Nuevo relleno sanitario: la mirada crítica de un especialista en residuos y la "vulnerabilidad" del terreno
El investigador Luciano Villalba presentará un escrito a la consulta abierta por Provincia.
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En el marco de la consulta abierta por Provincia respecto del estudio de impacto ambiental de la ampliación del relleno sanitario de Tandil, el investigador y especialista en gestión de residuos, Luciano Villalba, dialogó con El Eco y adelantó que presentará sus observaciones las autoridades provinciales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEntre otros aspectos, el experto señaló que el terreno elegido presenta una condición de vulnerabilidad debido a su composición rocosa y advirtió por la poca vida útil del predio -seis años-, en el caso de que no se concrete el proyecto de un biodigestor en el lugar. Cabe recordar, la apertura de la consulta pública fue considerada “un avance” para las autoridades locales, quienes sostuvieron que representaría el aval provincial para concretar la ampliación.
“El basamento está fracturado en general y eso sale de los estudios también. Quiere decir que si llegara a haber un problema con la capa de protección, eso filtra directamente en las napas subterráneas. Entonces, no es un lugar aconsejable desde ese punto de vista”, sostuvo Villalba sobre una de sus principales observaciones sobre el proyecto de ampliación.
La iniciativa, sostuvo el especialista, plantea una excavación de 3,5 metros en un área donde la piedra aparece entre uno y tres metros de profundidad. "No es aconsejable porque es vulnerable", sentenció el experto, agregando que "todas las maneras de extraer la roca van a aumentar la cantidad de fisuras que conectan el suelo con la napa subterránea. Y hay otros lugares donde no está la roca, pero hay agua, con lo cual el agua está florando en algún lugar donde quieren también hacer un módulo de 3,5 metros".
Otro de los puntos críticos señalados por el especialista es la falta de transparencia y datos sobre el funcionamiento del relleno actual. Según explicó, desde que la empresa Clear se retiró en 2015 y la firma Usicom asumió la operatividad, no se ha podido realizar un balance preciso del estado del predio.
Villalba denunció que, a pesar de reiterados pedidos de acceso a la información pública, nunca se entregaron los resultados de los monitoreos de los pozos de agua subterránea. "Si el relleno funciona, debería estar aislando los lixiviados y los residuos del agua subterránea. Lamentablemente nunca nos quisieron dar los resultados de los pozos de agua que hay para monitorear este tema. Lo cual no hace más que generar sospechas", manifestó.
El conflicto de los lixiviados y la tecnología obsoleta
La gestión de los lixiviados —los líquidos contaminantes que generan los residuos— es uno de los ejes centrales de la crítica de Villalba. Al respecto, explicó que "los residuos generan lixiviados, unos líquidos que se colectan en un relleno, y se les da tratamiento. En el relleno actual, la planta de tratamientos no funciona hace tiempo, y lo que dicen acá es que se están evaluando maneras de refuncionalizar la planta de tratamientos, porque se enviarían al mismo lugar los lixiviados que se generen en este nuevo relleno". Sin embargo, el especialista advirtió que no existe claridad sobre cómo se realizaría ese traslado entre el nuevo sector y el actual, separados por unos 300 metros.
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"No está claro cómo se enviarían. Porque el nuevo relleno está separado por 200 o 300 metros del actual. No habría una canalización porque no se puede atravesar propiedad privada. En una parte dice que se va a bombear a la planta, en otra dice que se va a trasladar mediante un camión cisterna. Pero no está dónde se almacenarían esos lixiviados para que el cisterna se los lleve", detalló el investigador.
“Habría que ampliar la planta que hoy en día no está funcionando, y lo que plantean como nueva tecnología para refuncionalizar la planta es lo que se en su momento se hizo y no funcionó. Son los mismos planos que a mí me dieron en un informe en un pedido de informe de acceso a la información pública hace casi diez años”, sumó.
Otro de los aspectos marcados fue la durabilidad del proyecto. Según los cálculos de Villalba, si se construyera una planta de tratamiento en destino y un biodigestor a los dos años de iniciada la obra, el relleno podría durar 12 años y medio.
No obstante, su perspectiva fue pesimista: "Si no se hace, y estoy convencido que no se va a hacer nunca, los cálculos son de que va a durar cinco años y medio. Por eso, ya hay que empezar a charlar dónde va a ser el próximo relleno. Este relleno, si logra superar todas las complicaciones técnicas, también va a durar cinco o seis años si la planta no entra en funcionamiento".
Ante este escenario, el especialista confirmó que presentará un análisis detallado ante las autoridades provinciales. "Estudié a fondo el detalle del estudio de impacto, y tengo una serie de observaciones", afirmó, subrayando la necesidad de que "se demanden opiniones expertas sobre el impacto de romper la roca y hacer un relleno arriba. Que se profundicen estudios y se pidan opiniones de expertos en cuanto a la adecuación de la obra para garantizar o minimizar los riesgos de un impacto negativo".
Finalmente, Luciano Villalba hizo un llamado a la acción conjunta entre el Estado, los profesionales y la ciudadanía para abordar la problemática de fondo. "Lo primero es generar conciencia de que tenemos un problema, y es delicado. Hace falta el trabajo de toda la sociedad para separar los residuos reciclables, los peligrosos, y disminuir lo que no podemos reciclar. Y compostar los orgánicos", sostuvo.
Asimismo, instó al "compromiso de quienes tienen conocimientos, expertos, de involucrarse en estas evaluaciones" y concluyó que es imperativo "saber qué está pasando hoy con el relleno viejo, y no repetir los errores que se están teniendo".
Redactor El Eco de Tandil