una escuela técnica, donde la programación forma parte de la formación de los estudiantes.
Desde esa experiencia, propuso evitar posiciones extremas. "No hay que hacerse amiga ni enemiga del todo, pero sí ver que puede tener cosas buenas y malas", indicó para terminar.

