Alexander Echandía y una invitación a "acercarnos y compartir más"
El artista dejó una firme postura tras la agesión que sufrió un profesor de música en el Colegio San José.
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Alexander Echandía, oriundo de Lobería pero afincado en Tandil, se definió en un momento de "desfachatez" creativa, en el que prioriza el contacto directo con el público por sobre las exigencias de la industria. Durante una entrevista emitida por El Eco Streaming en el programa Cultura Zip, desgranó cómo su vida oscila entre los escenarios, el aula y el taller de artesanía. Según explicó, estos tres mundos se retroalimentan para mantener a raya la ansiedad de los tiempos actuales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPara el músico, la tecnología y la inteligencia artificial son herramientas que utiliza con frecuencia, aunque advirtió que para regular su avance se requeriría de un Estado fuerte que hoy no percibe. Ante esa hiperestimulación constante, Echandía encontró un refugio en el trabajo manual. El artista destacó su formación en la Universidad Barrial, donde aprendió el oficio de la platería y el cuero crudo, actividades que recomendó fervientemente a la comunidad.
"Me dedico a lo que es un bajativo a tierra, que es la música, y se convirtió en mi trabajo. Entonces, para bajar un poco, me dedico también a la artesanía. Una actividad monótona ayuda un montón a la cabeza en estos tiempos de hiperestímulo", relató. Además, adelantó que el año próximo iniciará la carrera de joyería en un espacio gratuito de Villa Italia, reforzando su visión de que siempre busca un uso económico para aquello que aprende.
En cuanto a su presente musical, Echandía reconoció que su proceso creativo hoy está pensado exclusivamente para el vivo. Lejos de las mortificaciones del pasado, cuando pasaba un año trabajando para sacar un disco, ahora graba en su casa y difunde de manera más relajada. "Estoy muy atento a ver qué pasa con el que tengo adelante, con el que está al medio y con el de atrás", aseguró, subrayando que su repertorio busca aportar picardía y valor agregado.
Su identidad musical es, según sus palabras, multifacética. Se siente un folclorista "a su estilo", capaz de transitar proyectos de rock, trap o folclore tradicional sin perder la raíz. En ese sentido, mencionó a Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa como pilares fundamentales, pero también celebró fenómenos actuales como el de Milo J, de quien destacó su último disco por la profundidad y el vínculo con la historia social del país. "Tenemos una identidad poderosísima, desde Yupanqui al Indio", afirmó con orgullo, al tiempo que ponderó a Maggie Cullen como la referente actual más destacada del género.
Para Echandía, el folclore no es solo música, sino una forma de entender la soberanía y lo colectivo. Esa visión lo lleva a romper la "cuarta pared" en sus espectáculos, compartiendo con sus colegas o el público en lugar de esconderse en un camarín. "Necesitamos acercarnos y compartir más; así conozco un montón de historias de gente que la está remando", sostuvo, defendiendo la idea de generar un encuentro real.
Una mirada crítica sobre la violencia en las aulas
Como docente con experiencia en el nivel primario y en los ámbitos público y privado, Echandía no esquivó el tema que conmovió a la ciudad la semana pasada: la agresión sufrida por un colega en el Colegio San José, quien terminó con una fractura de mandíbula tras ser golpeado por un estudiante. El músico analizó el hecho no como un caso aislado, sino como el síntoma de una sociedad que tiene "la mecha cortísima" y problemas de salud y economía que no son atendidos.
Echandía fue categórico al señalar la falta de acompañamiento institucional que sufren los docentes. "El profe venía pidiendo ayuda a los directivos porque no podía contener la situación", reveló, y lamentó que algunos colegas cuestionaran el manejo de la clase en lugar de solidarizarse. Para el músico, existe una negligencia por parte de las autoridades cuando no se trabaja la grupalidad desde los primeros años, dejando al docente solo frente a tres decenas de chicos en situaciones de extrema tensión.
"Tiene que haber una reparación justa tanto para la víctima como para el victimario", sentenció respecto a las consecuencias legales del hecho. El docente defendió la necesidad de establecer límites claros y consecuencias ante actos de violencia, criticando tanto las posturas que buscan bajar la edad de imputabilidad con oportunismo político como aquellas que se resisten a generar un "hasta acá" en el comportamiento adolescente.
"Si no, seríamos salvajes", concluyó, reafirmando que la educación y el arte deben ser espacios de contención, pero también de respeto mutuo.