Sanar a través del arte
“En lo único que fallé (breve historia de la noche de un robo)” es un corto de 22 minutos con locaciones y protagonistas tandilenses que lo tiene como uno de los integrantes del elenco al conocido exboxeador Jorge “Motoneta” Conti. El título aborda el tema de la inseguridad y la posibilidad de recuperación -de una vida inclinada al delito- a través de las artes; en este caso, la música.
Estuvimos dialogando con el tandilense que dejó hace años el ring para lanzarse al mundo de las letras. Y tan así es que ha escrito varios libros de cuentos y poesías, muchos de ellos nacidos desde sus propias vivencias. Jorge es un hombre sencillo, con amigos de toda la vida y un interés genuino por el cambio de conducta de pibes que sienten que no tienen oportunidades. Pero a veces, en medio del caos, basta ponerse a escuchar y demostrarles que existen otros caminos para une mejor calidad de vida. Y el arte es uno de ellos.
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-Nacido en el Barrio de las Ranas…
-Y donde aún vivo. En el mismo lugar, Uriburu al 1700, pleno corazón del barrio donde tuve una maravillosa infancia, donde éramos muy ricos siendo pobres. Mi casa daba justo en el “corner” de la cancha del Club Huracán y ya de pequeño estaba persiguiendo la redonda. Mis padres se sentaban junto a una higuera para tomar mate y ver cómo jugaba. Hice la primaria en la escuela 80 que estaba en la avenida Machado frente al ferrocarril.
-¿Quién le puso como sobrenombre “Motoneta”?
-Fue mi padre. Decía en mi casa que yo era tan rápido corriendo que parecía una motoneta y así me quedó.
-Vistió la camiseta de Ferro, pero no llegó a primera ¿Por qué?
-Jugué en Ferro desde la sexta división hasta la cuarta; ya después comencé a jugar en el fútbol libre, porque de ese modo no tenía el compromiso de entrenar.
-Primero carnicero y luego boxeador ¿cómo es la historia?
-Aprendí el oficio en la carnicería que tenía mi hermano Mario en la esquina de Moreno y Arana. En ese lugar unos amigos de mi hermano y un tío me hacían bromas con respecto a que estaba bastante "gordito", y un gran amigo que fue “Richeto" González me propuso ir al gimnasio del club Santamarina a practicar boxeo, porque era un deporte muy bueno para bajar de peso. Me acompañó un tiempo y luego dejó, pero yo seguí. Corría año 1973 cuando se anunció el inicio de un campeonato barrial de box y decidí inscribirme. Tuve la suerte de ser campeón del torneo y ya no deje más ese deporte hasta mi retiro.
