Vecinos del barrio San Juan se sienten “desprotegidos” y aseguran que viven asediados por los robos
Muchos de ellos sufrieron ilícitos en sus viviendas en reiteradas oportunidades. Reclaman por la falta de iluminación en Buenos Aires y los pastizales, que contribuyen a que se escondan los delincuentes. Además, esa arteria queda intransitable cada vez que llueve.
Vecinos de Buenos Aires y Ugarte, en el barrio San Juan, reclaman soluciones a varias problemáticas que los afectan y aseguran que si bien hace mucho tiempo que conviven con estos inconvenientes, el Municipio no se ocupa de ellos y se sienten “olvidados” y “desprotegidos”. La inseguridad es uno de los temas que más les preocupan.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSebastián Dicósimo, uno de los frentistas, explicó que el estado de la calle Buenos Aires, y también de Ugarte, es intransitable cada vez que llueve. “Lo que pasa es que siempre que llueven dos mililitros se inunda todo. Yo vivo en Ugarte, ahí se forma un cráter que es imposible entrar los autos. En el caso de mi mamá lo tiene que dejar afuera porque es imposible”, señaló.
A su vez, expuso que la vereda del lado del predio del Ejército está “totalmente abandonada”, con altos pastizales y sin mantenimiento. “Tenemos el problema de que hay desde ratas, hasta agua que se junta ahí que no sé de donde proviene y también se esconde gente porque al ser un lugar tan grande el predio del Ejército, hemos visto gente caminando de noche”, indicó.
El problema de transitabilidad que se genera en la calle Buenos Aires se registra desde Quintana hasta Figueroa.
A eso se suma el problema de la falta de iluminación. “No hay luz, es un peligro. Tenemos miedo por la seguridad y también por las infecciones, porque eso es un foco de ratas. Además es algo ilegal que tengan eso así; si yo llego a tener mi vereda de esa forma el Municipio me multa”, afirmó.
Además, Geraldina Colantonia señaló que sumado a eso “llegando a Lunghi cortaron las plantas desde el Ejército y dejaron todas las ramas tiradas que nadie vino a retirarlas ni tampoco las llevaron al basural”.
Olvidados
Verónica Valcarce expuso que además de que la iluminación que hay es escasa, en Buenos Aires y Figueroa directamente no hay cable, porque se lo robaron y nunca se arregló.
Recalcó el tema de que la inseguridad es cada día peor con muchos vecinos que fueron víctimas de robos. “Los delincuentes se esconden entre los pastizales. Esta parte del barrio está olvidada, como sucede con muchos otros barrios, Lunghi sólo se ocupa de las cuatro avenidas y saliendo de ahí no existimos”, cuestionó.
Y agregó que “si bien hizo buenas cosas en su gestión, en los barrios deja mucho que desear, porque vecinos de distintas zonas se viven quejando de las cloacas, alumbrado, seguridad, de un montón de cosas; él prioriza las cuatro avenidas, es la realidad que estamos viviendo”.
“Nos tienen que dar una solución, gracias al vecino la ciudad es lo que es y se están olvidando de nosotros”, criticó.
En cuanto a la iluminación en Buenos Aires, indicó que “los árboles están crecidos y tapan las luminarias, si no prendés el celular de noche no ves nada”.
Sebastián Dicósimo añadió que “tenemos luces muy viejas, que no iluminan nada, es una calle muy ancha con mucho tránsito. La gente camina por el medio de la calle porque hay pastizales en las veredas y las calles están en estado deplorable. Esto de noche es un peligro porque no hay luz y te puede pisar un auto muy fácilmente. En mi caso que transito mucho por acá y de noche tengo que sí o sí usar la linterna del teléfono, si no es imposible pasar”.
Los robos que no cesan
Respecto a los robos, Isabel de Kielf contó que días atrás los ladrones entraron a su casa “sacaron la moto de adelante la llevaron al fondo y no la pudieron sacar. Se ve en las cámaras, no se ven bien porque tienen capuchas, y algo debe haber pasado porque prepararon para llevarse amoladoras y herramientas y las dejaron”.
“Yo tengo aves y conejos de raza porque somos expositores, nos han robado siempre”, lamentó.
Por su lado, Nelda Piñero, quien reside en Ugarte al 100, explicó que le robaron cinco veces en el lapso de tres años.
“No he recuperado absolutamente nada. Primero me robaron estando mi marido, después cuando enviudé otras tres veces más”, señaló.
Y contó que le sustrajeron una pileta de lona que “la tenía para ejercicio de mis piernas, porque tengo problemas. Para mí tiene un costo muy grande y es lo último que me robaron”.
“Entran por el patio y saltan las rejas, me robaron cajas de herramientas, garrafas, muchas cosas de la casa, platos, fuentes. Deben estar cerca porque aparecen cuando yo no estoy”, sostuvo.
También expusieron la problemática de los terrenos llenos de pastizales que hay en varios lugares y que los propietarios no los limpian. Allí también se ocultan los ladrones.
Natalia Kriscovich contó que fue víctima del robo de la batería de su automóvil. A su vecina también le ingresaron con intenciones de robo, los vieron en las cámaras y como no encontraron nada, se llevaron unas ojotas solamente.
“Pasaron, abrieron el capó de mi auto, me robaron la batería, revolvieron mi guantera. Hoy tuve que dejar 12.500 pesos en una batería para las personas que no les gusta trabajar. Estoy indignada porque tenemos anunciadas reformas de asfalto de Beiró hacia Ruta 226 y de vuelta de Quintana a Ugarte dos cuadras sin asfaltar, lo veo totalmente injusto”, manifestó.
Y añadió que “tenemos asfaltado de Figueroa hacia Lunghi y hacia La Movediza, y otra vez nos dejan estas dos cuadras sin asfaltar, hiper inseguras, por las cuales hace años hago reclamos a la Usina por el alumbrado, porque tenemos hijos que van a la facultad que con más de 20 años los tenemos que ir a buscar a la parada de colectivo por la inseguridad”.
“A una chica en invierno le robaron a las 19.30, en Figueroa y Buenos Aires, el celular; le pegaron. Yo no denuncié el robo de mi batería porque tengo que perder un día de trabajo para la gente que no le gusta trabajar, y no lo considero”, cuestionó.
Muy enojada, la vecina planteó que “todos los que estamos acá somos gente buena, trabajadora, nos cuidamos entre nosotros. Nos falta que el Intendente se ocupe un poco de nosotros”.
Desprotegidos
“La Usina me explicó que por el vandalismo llega un momento que cuando se roba tantas veces (el cableado), no pueden venir a reponer, pasa a ser responsabilidad de la Municipalidad. Si el señor Intendente no se da cuenta de que hace años esta calle Buenos Aires está a oscuras es que no recorre la ciudad. Tengo impotencia”, expresó Natalia Kriscovich.
A su vez, argumentó que “esto ya es un descampado total, inseguro. Les robaron también a unos chicos que ahora no pueden estar presentes, a una chica le robaron la moto que la dejaron sin trabajo, porque trabaja de mandadera, y le robaron a otro vecino en el taller”.
“La patrulla se para en una esquina y se quedan ahí charlando. Me pasa muchas veces que a la mañana salgo al trabajo y veo patrulleros con policías durmiendo en una esquina. Estamos desprotegidos”, manifestó.
Veronica Valcarce lamentó que “el Intendente no tiene empatía con los barrios populares, no le importa si vivimos en el barro, si nos roban todos los días, no le interesa nada”.
Nahir Gamondi contó que fue víctima de varios robos y hace 2 meses aproximadamente “nos rompieron la ventana con un ladrillo que cayó al lado de mi nene y afortunadamente no lo lastimó”.
La única cuadra sin cloacas
Evangelina Martin, una vecina que reside hace 10 años en un pasaje sin nombre situado entre Ugarte y Córdoba, cuestionó que vive sin cloacas y que nadie les da respuestas.
“Fui a Obras Sanitarias para pedir las cloacas y no me dan respuestas. Nosotros mismos tiramos el agua sobre el pasaje porque no pasan las cloacas, nos cobran el cordón cuneta y todo pero no tenemos nada”, criticó.
Y agregó que “las cloacas están sobre Ugarte y Córdoba, y a nosotros nos dicen que no nos dan las cloacas porque somos privados, pero de lo que somos privados es de los servicios. Yo lo reclamé en la Municipalidad y me dijeron que no pueden hacer nada. El alumbrado lo tenemos porque luchamos un montón”.