Vieja Minga y el anhelo de conquistar los escenarios porteños
Los músicos pasaron por El Eco Streaming y detallaron su modelo de gestión y las metas tras consolidarse en la región.
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Vieja Minga se presentó en los estudios de El Eco Streaming para compartir detalles de su presente artístico y los desafíos que implica coordinar una de las agrupaciones más numerosas y convocantes de la ciudad. Con casi una década de trayectoria y una formación consolidada de 12 integrantes, los músicos destacaron la importancia del compromiso y la autogestión como pilares fundamentales para sostener un proyecto que nació como un pasatiempo entre amigos y hoy se posiciona como una referencia ineludible en la movida tropical de la región.
Durante el encuentro en el programa Cultura Zip, Natalia Otranto, Santiago Benítez y Valentín Cortez reflexionaron sobre la evolución del grupo, que tuvo su punto de inflexión en 2019. Aunque en sus inicios llegaron a ser 14 integrantes, la estructura actual de 12 músicos les ha permitido optimizar la dinámica de trabajo sin perder la potencia sonora que los caracteriza, la cual incluye una potente fila de vientos y percusión.
El desafío de la autogestión
Para coordinar a tantas personas, el grupo estableció una metodología de trabajo rigurosa que incluye dos ensayos semanales. Los martes se realizan los ensayos generales, mientras que los jueves se divide el trabajo por secciones: por un lado la armonía, percusión y voces, y por otro los vientos. Esta organización es, según los protagonistas, la única manera de sostener un proyecto de esta magnitud y asegurar que el show mantenga un nivel profesional constante.
La banda opera bajo un modelo de autogestión que incluye la administración de un fondo en común. Este recurso económico es vital para costear viajes, renovar el vestuario y afrontar gastos técnicos o reparaciones de instrumentos. Al no limitarse a dividir el caché de cada presentación entre los integrantes, Vieja Minga logra reinvertir en su propio crecimiento, sumando además el apoyo de sponsors y publicidad para sus fechas propias.
Este enfoque se extiende a cada aspecto de sus presentaciones. Desde el diseño de luces y colores hasta el vestuario, los músicos buscan ofrecer un espectáculo integral. Según explicaron, la toma de decisiones se reparte en roles específicos; por ejemplo, la elección del repertorio y la dinámica del show suelen estar a cargo de los cantantes, quienes luego debaten las propuestas con el resto del grupo para lograr un consenso que represente a la banda.
Respecto al panorama musical en la ciudad, los músicos coincidieron en que Tandil atraviesa un gran momento cultural. Señalaron que existe una diferencia abismal con otras ciudades en cuanto a la cantidad y calidad de proyectos emergentes. Para los integrantes de Vieja Minga, el crecimiento de la movida local es "grandioso" y destacaron el apoyo de productores y el surgimiento de jóvenes que se animan a producir su propia música y salir de gira de forma autogestiva.
Por otra parte, la consolidación en la región los ha llevado a escenarios de gran masividad, como la Fiesta del Ternero en Ayacucho o la Fiesta del Automovilismo en Balcarce. Estas experiencias en festivales imponentes, donde han compartido escenario con artistas de renombre nacional, conviven con el disfrute de sus propias fechas en Tandil, donde el calor del público propio genera una mística diferente pero igualmente valorada.
El cuidado técnico y la formación
La exigencia profesional de la banda se traduce también en el cuidado personal y la formación de sus miembros. Otranto, una de las voces principales, enfatizó su rigurosidad con el cuidado de la voz. Esta estructura técnica le brinda la seguridad necesaria para afrontar shows de alta intensidad, complementando su formación previa en géneros como el tango.
Por su parte, los instrumentistas también cuentan con una sólida base académica. Benítez comenzó su camino en la música desde niño, asistiendo al Conservatorio y a Polivalente, para luego volcarse a los timbales a los diez años. Su carrera siempre estuvo ligada a la cumbia, género que lo llevó finalmente a integrarse a Vieja Minga tras ser convocado por el grupo.
Cortez compartió una trayectoria similar, influenciado por su familia de músicos y formado en el trombón dentro de la Banda Juvenil Municipal. Esta preparación técnica de los integrantes es lo que permite a la banda adaptar temas, cambiar tonalidades y proponer arreglos complejos que elevan la calidad musical de su repertorio, el cual combina composiciones propias con clásicos de la música tropical latinoamericana.
El horizonte en la Capital Federal
Al ser consultados sobre sus metas, el grupo fue unánime: el gran objetivo es conquistar Buenos Aires. Aunque ya son una banda de referencia en la región, reconocen que el desembarco en la Capital Federal representa un desafío logístico y de contactos mayor. Consideran que están en un "camino de hormigas" que pronto los llevará a presentarse en la gran urbe, donde se encuentran los principales productores de la movida tropical.
El desafío de trasladar a 12 personas y asegurar la rentabilidad del viaje es uno de los obstáculos a superar, pero la ambición del grupo se mantiene intacta. Para los músicos, llegar a los grandes escenarios porteños sería la confirmación de todo el trabajo realizado.
Mientras proyectan este crecimiento, la banda continúa trabajando en la renovación de su repertorio y en la mejora constante de su puesta en escena. La meta no es solo llegar, sino hacerlo con una propuesta que refleje la madurez alcanzada. La intención es que, cuando se presente la oportunidad en Buenos Aires, Vieja Minga pueda demostrar por qué es una de las formaciones más potentes de la provincia.
Por lo pronto, el grupo sigue disfrutando del presente. Cada presentación es vivida como una oportunidad para agradecer el apoyo de la gente y para reafirmar que, con compromiso profesional y trabajo colectivo, es posible sostener un proyecto cultural de gran escala desde el interior bonaerense, manteniendo siempre viva la esencia del encuentro y la alegría que dio origen a la banda.