El teatro como idioma propio para decir lo que no entra en palabras
En este ciclo de verano, Alto Día conversa con artistas para conocer qué los mueve, qué los inspira y cómo eligen habitar su oficio. En esta entrega, la directora, dramaturga y docente teatral Mariana Restivo comparte una mirada sensible y comprometida sobre el teatro como lenguaje, el trabajo invisible que sostiene la escena y la convicción de vivir del arte como una elección diaria.
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Hay personas que no llegan al teatro: el teatro las encuentra temprano y se les vuelve idioma. En el caso de Mariana Restivo, esa lengua aparece desde la infancia como una forma de decir lo que no siempre encuentra cauce en las palabras. El cuerpo, la voz, la emoción y la presencia funcionan como herramientas de comunicación y también como refugio. Contar historias, para ella, no es solo narrar, sino que significa poner en juego lo que vibra por dentro, transformar sensaciones en escena y habilitar un espacio donde lo íntimo se vuelve compartido.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSu recorrido está marcado por la huella de quienes enseñan más que técnicas, esos maestros que abren horizontes y ayudan a imaginar una vida posible. De ellos toma la pasión por el hacer colectivo, por la dirección y la puesta en escena como actos conscientes y profundamente pensados. La influencia de referentes como Bob Wilson amplía esa búsqueda y reafirma una mirada que entiende al teatro como un lenguaje expandido, donde nada es accesorio y donde el público deja de ser espectador pasivo para convertirse en parte esencial del acontecimiento.
Entre la docencia, la gestión de grupos y la creación artística, Mariana habita también lo que no se ve: las horas de ensayo, la planificación silenciosa, la construcción paciente de cada proceso. Se permite explorar nuevos lenguajes (la performance, la comedia musical, el canto) y encuentra inspiración tanto en la naturaleza que rodea como en las casonas históricas del centro, observadas ahora con ojos atentos y curiosos. Vivir del arte, lo sabe, no es sencillo, sino que es una decisión que se reafirma todos los días, una convicción sostenida incluso sin privilegios, y una apuesta por una forma de vida donde el presente, la presencia y el encuentro siguen siendo el centro.
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- ¿Qué te llevó a empezar a hacer lo que haces?
- Hago teatro desde muy chica, y siempre fue el medio que encontré para poder expresarme, sacar ideas, sensaciones y emociones de adentro. Es mi manera de comunicarme.
—¿Qué artistas o experiencias te marcaron aunque no se noten en lo que haces?
- Me marcaron mucho los profes de teatro que tuve, ellos fueron una inspiración para pensar en la vida que quería vivir. Ya de grande, investigando sobre directores teatrales y puesta en escena, encontré a Bob Wilson y me voló la cabeza.
— Si tuvieras que explicar tu trabajo a alguien que no consume arte, ¿qué le dirías?
- Podría decir que soy una cuentista de historias que usa otros recursos para contarlas: el cuerpo, la voz —narrada o no—, las emociones y todo lo que se tenga a mano.
— ¿Qué rol cumple el público o espectador en tu trabajo?
- El público es imprescindible para el quehacer teatral. No hay teatro sin público.
— ¿Qué cosas de tu proceso no suelen verse pero son centrales?
No suelen verse las horas de ensayo que se le ponen a una escena o a una obra, o la planificación de las clases, el armado de recursos didácticos… uff, hay mucho que no se ve.
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— ¿Un lugar inspirador en la ciudad?
- Las sierras y la naturaleza que nos rodea desde ya que inspiran, pero últimamente estoy muy conectada con las casas del centro que son patrimonio histórico. Desde que abrimos Vértice en una casona las miro con otros ojos: son increíbles.
— ¿Qué te gustaría explorar artísticamente que todavía no pudiste?
- Muchas cosas. La performance es algo que me atrae, también la comedia musical y el canto.
— ¿Cómo es hoy vivir de (o con) el arte en la ciudad?
- Es un desafío, pero también es una convicción y una decisión. A veces es difícil de sostener, pero uno lo hace porque cree fervientemente en eso. Se puede, incluso viniendo de un lugar casi sin ningún privilegio.
—Algo para recomendar
- Cualquier momento en el que uno pueda desconectarse del celular y volver al presente me parece disfrutable: sentarse en una plaza o dar un paseo, aunque sea un ratito en silencio.
Mariana Restivo
Directora y dramaturga teatral
Profesora de teatro
Experiencia en gestión de grupos y dinámicas colectivas
Interés en performance, comedia musical y canto
Concibe el teatro como lenguaje expresivo del cuerpo, la voz y la emoción
Vive el arte como una convicción y una elección diaria
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil