Malvinas: crece la expectativa en el Gobierno por un posible giro de EE.UU. en el conflicto
El Ejecutivo sigue con cautela una posible revisión de la postura norteamericana y apuesta a una estrategia diplomática sostenida.
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El Gobierno nacional sigue con atención la filtración de un documento interno del Pentágono que sugiere un posible cambio en la postura de Estados Unidos respecto de la disputa por las Islas Malvinas, un escenario que genera expectativa, aunque también prudencia en la Casa Rosada.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa información, difundida por la agencia Reuters, abrió interrogantes sobre la posición de Washington y fue analizada de cerca por el presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno, quienes mantienen una línea de acción basada en la cautela y la estrategia diplomática.
Desde el entorno oficial remarcaron que cualquier modificación en el posicionamiento estadounidense podría resultar favorable para la Argentina, aunque insistieron en que el país continuará sosteniendo su reclamo histórico en el marco de la negociación bilateral, tal como lo establece la resolución 2065 de la ONU.
Mirada prudente del Gobierno
El presidente Milei ya había anticipado una postura moderada frente a este tipo de escenarios. Según expresó en distintas oportunidades, su gestión impulsa el reclamo soberano en todos los foros internacionales y busca ampliar el respaldo de otros países, como ocurrió recientemente con Chile.
En la misma línea, Quirno reforzó la posición argentina al cuestionar la ocupación británica y rechazar los argumentos basados en la autodeterminación de los habitantes de las islas. Desde el oficialismo subrayan que se trata de una disputa entre Estados, por lo que ese principio no resulta aplicable en este caso.
La reacción del Reino Unido no se hizo esperar: desde Londres reiteraron que la soberanía “no está en discusión” y recordaron el referéndum realizado en 2013, cuyo resultado no es reconocido por la Argentina. Por su parte, voceros estadounidenses evitaron pronunciamientos concretos y mantuvieron la tradicional postura de neutralidad.
Más allá de los cruces diplomáticos, el episodio vuelve a ubicar en el centro del debate un conflicto histórico que sigue abierto. En ese contexto, en el Gobierno insisten en avanzar con “cerebro frío y estrategia”, a la espera de definiciones que puedan reconfigurar el escenario internacional en torno a la cuestión Malvinas.
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