Las medidas de prevención clave para evitar infecciones respiratorias pediátricas
En el otoño y en el invierno la prevalencia en pediatría son las enfermedades referidas a las infecciones respiratorias.
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En el otoño y en el invierno la prevalencia en pediatría son las enfermedades referidas a las infecciones respiratorias. Para buscar matizar los efectos, existen medidas de prevención, como la lactancia materna, las vacunas, la buena higiene y se agrega la correcta ventilación de los ambientes, una buena alimentación y evitar el contacto con personas enfermas.
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En esta época en los más chicos se registran gripes, bronquitis, neumonías y bronquiolitis.
Durante esta época del año “nos encerramos, hay menos ventilación, los virus se empiezan a multiplicar, tienen más facilidad para propagarse e ir infectando personas y los más débiles son los que más sufren”, indicó el doctor Fernando Romagnoli, neumonólogo infantil.
En diálogo con Eco Salud de El Eco Multimedios, el especialista detalló “yo siempre digo que un nene sano entre marzo y septiembre hace un resfrío por mes con mocos, catarro, fiebre, y ese nene que está escolarizado suele contagiar a sus compañeros y a sus convivientes”, al tiempo que remarcó que “eso hace que en el invierno predominen fundamentalmente todas las cuestiones que se aerosolizan o se vehiculizan por medio de las secreciones como la tos o el estornudo, por eso es importante la higiene, la ventilación y el lavado de manos”.
De acuerdo a las edades, ¿qué rol cumple la vacunación?
El doctor Romagnoli destacó que las vacunas “son fundamentales y más el esquema que tenemos en la Argentina, que es uno de los mejores de América por lo menos, muy completo, y realmente salvan vidas. Hay un montón de infecciones para las que existen vacunas”.
En este punto, explicó que “con respecto a las vacunas es cierto que nacemos con un sistema inmunológico virgen y eso hace que la primera etapa de nuestra vida, fundamentalmente los primeros seis meses, sea la parte más lábil de nuestro sistema inmune”, y eso ocurre “porque es cuando se está gestando y formando. Y es cierto que un bebé de dos meses tiene la BCG nada más y ahí es donde cobra importancia la lactancia materna, ya que a través de la leche la mamá puede transmitirle las defensas y la inmunidad al bebé. Es una forma de prevención, absolutamente”, aseguró.
Otras acciones preventivas
Las acciones tendientes a la prevención de infecciones respiratorias en los más chicos están también orientadas en la ventilación adecuada de los ambientes y una buena higiene de manos. Romagnoli explicó que “la mayoría de las infecciones respiratorias se transmiten a través de contacto directo, con lo cual si se cumple con lo anterior, disminuye un montón la posibilidad de infecciones”.
Asimismo recomendó “evitar el contacto con personas enfermas, particularmente en los adultos mayores y en los niños muy pequeños, porque es muy probable que se enfermen también” y puntualizó sobre la importancia de que “los chicos tengan todas las vacunas completas, esas son medidas de prevención”.
El rol de la alimentación
Para el especialista, “si yo me alimento mejor seguramente mi sistema inmunológico va a estar más fortalecido y voy a poder hacer frente mejor a cualquier situación que se me cruce”, y describió que “hoy vemos que hay bastantes trastornos alimentarios, sobre todo en la edad pediátrica, que se han visibilizado pos pandemia y es algo complejo”.
Y en este punto enumeró la mala alimentación, comer a deshora, no saludable, falta de ejercicio, de actividad física, entendiendo que “todas esas cuestiones van constituyendo distintos grados de riesgo para enfermarnos con cosas que pueden ser más sencillas y pasarlo un poco peor, de alguna manera”.
La carga genética en enfermedades respiratorias
Romagnoli explicó que hay algunas enfermedades que son genéticas per se, se trata de “una alteración en algún cromosoma que genera una determinada enfermedad y hay otras enfermedades, como por ejemplo el asma en la cual la carga familiar, hereditaria, suele tener un rol muy importante”.
Qué es el asma?
El asma “es la obstrucción de los bronquios que mejoran solos o con medicación, a través del tratamiento broncodilatador”, especificó el médico neumonólogo infantil, y agregó que “el diagnóstico es de tipo clínico, no hay ningún estudio o prueba de laboratorio que uno pueda mandar a hacer a un paciente que diga eso no es asma”, por eso manifestó que “es algo que el médico tiene que pensar en el consultorio, evaluando al paciente, su historia familiar, perinatal, descartando algunas otras enfermedades que pueden parecer y no serlo y se llega al diagnóstico del asma”.
El especialista subrayó que “a veces puede ser fácil el diagnóstico pero uno tiene que estar seguro que lo que va a tratar es asma y no otra cosa”, al tiempo que indicó que “un 20 por ciento de los pacientes pediátricos tiene asma”.
El profesional manifestó que “es una enfermedad que con el correr del tiempo la mayoría de las veces se cura, y se cura sola. El tratamiento es muy efectivo, seguro, no tiene efectos adversos” y explicó que “es una enfermedad más relacionada con el desarrollo, con la respuesta exagerada que tienen los bronquios sobre todo en la primera parte de la vida, con la cantidad de infecciones respiratorias en esa etapa”.
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