“Me gustaría viajar por el mundo y volver con todos los poderes”
Firma los muros como Mone, pero su nombre en el DNI es Gonzalo Llanos. Cultor del anime, dejó su huella artística en las calles de Tandil. “Lo que me inspira, más que nada, es el poder de la justicia, de la lucha contra el mal, la amistad, rodearte de buenas personas”, confió.
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Por Rocío Aibar (*)
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailGonzalo Llanos, más conocido como Mone, es un artista tandilense que convirtió su pasión por el arte y el anime en murales que hoy son parte de la estética de la ciudad.
Fanático de Dragon Ball Z, Los Caballeros del Zodíaco y esa estética que marcó a una generación, Mone lleva su talento a las paredes, llenando de color distintos barrios de Tandil. Sus obras no sólo llaman la atención de los vecinos y turistas, sino que despertaron el interés del embajador de Japón, que durante una visita a la ciudad, decidió conocer uno de sus murales en su recorrido.
-¿Cómo empezó tu vínculo con el arte?
-Nací con el don, ya de niño me gustaba dibujar todos los cuadernos del jardín, de la escuela. Les hacía la carátula a todos mis compañeros. Después, viajé a Buenos Aires por primera vez a los seis años, en tren, con mi mamá. Iba al hospital Garrahan. Fui once años, mirando los trenes todos graffiteados y me volví loco. Ahí tuve mi primer impacto visual y dije ‘esto voy a ser yo’. Me dicen Mone desde que tengo cinco años, le sacaba una lapicera de la cartera a mi mamá, mientras esperaba mi turno en el hospital, me ponía a dibujar las paredes.
-¿Por qué te dicen Mone?
-Me dicen Mone porque iba a una colonia de vacaciones, era muy chico. Tendría cinco años y me encontré una moneda en el medio de las sierras y me puse pesado: ‘mirá me encontré una moneda, mirá, mirá, mirá’ y ahí me dijo mi profesor, el Cholo Petrucci: ‘Cállate Moneda, vení para acá’, y quedó.
-¿Qué recordás del primer mural que hiciste?
-Fue en mi pieza. Yo inventaba personajes raros con cara de demonio, estaba mucho con eso, veía mucho Dragon Ball y dibujaba con ese estilo. Lo recuerdo clarito, con blanco y negro, y pinceles. El primer graffiti que hice fue en la Plaza del Tanque cuando solamente había escrituras de agrupaciones de las escuelas, no existía el graffiti acá en Tandil. Ahí fui con dos amigas y un amigo, e hicimos por primera vez uno, salió malísimo porque no sabíamos ni usar los aerosoles.
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-¿Tu formación es autodidacta o estudiaste algo relacionado al arte?
-Ambas, más autodidacta que otra cosa. Siempre fui a eventos donde participaban otros artistas que pintan mucho mejor que yo, que cualquier otra persona, y ahí aprendés. Es como ir un año a estudiar. Lo aprendés en un día, porque vos ves cómo manejan el aerosol, preguntás las técnicas o si se copan, te dicen; si no aprendés mirando. Eso es autodidacta. Dibujo todos los días y pinto e hice varios cursos de comics, de caricaturas, sigo yendo a un curso de comics con Ariel Genaro y Fer Maiarú, también estudié en Polivalente. No terminé la secundaria en Polivalente, pero me anoté en el Instituto del Profesorado de Arte Tandil (IPAT) para hacer el Profesorado de Artes Visuales, pero lo abandoné. Los mismos profesores me decían: ’Qué hacés acá si ya te dedicás a esto’.
Su trabajo
-¿Qué es lo que te inspira y lo que buscás transmitir con tus obras?
-Lo que me inspira, más que nada, es el poder de la justicia, de la lucha contra el mal, la amistad, rodearte de buenas personas. Me inspira mucho el anime que tiene eso de entrenarte para ser cada vez mejor y no tener un ego sobrenatural con las demás personas. En algún momento de mi vida lo tuve y me di cuenta de que no era así tampoco. A veces copio un anime porque es un dibujo que ya es una copia, un fan art, pero le hago un graffiti de mi propia impronta abajo y después, hago el personaje arriba de alguna serie de anime famosa.
-¿Cómo surgió la idea de los murales de los signos zodiacales?
-Eso fue ‘de rebote’, diría yo. Tengo un amigo que tiene un grupo en Uruguay que se llama KNCR Crew, y cuando fui a visitarlo, él iba a hacer un graffiti que decía ‘cáncer’. Entonces le dije ‘yo hago la máscara de la muerte de cáncer’, el personaje de los Caballeros del Zodíaco, que me encanta. Había visto por internet un mural en León, ciudad de México, donde habían pintado todos los Caballeros del Zodíaco, y quedaban sensacionales. Vi ese color amarillo con dorado y dije ‘wow, qué bueno queda’. Además, tenía un montón de pintura amarilla en mi casa y dije ‘ya está, pinto esto’. Y, en realidad, empecé a hacer un signo, dos. Hace cuatro años que vengo, todo autodidacta. La misma gente también hizo como un paseo turístico, me di cuenta de que había muchos fanes, y dije ‘qué bueno, está lleno de gente que le gusta esto’. Llevan su mantenimiento, tengo laburo de por vida, porque los tengo que ir renovando a cada rato porque el color amarillo se quema enseguida.
-¿Qué sentiste al ver que el embajador de Japón publicó un mural tuyo?
-Me mandaron un mensaje desde El Eco de Tandil que decía: ‘El embajador de Japón tiene planeado ir a visitar tu mural, ¿dónde estás?’. Les dije ‘estoy dando clases en La Movediza, con mis alumnos’ y tenía que decidir qué hacer. Me quedé con mis alumnos y les dije a los chicos de El Eco: ‘pásenme la foto, aunque sea, etiquétenme’, cuando lo vi, no lo podía creer. Resulta que miré su Instagram y el loco era un copado, porque iba de jurado a los Comic-con. Pero sí me gustó mucho, me tomó por sorpresa. Yo lo hago porque nací para hacerlo. Me gustó mucho, no lo pude conocer personalmente, pero me etiquetó, se copó. Son indicios de que estoy haciendo las cosas bien, está bueno y es gratis, porque lo ves en la calle.
Pasiones y hobbies
-¿Cuál es la obra que más disfrutaste hacer y por qué?
-El primero ya lo taparon, ahora hay una cancha de pádel y le hicieron un mural arriba. Pero fue en 2012, que hice el dibujo de una sirena y un kraken, todo de mi impronta, de mi mente, que lo pinté con otro artista, El Kali. Él pintó su parte y yo la mía, la sirena estaba cuidando un tesoro y tenía una flauta que llamaba a los kraken para romperles los barcos a los piratas, todo tenía un significado. Fue el primero que hice con escarelas. Hice otro en Del Valle, pasando 9 de Julio, en una empresa. Hice algo referido a Tandil, se llama ‘La diosa de las sierras’, es una chica con una piel de lobo parecida a la princesa Mononoke, pero a lo Mone, que cuida las sierras de Tandil y tiene su jauría de lobos ahí, aullando. Si vos ves el mural te das cuenta, es todo un paisaje. Me fui del graffiti al paisaje y empecé a conectar todas esas cosas juntas.
-Además del muralismo, ¿qué otra actividad o hobbies tenés?
-Además del muralismo, hace veinte años que bailo break dance con mis amigos, mi Crew Contrabando. Hace veinte años que empecé bailando, ya pintaba, pero tuve que decidir o bailar o pintar y me dediqué a pintar.
-¿A quién o quiénes admirás?
-A mis viejos, a mis hermanos y a la gente que cuida a los animales. Artísticamente admiro a una artista alemana que se llama Mad C, que fue la que me inspiró a hacer muchas cosas también cuando recién arranqué, una graffitera que para mí está nivel uno.
-¿Cómo equilibrás tu tiempo entre el trabajo artístico y la vida personal?
-Me costó mucho también, a veces tuve que sacrificar trabajos por querer dedicarme a lo que hago. He renunciado, he trabajado en el ferrocarril, en una obra, aprendí a hacer de todo en mi vida, hoy tengo 38 años. Hay veces que tengo tanto trabajo que no puedo pintar ni un mural y eso me deja ansioso. Pero me equilibro, puedo trabajar a la mañana y, a la tarde, salir a pintar, pero es complicado, todo depende del trabajo que tenga.
Docencia y proyectos
-¿Cómo surgió esta faceta docente?
-Siempre me llamó la atención dar clases, porque en la infancia yo sé que a mis profes los hice renegar, que tenía muchos problemas de conducta y después, de grande, se me empezó a mover algo ahí. Sé que no he llegado a mi punto máximo como artista, me gusta crecer continuamente, no me conformo, soy muy exigente conmigo mismo. Y para enseñar tengo un don, porque a todo el público al que le enseñé le dio sus frutos y siempre tuve una buena devolución por parte de los padres de los alumnos que eran menores, y de los alumnos adultos, también. Tuve buenas devoluciones y palabras emocionantes que me sirvieron. Le he dado clases a gente con autismo, con problemas de adicciones, huérfanos. Me gusta y creo que voy a seguir haciéndolo siempre.
-¿Cómo ves el movimiento del arte urbano en Tandil actualmente?
-Me gusta como viene. Hay mucha gente, me acuerdo que, cuando empecé, éramos tres, después yo solo y luego empezaron a salir y a salir y hay mucho talento, mucho nivel y me encanta, porque mientras más nivel hay, más te superás. Está bueno que haya mucha gente que pinte bien.
-¿Qué proyecto tenés a futuro?
-Me gustaría viajar por el mundo con mi arte e irme cinco años a recorrer el mundo y volver a Tandil con todos los poderes juntos. Me gustaría llenar Tandil de personajes de Dragon Ball Z.
-¿Qué consejo le darías a alguien que quiere vivir del arte?
-Que no le afloje, que crea en sus sueños, que practique mucho, que no le haga caso a los demás; que siempre trate de juntarse con gente que dibuje y que no sea egocéntrica. Que le meta onda, que cuesta vivir del arte, pero se puede, no es imposible. Si vivimos del arte en un país como Argentina tan golpeado económicamente, imagínate si se van a otro lado a recorrer, a viajar. El artista tiene que viajar para crecer.
Hay que seguir, no hay que bajar los brazos, es un camino hermoso que vos te podés manejar a vos mismo, crear y ayudar a los demás.
(*) Esta entrevista fue realizada en el marco de la materia Práctica Profesional 1 de la Tecnicatura en Comunicación Social del ISFDYT 10 de Tandil, bajo la tutela de la profesora Carolina Cordi.
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