Tomislav Canet, médico pediatra, y el rol de la profesión en las nuevas modalidades de familia y de crianza
El profesional repasó las características de la especialidad, pero también los padecimientos de los niños en tiempos de pandemia. Analizó el fenómeno actual de las familias que recurren a las redes sociales en busca de "tips y pautas" para la crianza.
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Los profesionales de la ciudad tienen su espacio en El Eco de Tandil. Es el caso de Tomislav Canet, médico pediatra, que brindó detalles sobre su trayectoria y trabajo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿Cuándo te graduaste y dónde?
-Soy médico pediatra, estudié medicina en Rosario y me especialicé en pediatría en el Hospital Víctor Sanguinetti de Comodoro Rivadavia, tras dos años más en el sur me vine con mi familia a Tandil.
-¿Por qué pediatría?
-Siempre me sentí interesado en la pediatría, como una de las ramas más humanas de la medicina. No obstante, a medida que avance en la carrera me sentí tentado a rechazar esta especialidad porque no es fácil ver sufrir a un niño o a una niña. Siempre en la medicina convivimos con el aislarnos del sufrimiento del padeciente para poder cumplir con nuestra tarea, y en algún momento de mi vida, quizás la tarea de aislarme del sufrimiendo de algo tan indefenso y frágil como un niño me resultaba psicológicamente complicada. Eso fue hasta que empecé con las prácticas finales de la carrera de grado y me tocaron muchas horas de práctica pediátrica y en ese momento no es que me sentí atraído, más bien me sentí jalado por la pediatría, sentí que no podría hacer nada más que lo que hago ahora y que debía trabajar tanto en mis emociones como en mis capacidades para poder brindar una cura cuando pudiera, o una sonrisa cuando la cura no sea inmediata o siquiera posible. Y es ahí donde la recompensa del pediatra llega, tras horas, días o semanas de ver un niño convaleciente y que este recupere la sonrisa, la alegría y la capacidad de jugar es invaluable.
-¿Cómo considera la actualidad de la profesión?
-En este momento y desde hace algún tiempo, considero que conviven muchas realidades en la pediatría. Por una lado, tenemos que, necesariamente la pediatría es una especialidad de la trinchera, una profesión tremendamente expuesta desde lo laboral y lo emocional al tener que prestar atención a una población sumamente vulnerable, como son los niños, donde todo lo que les pasa resume la patología de la sociedad. Esto lo vemos mucho ahora, justamente, durante la pandemia del Covid-19, donde los niños que lamentablemente se han tenido que aislar, perdieron en muchos casos sus referencias sociales, como sus amigos, sus familiares, sus abuelos, sus maestros, y esto trajo aparejado niños más tristes o padecientes. No critico la cuarentena sino que lo pongo como un ejemplo de que al niño le pasa lo que le pasa a la sociedad y a la familia, por que es tremendamente sensible, durante sus primeros mil días de vida, incluyendo los 9 meses de embarazo y los primeros 2 años de vida extrauterina se le han formado todas las conexiones neuronales que necesita a lo largo de su vida, ha pasado de no saber mantener la cabeza erguida y comunicarse sólo con el llanto a, la mayoría de las veces a caminar, a hablar o comunicarse e inclusive a interpelar a los adultos y desafiar sus lógicas. Por esto quizás las familias muchas veces se encuentran desconcertadas con respecto a qué hacer con un niño, a cómo acostarlo, a qué y cómo darle de comer, a cómo bañarlo, etc. Quizás hace tiempo que todas estas dudas las resolvían las abuelas y abuelos, pero las nuevas generaciones de madres quizás desconfían (a veces con razón y otras no tanto) de sus propias crianzas y buscan tips y pautas en otros lugares, y esos otros lugares fundamentalmente son las redes sociales.
Este fenómeno es bastante actual. Las nuevas familias si bien pueden tener acceso al sistema de salud y de hecho tener un profesional que cubra sus necesidades de atención, tienen muchos referentes en las redes sociales, ya sean artistas, periodistas, o meros opinólogos y suelen contrastar lo que hacen en sus familias con lo que se muestran en estas e, incluso, se suelen armar tribus sociales donde se comparten experiencias y opiniones. En esto no hay nada malo porque de hecho, ‘para criar a un niño se requiere de toda una tribu’ como dice un viejo refrán. El peligro es que los lugares que no se ocupan se ceden, por lo que cada vez hay más profesionales, sociedades científicas y académicas que han sentido la necesidad de meterse en estos lugares para poder brindar información científicamente validada y con un criterio de empatía y humanidad. Este mismo criterio, poder comunicar con empatía, criterio y humanidad ha sido también el motivo por el cual, como muchos pediatras, me he metido en esta nueva modalidad y he creado mi cuenta social.
Para resumir, el pediatra juega en las nuevas modalidades de familia y de crianza, para mi, el rol de asesor profesional, de consultor. Para mí, está en retirada el modelo del médico tradicional y de su hegemonía. Nosotros estamos para brindar información, la mejor que podamos obtener, para brindar una mirada, para otorgar un consuelo, para estimular lo que consideremos un beneficio para el bebé o el niño, para que la madre, el padre y toda la familia tengan la tranquilidad de que las mejores opciones dentro de las disponibles puedan estar confluyendo en sus niños, para que en definitiva, crezca y se desarrolle sanamente y que a través de ese crecimiento y desarrollo, logre felicidad.
-¿Dónde se desempeña actualmente?
-Ahora trabajo como pediatra de guardia del Hospital de Niños Debilio Blanco Villegas y atiendo en mi consultorio particular.
-¿Dónde lo pueden encontrar?
-A mi me podrán encontrar en Constitución 1396 esquina Alsina, en el teléfono 2494426493 y en Instagram @tomicanetpediatra.
