¿Cuándo y quiénes delinearon el pueblo?
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Fuente: archivo El Eco.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAutor: Juan R. Castelnuovo (1935-2022).
Treinta y cinco años tenía el pueblo, allá por el 58 del último siglo, cuando la Corporación Municipal encargó al vecino Juan Fugl la delineación de las calles y la entrega de solares. Y el empeñoso dinamarqués, puso de inmediato manos a la obra.
Se dirigió entonces al Departamento Topográfico de la Provincia, a cargo del ingeniero Saturnino Salas, fundamentando la necesidad de proceder a mensurar los terrenos que circundaban al Fuerte. "Hay casas puestas y extendidas -expresaba- donde y del modo que mejor pareció a sus dueños, sin medición ni calculo". Como una del vecino Miguel Manuel Romero, que cortaba totalmente la calle Belgrano y otra muy próxima que vino a quedar frente a la plaza pública, cortando casi toda la calle Chacabuco. Lo que mostraba a las claras que no habían existido planos ni orden al levantarlas.
Así fue como dio forma a un plano donde estaban delineadas 84 manzanas divididas en solares, más otras seis que comprendían la plaza principal y la de armas o Fuerte. Había entonces alrededor de 86 viviendas y más de cuatrocientos baldíos.
Siete años más tarde, por decreto provincial del 31 de julio de 1863, la Municipalidad fue autorizada para proceder a la distribución hasta de una cuarta parte de los terrenos fiscales existentes fuera de la traza del pueblo, prefiriendo en igualdad de circunstancias a los individuos casados, fueran argentinos o extranjeros.
"Es entendido-rezaba el decreto- que la concesión se hará bajo la particularidad de obligarse a levantar una vivienda y a cultivar totalmente el terreno".
Esas tierras, debe suponerse que estaban ocupadas; por lo tanto, la labor municipal debe haberse reducido a reconocer a los ocupantes y mediar para el otorgamiento de los títulos de propiedad.
Dos años después, la Legislatura sancionó un proyecto del Poder Ejecutivo provincial para subdividir los campos ubicados al sur del Río Salado y crear diez partidos más, con lo que la Provincia vino a quedar con 45 partidos. Esto dio lugar a la fijación definitiva de límites del Tandil, al cabo de 42 años de existencia.
Y como el pueblo se iba agrandando y por 1886 contaba ya con su primer intendente, Pedro Duffau, éste impulsó una nueva mensura, contratando para ello los servicios del ingeniero Carlos de Chapeaurouge, profesional de destacada actuación en el país y múltiples realizaciones de aliento de distinta naturaleza.
Chapeaurouge, autor y actor de las primeras importantes obras públicas de progreso nacional, delineó aquí 56 quintas 269 chacras. Cartógrafo insuperable, escritor y artista, con un pensamiento aventajado y una acción múltiple, constante y eficaz, había nacido en enero de 1846 en la Capital Federal y era hijo de franceses, obteniendo su título de agrimensor -otor gado por el Departamento Topográfico de Buenos Aires- a los 19 años de edad. De inmediato inició su labor profesional, que habría de prolongarse hasta su deceso el 7 de octubre de 1922.
En el mismo año de su egreso, ejecutó el trazado del pueblo de Tandil.
En esa época, el gobernador de Santa Fe, Nicasio Oroño, le encomendó la medición de las tierras fiscales del Norte, aun inexploradas y en poder de los indios. Su actuación fue larga y provechosa, pues trazó los planos de colonias y realizó el primer estudio para el ferrocarril particular de Santa Fe a Sunchales, y de allí a Santiago del Estero, pasando por Salavina y Atamisqui.
Después de dos lustros de labor intensa, regresó en 1872 a la Capital Federal, delineando dos años después Mar del Plata y los pueblos de Campana, Arrecifes, Marcos Paz y otros de menor importancia en el oeste de la provincia de Buenos Aires.
Publicó el primer plano catastral de la Nación, obra fundamental de la cartografía argentina y, posteriormente, el primer plano catastral de la provincia de Santa Fe en 1880.
Esas actividades no le impidieron continuar sus estudios y el 13 de julio de 1885 obtuvo su diploma de ingeniero civil, dando a conocer en 1889 el primer plano de Buenos Aires, con su nuevo deslinde asignado como Capital Federal.
El ingeniero Chapeaurouge publicó en 1898 un importante trabajo de agrimensura técnico, práctico y legal, que sirvió de texto. A principios del siglo se trasladó a la provincia de Mendoza, trazando en la costa del río Atuel, la Colonia Alvear.
En la Dirección General de Ferrocarriles preparó el plano general publicado en 1910 y los planos de catastro de servicio interno de esa repartición, con demarcación exacta de todas las líneas férreas existentes, proyectando también parte de la línea de tranvías Lacroze.
En homenaje a Carlos de Chapeaurouge, una calle de Tandil lleva su nombre.
NdlR: Esta nota fue publicada originalmente hace 30 años por El Eco de Tandil.
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