El escritor de temas homoeróticos
Santiago Idiart nació en Tandil donde residió hasta finalizados sus estudios primarios y secundarios en el Colegio San José. Es escritor de novelas y relatos históricos y sobre el tema homoerótico, trama que atrapa a todo tipo de lectores; “en especial, a las mujeres heterosexuales jóvenes. Es un fenómeno sociológico y literario muy llamativo”. Su vida, en una íntima entrevista con La Vidriera.
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El escritor inicia la charla hablando de la lectura: “en realidad no recuerdo un momento en el que no me haya interesado. En mi casa siempre hubo libros. Me gustaban desde antes de poder leerlos yo mismo, cuando era mi madre quien lo hacía. Tuve la suerte de que mi mamá, maestra, conocía muy bien la literatura infanto-juvenil contemporánea y me acercó a maestros del género como María Elena Walsh, Elsa Bornemann, Gustavo Roldán o los autores de la maravillosa colección española de El barco a vapor. Pero al mismo tiempo conservaba muchos libros de su infancia, como los clásicos de los Hermanos Grimm, Perrault o Las mil y una noches en sus versiones originales, que para esa época ya no se les leían a los niños por considerarlos demasiado crueles y truculentos. Hay algo que siempre digo: ´no tengo los conocimientos de psicología suficientes para determinar si esas lecturas son o no adecuadas para un niño de corta edad: yo personalmente me alegro de haberlas hecho, porque fueron una experiencia alucinante y dejaron en mi imaginación una huella imborrable´. Ninguna novela de suspenso supera a Barba Azul, con su heroína acechada por un psicópata femicida, y ningún drama de intrigas supera a Piel de asno, con sus cambios de identidades y sus pasiones incestuosas”.
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-Y monaguillo, los relatos bíblicos y las hagiografías (relatos de la vida de los santos) también tuvieron un rol central en mi formación como lector. Los relatos de los martirios de los primeros santos de la Iglesia Católica son los antepasados más lejanos de la ficción "gore": los ojos arrancados de Santa Lucía, el cuerpo asaeteado de San Sebastián, la crucifixión invertida de San Pedro...
