Estudiantes de la Técnica 2 construyeron una hamaca inclusiva que ya disfruta la Escuela 501
El proyecto demandó tres años de trabajo y atravesó a distintos grupos de alumnos de Electromecánica. La estructura fue construida en los talleres de la institución y los propios estudiantes se encargaron de trasladarla e instalarla.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/estudiantes_hamaca_tecnica_2.webp)
Un proyecto que comenzó a partir de un pedido del Municipio y que se extendió durante tres años finalmente se convirtió en una realidad. Estudiantes de la orientación Electromecánica de la Escuela Técnica construyeron una hamaca inclusiva destinada a la Escuela 501, donde la estructura ya fue instalada y quedó a disposición de la comunidad educativa.
La iniciativa permitió combinar los contenidos que los jóvenes incorporan dentro del taller con un objetivo concreto: construir un juego que pudiera ser utilizado también por chicos que se movilizan en silla de ruedas. El resultado fue una estructura que reúne tres hamacas convencionales y un espacio especialmente diseñado para permitir el ingreso de una silla.
En diálogo con El Eco, profesor Fernando Mansilla explicó que todo comenzó con una propuesta que llegó desde el Municipio para evaluar si la institución podía encargarse de la fabricación. A partir de allí, la idea fue trasladada a la materia Diseño y Procesamiento Mecánico y rápidamente despertó el interés de los estudiantes.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/estudiantes_hamaca_tecnica_2_1.webp)
“El proyecto comenzó por una petición del Municipio para ver si podíamos realizar una hamaca. En el taller tenemos la materia Diseño y Procesamiento Mecánico, se lo fuimos compartiendo a los estudiantes, se coparon y comenzamos con el proyecto hace tres años”, relató Mansilla.
El tiempo que demandó la construcción estuvo relacionado principalmente con la cantidad de horas disponibles para trabajar. La materia cuenta con cuatro horas semanales, por lo que cada etapa debió desarrollarse paulatinamente y compatibilizarse con el resto de los contenidos previstos para la formación de los alumnos. Finalmente, el trabajo pudo completarse durante el año pasado y la instalación se concretó este año.
Otra particularidad fue que el proyecto pasó por las manos de diferentes grupos de estudiantes. Quienes lo iniciaron no fueron los mismos que terminaron la estructura, por lo que cada nueva camada debió encontrarse con lo realizado anteriormente, interpretar los planos y continuar desde ese punto.
Lejos de convertirse en un impedimento, esa dinámica también terminó formando parte del proceso de aprendizaje. Mansilla explicó que la continuidad pudo sostenerse gracias al registro del trabajo realizado y a que todos los alumnos pertenecían a la misma orientación.
“Los chicos son de la misma orientación de Electromecánica, van realizando planos y esos planos van quedando. Entonces no genera mayores complicaciones”, señaló el profesor sobre la forma en la que lograron avanzar pese al recambio de estudiantes.
Una hamaca pensada para todos
El resultado de esos tres años de trabajo fue una estructura que combina tres hamacas tradicionales con una plataforma preparada para una silla de ruedas, permitiendo compartir un mismo espacio de juego.
Más allá del objetivo recreativo, desde la institución esperan que la experiencia pueda transformarse en el comienzo de un vínculo que continúe en el tiempo. Según explicó Mansilla, la dirección de la Escuela 501 y su cooperadora tienen la intención de avanzar con la creación de un parque, por lo que la hamaca instalada representa el primer juego de un proyecto que podría incorporar nuevas propuestas.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/estudiantes_hamaca_tecnica_2_2.webp)
“Ese es el único juego que tienen ahora en este momento y quieren agregar más. Así que sirve un poco para seguirnos vinculando con la institución o con instituciones parecidas también”, sostuvo.
Para el docente, la experiencia sintetiza además una de las características que buscan transmitir desde la formación técnica: que aquello que se aprende dentro del aula y del taller pueda materializarse en soluciones concretas y, en este caso, tenga además un impacto en otra comunidad educativa.
“Nosotros acá nos caracterizamos no tanto por hablar, sino más por hacer”, resumió Mansilla.
Del taller a la instalación
Los estudiantes que participaron de la última etapa recibieron una estructura que ya había comenzado a construirse y tuvieron la responsabilidad de llevarla hasta su versión definitiva. Lucas Resola, uno de los alumnos involucrados, contó que el grupo se encargó principalmente del armado estructural, los cortes y la terminación de las hamacas convencionales.
“Lo que hicimos nosotros más que nada fue hacer la estructura de la hamaca en sí, los recortes, los fierros, las patas y terminar lo que serían las hamacas normales”, explicó.
El trabajo les permitió aplicar de manera práctica conocimientos que forman parte de su formación cotidiana. Soldar, medir, cortar, preparar las distintas piezas y ensamblarlas fueron algunas de las tareas necesarias para avanzar con una construcción que, a diferencia de los ejercicios habituales, tendría posteriormente un uso concreto.
Una vez terminada la fabricación, el trabajo no concluyó dentro de la escuela. Los propios alumnos trasladaron la hamaca y participaron de su colocación en la Escuela 501, completando así todas las etapas del proyecto.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/estudiantes_hamaca_tecnica_2_3.webp)
Para Resola, ese momento permitió dimensionar de otra manera el trabajo realizado durante las horas de taller. “Fue una sensación muy linda ver que los chicos pudieron disfrutar algo que creamos nosotros”, expresó.
Mateo Marríos, otro de los estudiantes que formó parte del proyecto, también destacó el carácter colectivo de la experiencia. Junto con sus compañeros intervino en las tareas de soldadura, corte y pintura, además de participar posteriormente de la instalación.
El alumno reconoció que el camino no estuvo exento de dificultades y que en algunos momentos debieron revisar decisiones, corregir trabajos e incluso comenzar nuevamente determinadas partes. Esos errores también terminaron convirtiéndose en una instancia más de aprendizaje.
“Aplicamos los saberes básicos que nos enseñan acá: soldar, cortar. También tuvimos algunas complicaciones, como hacer cosas que quizás pensábamos que estaban bien y después estaban mal, así que hubo que arrancar de cero con algunas cosas”, contó Marríos.
La última dificultad apareció precisamente cuando llegó el momento de instalar la hamaca. El grupo esperaba encontrarse con un suelo más sencillo para realizar las perforaciones y asegurar las patas de la estructura, pero las características del terreno obligaron a realizar un esfuerzo adicional.
“Pensamos que iba a ser un terreno virgen, pero resultó ser más complicado, había piedras y mucho relleno”, recordó el estudiante. Pese al inconveniente, lograron completar el trabajo y dejar la estructura colocada.
Así, lo que comenzó tres años atrás como una propuesta y pasó por diferentes grupos de alumnos terminó materializado en el patio de la Escuela 501. La hamaca inclusiva no sólo quedó como un nuevo espacio de recreación, sino también como el resultado visible de un proceso educativo en el que los conocimientos técnicos adquiridos por los estudiantes encontraron una aplicación concreta y con impacto en la comunidad.
Más de 144 años escribiendo la historia de Tandil