El Gobierno nacional busca sostener el superávit con mayor recaudación
Tras una fuerte caída del gasto público nacional, que se ubica en el 14,1% del PBI, el ministro de Economía, Luis Caputo, apuesta al crecimiento y la formalización para mantener el equilibrio fiscal ante el menor margen de nuevos recortes.
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El gasto público nacional registró una fuerte caída de casi diez puntos en comparación con el Producto Bruto Interno (PBI) en los últimos nueve años. Ante este escenario, el Gobierno nacional considera que el margen para continuar con el recorte presupuestario es cada vez más estrecho, lo que plantea un posible agotamiento de la denominada "motosierra" y abre paso a la necesidad de sostener el superávit mediante un incremento en la recaudación impositiva.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEsta perspectiva fue sugerida por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó que el nivel de erogaciones del Estado ya se equipara con los registros de la década de 1990. Durante una entrevista en el ciclo Economía de Quincho, el funcionario nacional señaló:
"El aumento de la recaudación tiene que venir por formalización y crecimiento económico. Si mantenés el gasto constante, como nuestro caso, vas a tener un superávit más alto".
La evolución del gasto y las dudas de los analistas
A pesar del optimismo oficial, diversos analistas económicos ponen en duda una rápida recuperación de la recaudación. Según advierten, el Palacio de Hacienda podría requerir una nueva ronda de ajustes en el gasto para consolidar el equilibrio fiscal. Los datos procesados por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), bajo la dirección de Nadin Argañaraz, detallan que en abril el gasto primario del Gobierno nacional representó el 14,1% del Producto, lo que equivale a una reducción de cinco puntos porcentuales respecto al momento del traspaso de mando presidencial.
La contracción es aún más pronunciada al analizar la última década. En el año 2017, el gasto público alcanzó el 24% del tamaño total de la economía. Posteriormente, la gestión de Mauricio Macri lo redujo al 18,7%, mientras que durante el mandato de Alberto Fernández volvió a subir hasta un techo del 23,6%, iniciando luego un camino descendente que se aceleró de manera notable con la llegada de Javier Milei a la presidencia.
Al respecto, Nadin Argañaraz explicó las dificultades de continuar por la vía del ajuste: "Cada vez es menor el margen de recortar el gasto, más de la mitad está indexado, como jubilaciones, pensiones y AUH. Como eso está creciendo en términos reales, el Gobierno viene reduciendo aún más el gasto no indexado, básicamente transferencias a provincias, subsidios, obra pública, salarios, universidades, entre otros".
Reconfiguración de las partidas y metas fiscales
Por su parte, la consultora Outlier coincidió en la tendencia de la última década y analizó la reconfiguración interna de las partidas del Estado nacional. De acuerdo con sus estimaciones, actualmente existe un gasto de capital casi nulo, al igual que las transferencias a las provincias y los subsidios económicos. En contrapartida, se observa una mayor participación de las jubilaciones, el gasto social (como asignaciones universales, programas sociales y PAMI) y los gastos de funcionamiento.
Para que el Gobierno nacional logre cumplir con la meta fiscal acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé un superávit del 1,4% del PBI, desde Outlier estiman que "será necesario que mejore el desempeño de la recaudación, haya nuevos ajustes explícitos del gasto y/o se sumen nuevas fuentes extraordinarias". En esa línea, señalaron que el rubro de los planes sociales se perfila como el foco más viable para nuevos recortes.
Finalmente, un informe de la consultora LCG consideró viable alcanzar el objetivo de superávit, aunque planteó interrogantes sobre "la magnitud y la composición del esfuerzo fiscal necesario para alcanzarla". Según sus proyecciones, la menor recaudación derivada de la aplicación de la Reforma Laboral, la devolución de fondos de coparticipación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y la baja de impuestos anunciada deberán compensarse con nuevas reducciones en partidas que ya han sufrido severos ajustes.
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