Javier Milei cuestionó el sistema de medios en Argentina y criticó la labor de los periodistas
“Los periodistas tienen que aprender a hacerse cargo de sus palabras”, declaró el Presidente.
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El presidente Javier Milei volvió a cargar contra los trabajadores de prensa a través de un extenso texto publicado en sus redes sociales. El descargo del mandatario se produjo en un clima de tensión, coincidiendo con la reapertura de la Sala de Periodistas en la Casa Rosada, jornada en la que se restringió el ingreso a los representantes de las señales TN y Canal 13.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailBajo el título "Sobre los ‘periodistas’", el jefe de Estado señaló que existe un comportamiento recurrente en el sector. Según expresó, "hay un fenómeno muy recurrente en los periodistas argentinos, o entre aquellas personas que dicen ejercer el periodismo, que es que ante la primera crítica que reciben acusan censura y violaciones a la libertad de expresión".
En su argumentación, Javier Milei sostuvo que en la actualidad existe una plena vigencia de los derechos comunicacionales, aunque marcó una distinción conceptual: "En primer lugar -dice el Presidente- nunca en la historia argentina hubo tanta libertad de expresión como hoy. Un error que suelen cometer los periodistas es creer que libertad de expresión significa decir cualquier cosa sin ningún tipo de consecuencia. Eso no es libertad de expresión. La libertad exige responsabilidad. Reclamar un supuesto derecho a poder decir lo que se les antoje sin consecuencias es reclamar el privilegio de poder seguir viviendo en la torre de marfil en la que vivieron durante muchos años".
El mandatario enfatizó que su gestión busca terminar con lo que denomina la Argentina de los privilegios. "Sin embargo, la Argentina de los privilegios se ha terminado. Todos debemos hacernos responsables de nuestros actos. Hoy les toca enfrentarse a un ciudadano que llegó a Presidente y no le debe nada a nadie más que cumplir el mandato de cambio que nos dio el país, y que no tiene miedo de decir un par de verdades incómodas aunque a muchos privilegiados les duela", añadió.
Respecto al financiamiento de las empresas de comunicación, el presidente vinculó la libertad del sistema con la pauta estatal. Afirmó que "en un mercado verdaderamente libre, sería la propia sociedad la que se encargaría de limpiar el sistema mandando a la quiebra a aquellos medios que publican falsedades, operaciones e injurias de manera constante, porque la gente no es idiota, a diferencia de lo que algunos medios creen. Pero el sistema de medios en Argentina no es libre. En tanto y en cuanto la mayoría de los medios de comunicación sigan viviendo de la pauta oficial de algún gobierno subnacional ya que nosotros hemos eliminado la pauta, los mecanismos de corrección del mercado no funcionan ya que se sostienen artificialmente al servicio del interés de algún político".
Asimismo, comparó la situación del periodismo con otros sectores de la economía, manifestando que "es exactamente lo mismo que sucede con las empresas que subsisten gracias a la prebenda estatal y reclaman poder seguir cazando en el zoológico. En esencia, lo que la mayoría de los periodistas reclaman no es libertad de expresión. Es poder vivir sin hacerse cargo de las consecuencias de las cosas que dicen y que encima la factura la pague el pagador de impuestos. Privilegios y pauta. Ese es el verdadero reclamo de algunos periodistas".
Finalmente, lanzó una advertencia sobre el futuro de la relación entre el Gobierno y la prensa: "Quiero que sepan que mientras nosotros tengamos el honor de seguir conduciendo los destinos de nuestro país, no van a obtener ni privilegios ni pauta (al menos no de nuestra parte). Vamos a contestar cada una de sus mentiras, de sus operaciones y de sus injurias, y tendrán que hacerse responsables de las cosas que dicen como cualquier ciudadano de a pie. Se acabó la Argentina con ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda".
El texto concluyó remarcando que "todos somos iguales ante la ley, todos debemos hacernos cargo de nuestras acciones y de la misma manera que los empresarios tienen que aprender a competir en una economía cada día más abierta, los periodistas tienen que aprender a hacerse cargo de sus palabras", cerrando con su habitual rúbrica: "Viva la libertad carajo!!".
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