Vuelos Tandil–Buenos Aires: la promesa de continuidad que quedó en pausa
Se decidió poner en pausa los vuelos durante los meses considerados de mayor demanda turística
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La reciente confirmación de la suspensión del servicio aéreo comercial que une Tandil con Buenos Aires durante enero y febrero generó más que resignación: encendió el debate sobre el futuro de una conexión que, cuando se anunció, vino acompañada de promesas ambiciosas por parte de sus impulsores.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa aerolínea Humming Airways, responsable de la ruta, decidió poner en pausa los vuelos durante los meses considerados de mayor demanda turística, aduciendo baja actividad del segmento corporativo, principal nicho al que apuntaba el servicio. Así lo confirmó su fundador y CEO, Francisco Simón Errecart, cuando aseguró que ante la falta de reservas las operaciones se reanudarán recién en marzo próximo. “La verdad es que las empresas viajan muy poco en estas fechas”, explicó a El Eco de Tandil, antes de anunciar la suspensión temporal.
Pero esta pausa estival pone en tela de juicio uno de los pilares del discurso inicial de la empresa. Cuando Humming Airways presentó su proyecto y comenzó a operar en abril de 2025, su CEO dio declaraciones públicas en un video difundido por El Eco de Tandil donde remarcaba el compromiso con la continuidad del servicio. En aquella entrevista, Errecart habló de un emprendimiento pensado para consolidarse en el tiempo y aportar al desarrollo regional, garantizando al menos un año de operaciones para la nueva conexión aérea.
Esa promesa —recogida por el propio medio que ahora informó la suspensión— generó expectativas entre autoridades locales, cámaras empresariales y pasajeros habituales. La llegada de vuelos regulares fue interpretada como un paso trascendental para una ciudad que llevaba años sin una conexión directa con la capital del país por vía aérea.
Sin embargo, la realidad de la operación comercial mostró desafíos que parecen haber quedado fuera de la ecuación cuando se planteó aquel compromiso. La decisión de pausar las frecuencias en pleno verano —justamente cuando se esperaba que mayor actividad y movimiento económico pudieran consolidar la ruta— abrió una grieta entre la promesa inicial y su cumplimiento efectivo. Esto, para muchos observadores, simboliza una falla en la garantía de continuidad anunciada por la empresa.
“Tenemos garantizado, a través del capital inicial, una operatoria de un año”, había asegurado la firma en conversaciones con este medio al momento del inicio de actividades, creando un horizonte de estabilidad para la ruta.
La postura de la empresa, ante la pausa de dos meses, fue enfocarse en la realidad del mercado: operadores recalcan la estacionalidad del segmento corporativo y la imprevisibilidad del turismo actual. No obstante, para quienes confiaron en la proyección de Errecart y la apuesta de Humming Airways, la suspensión plantea preguntas concretas sobre la viabilidad de sostener la ruta más allá del cumplimiento técnico de un año de operación.
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