Con casi mil kilos diarios de pólvora, desmontaban los bloques de granito en Cerro Leones
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2021/12/c_a_m_i_n_o_s.jpg)
A fines del ochocientos, el diario La Prensa de Buenos Aires se refería a los hombres que “con fuerza de leones”, aguerridos como ningunos, “cantaban a coro el himno al trabajo.” Se refería a los esforzados obreros de las canterasque desde el alba desgarraban las entrañas de los cerros milenarios para establecer -ya a partir de 1880- la explotación de piedra en Tandil.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEsta frase “con fuerza de leones”, fue considerada por algunos como la que había originado el nombre de la antigua cantera y la población de nuestros días, Cerro Leones. Sin embargo, la denominación dada al lugar, que primero fue Cerro de los Leones, surgió de dos moles de granito enfrentadas que semejaban cada una de ellas la figura de un león.
Hasta entonces se importaba piedra de Uruguay. También, aunque no se pueda creer, de Noruega. La llegada del ferrocarril en 1883 posibilitó en gran forma el transporte y con ello el desarrollo de la industria pedrera local, ya que a la primera cantera –la de Martin Pennachi cerca del Molino Viejo, sobre la falda del cerro del Parque Independencia - se fueron sumando otras.
