Destacaron la importancia de dejar asentada la voluntad de donar
Las profesionales del SISP explicaron cómo es el proceso, compartieron sus experiencias y remarcaron la importancia de comunicar la decisión a los seres queridos.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/lewin.webp)
Dejar asentada la voluntad de donar y conversar sobre esa decisión con la familia son dos aspectos centrales para facilitar un proceso que puede salvar o mejorar varias vidas.
En el marco del Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, que se conmemora cada 14 de octubre, El Eco Multimedios entrevistó a tres integrantes del equipo de Procuración de Órganos y Tejidos del Sistema Integrado de Salud Pública (SISP): María Laura Lewin, médica clínica; Gabriela Sewalt, licenciada en Enfermería; y Victoria Basso, clínica internista del Hospital Municipal “Ramón Santamarina”.
Las profesionales compartieron sus experiencias de trabajo, las dificultades que todavía persisten y el impacto de los procedimientos que permiten salvar o mejorar la calidad de vida de hasta siete personas.
En Tandil, el equipo trabaja en la identificación de posibles donantes, el acompañamiento a las familias y la coordinación de los procedimientos.
En Argentina, la Ley Justina -Ley 27.447- establece que todas las personas mayores de 18 años son donantes de órganos y tejidos, salvo que hayan expresado su negativa. En el caso de los menores de edad, la decisión corresponde a sus padres.
Aunque la normativa establece el principio de donante presunto, las profesionales remarcaron que es importante expresar la voluntad y compartirla con los seres queridos.
Para Lewin, el registro formal y la conversación familiar son complementarios.
“Más allá de decir que quiero o no ser donante -eso se puede hacer en (la web o la App) Mi Argentina en un segundo y uno puede revertir esa voluntad todas las veces que quiera-, es importante plantearlo en las familias, en las casas; decir: ‘mamá, yo quiero ser donante’”, explicó.
La médica señaló que muchas veces la intención queda en una conversación informal y no se concreta en un registro. Por eso, consideró importante que la información llegue a los hogares y que el tema pueda abordarse con naturalidad.
“Muchas veces uno dice: ‘yo quiero ser donante’ y queda ahí, no lo ponés en Mi Argentina o no mandás un telegrama a Incucai. Entonces, si desgraciadamente llega ese momento, para la familia es muy facilitador saber que hizo con el cuerpo de su ser querido lo que él quería”, sostuvo.
En ese sentido, insistió: “Lo más importante —más allá de ponerlo en Mi Argentina, que está buenísimo— es que los seres queridos sepan que nosotros somos donantes”.
Victoria Basso coincidió en que hablar previamente permite afrontar de otra manera una situación inesperada.
“En un momento completamente inesperado y que está profundamente atravesado por el dolor, uno no puede estar tomando una decisión así”, señaló.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/basso.webp)
La médica también se refirió a las particularidades de los menores de 18 años, cuya situación requiere la decisión de sus padres.
“Si en casa ya lo charlamos, ya lo vimos, ya sabemos qué es lo que quieren nuestros hijos, es mucho más fluido”, indicó, y reconoció que se trata de una determinación difícil para las familias.
Cómo es el proceso en el Hospital
María Laura Lewin explicó que, cuando fallece una persona, el equipo consulta el Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina (Sintra), la plataforma informática del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), para conocer si había expresado su voluntad.
“Ahí sabemos si el paciente es donante o no”, detalló.
Si existe una negativa registrada, el procedimiento se detiene. Cuando no hay una manifestación asentada, se considera a la persona donante presunta, de acuerdo con la legislación vigente.
En ese contexto, el equipo se acerca a la familia para conversar sobre la posibilidad de avanzar.
En el Hospital Ramón Santamarina, el trabajo se concentra principalmente en la procuración de córneas.
Si se acuerda seguir adelante, el equipo realiza la ablación, completa la documentación y coordina el traslado. “Nosotros ya tenemos organizada la logística: hay un auto que sale del Hospital de Tandil y lleva los dos globos oculares a Cucaiba” (cuya sede central está en Ensenada), contó.
Desde allí, los tejidos se preparan, se procesan y se distribuyen entre las personas que esperan un trasplante.
La tarea requiere disponibilidad permanente. Sewalt explicó que no tiene un horario establecido, sino que demanda atención en cualquier momento en que pueda presentarse un posible donante. “No es que tenemos un horario para hacer esto, sino que esto es 24 horas”, describió.
El trabajo se suma a las funciones habituales de cada integrante dentro del Hospital y exige dedicación, coordinación y predisposición.
Los desafíos de la comunicación
Uno de los aspectos más complejos es acercarse a las familias que acaban de perder a un ser querido.
Las profesionales señalaron que se trata de conversaciones delicadas, en las que deben explicar el procedimiento sin desconocer el dolor que atraviesan quienes reciben la propuesta.
“La verdad es que es un momento muy difícil porque uno se pone en el lugar”, expresó Lewin. Desde su propia experiencia, recordó que cuando falleció su padre quería estar a solas con sus hermanos.
Por eso, procura iniciar las conversaciones reconociendo la intimidad de ese momento. “Entablo las conversaciones disculpándome por interrumpir un momento tan íntimo y tan triste. Les explico qué es lo que estamos haciendo, qué es lo que se podría hacer, cómo es el proceso, y la verdad es que nos va bien”, relató.
Sewalt también hizo hincapié en la complejidad de esa tarea. “En la procuración tenés que estar en el momento más triste, que es cuando fallece una persona”, señaló.
No obstante, destacó que la recepción de la comunidad tandilense fue mejorando con el tiempo.
“La gente de Tandil está más abierta en cuanto a la comunicación, nos recepcionan de diferente manera”, afirmó.
Aun así, advirtió que persisten la desinformación y los mitos, por lo que consideró fundamental continuar difundiendo información clara.
Para Sewalt, el sentido de la tarea también está relacionado con lo que sucede después.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/sewalt.webp)
“Nos moviliza siempre el después, el saber que hay gente que puede salvar o mejorar su vida gracias a un donante. Y lo hacemos en base a eso”, explicó y destacó que el acompañamiento no termina cuando se concreta el procedimiento.
El impacto de saber que alguien volvió a ver
Lewin contó que en Tandil se implantaron 32 córneas durante los últimos cuatro años. “O sea que 32 personas volvieron a ver”, señaló, al dimensionar el alcance concreto de esos procedimientos.
Para el equipo, conocer los resultados también representa una parte significativa de la tarea.
Una vez que las córneas son trasladadas y, si el proceso se completa con éxito, se implantan, las profesionales consultan a las familias si desean recibir información sobre el destino del tejido.
“Las que han querido saber, la verdad es que se ponen súper contentas”, contó Lewin.
En esos casos, les comunican que una persona —una mujer, un hombre o incluso un adolescente— volvió a ver.
“Las familias se ponen súper contentas. La verdad que eso es re-lindo, muy gratificante”, reiteró.
Sewalt también destacó el significado que puede adquirir esta experiencia para quienes perdieron a un ser querido. “La familia de las personas que han donado sienten como que es una trascendencia, como que la persona que falleció va a seguir y es una manera de homenajearla”, expresó.
Por eso, definió la procuración como un trabajo que moviliza emocionalmente a quienes lo realizan. “Es un trabajo muy emotivo, es muy fuerte”, indicó.
Para dejar registrada la voluntad de donar, se puede ingresar a: https://www.argentina.gob.ar/salud/donarorganos y seguir lo pasos indicados.
Información para derribar mitos
La desinformación continúa siendo uno de los principales obstáculos para la concientización.
Gabriela Sewalt sostuvo que la comunidad necesita conocer cómo funciona el sistema, consultar sus dudas y acceder a información confiable.
“Lo principal es la información: conocer, hablar, preguntar, buscar. Hoy información sobre donación de órganos hay en todos lados. Incluso estamos nosotras acá en el Hospital por si quieren saber algo”, señaló.
María Laura Lewin mencionó que entre las consultas que reciben aparecen dudas vinculadas con la posibilidad de que exista tráfico de órganos.
Al respecto, sostuvo que se trata de uno de los mitos que deben aclararse durante las conversaciones con las familias.
Las profesionales coincidieron en que informar no implica solamente explicar los aspectos legales o técnicos, sino también generar espacios para hablar antes de que se presente una situación de pérdida.
“Que esto se vea por la tele, que se instale en las casas, es súper importante”, afirmó Lewin.
La difusión, consideró, contribuye a que la voluntad sea conocida y evita que los familiares tengan que afrontar una conversación para la que no estaban preparados.
Sewalt, por su parte, destacó la dedicación que demanda el trabajo del equipo y valoró que la comunidad reconozca cada vez más su función. “Es un trabajo muy importante, muy minucioso; no es fácil”, resumió, para terminar.
Más de 144 años escribiendo la historia de Tandil