Ro Sosa: el camino de una artista inquieta que busca consolidar su sello personal
La cantante tandilense visitó el piso de Alto Día en el cierre de su temporada y realizó un balance de un año marcado por el crecimiento profesional. Repasó su presentación con el tecladista de Las Pastillas del Abuelo, reflexionó sobre su proceso creativo y adelantó sus ambiciosos planes para grabar un nuevo material discográfico durante el 2026, con el objetivo de proyectar su carrera hacia Buenos Aires.
El cierre de ciclo de una propuesta periodística suele ser el escenario propicio para las visitas especiales, y la culminación de esta etapa no fue la excepción. Durante el último programa de la temporada de Alto Día, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, la música local ocupó el centro de la escena con la presencia de Ro Sosa.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa artista, que se consolidó en los últimos años como una de las voces más personales de la ciudad, compartió un momento de charla y canciones en vivo, dejando en claro que su búsqueda estética no se detiene y que el 2026 será clave para su posicionamiento en la industria nacional.
Rocío Sosa llegó al estudio con la huella de la nocturnidad en su voz, una "carraspera" que, lejos de ser un impedimento, subrayó su identidad interpretativa. Con la guitarra al hombro y la calidez que la caracteriza, la cantante repasó lo vivido en los últimos meses, un período que calificó como de mucha intensidad y vivencias compartidas con referentes de la música argentina. Para ella, el escenario no es solo el lugar de trabajo, sino un espacio de transformación constante que requiere tanto de la inspiración como de un ejercicio técnico riguroso.
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El hito de compartir escenario con Alejandro Mondelo
Uno de los puntos más altos de su trayectoria reciente fue el show brindado en el Salón Danés. Aquella noche no fue una fecha más para Sosa, ya que contó con la participación especial de Alejandro Mondelo, el reconocido tecladista de Las Pastillas del Abuelo. La química lograda sobre las tablas dejó una marca profunda en la artista, quien confesó que le tomó varios días poder procesar la intensidad de lo sucedido en esa presentación.
Sosa recordó que la invitación nació de un vínculo de afecto y respeto mutuo. "Compartir fecha en mi ciudad con una persona que quiero mucho y que encima es el tecladista de una de las bandas más importantes del país fue un momento único", expresó durante la entrevista. Esta experiencia forma parte de una construcción que la cantante viene realizando desde hace años, basada en el tendido de puentes con otros músicos y en la generosidad recíproca que define al ambiente artístico local y nacional cuando los proyectos se gestan desde la autenticidad.
La búsqueda de Sosa es, en sus propias palabras, una metamorfosis permanente. No se siente cómoda con el estancamiento y prefiere el riesgo de lo nuevo antes que la seguridad de lo conocido. Esa inquietud la llevó a explorar diferentes terrenos, desde la interpretación de clásicos hasta la composición de temas propios, siempre con la mirada puesta en un objetivo mayor: la profesionalización total de su arte y la expansión de sus fronteras creativas fuera de los límites de la ciudad.
A pesar de haber vivido noches de gran exposición, la cantante destacó que también disfruta de su rol como espectadora. Para ella, nutrirse de lo que hacen sus pares es fundamental. "Me gusta ser espectadora de cosas lindas, lo vivo a pleno, lo canto y lo grito", admitió entre risas. Ese espíritu curioso es el que la mantiene conectada con la realidad de la escena cultural de Tandil, una ciudad que, según sus palabras, ofrece un terreno fértil para quienes deciden apostar por la música como forma de vida.
La voz como sello y el ejercicio de la composición
Durante su paso por el programa, Ro Sosa se refirió a las particularidades de su voz, una característica que fue elogiada por los conductores. Ante la mención de una leve ronquera producto del desgaste de las actuaciones, la cantante se reconoció en esa "voz sucia" que la emparenta con figuras de la talla de Andrés Calamaro. Para Sosa, las voces con textura y gravedad tienen una capacidad de transmisión emocional que muchas veces supera a las voces técnicamente perfectas pero carentes de matices.
“Siento que soy una voz sucia, y me gusta que sea así porque lo hace distinto”, señaló con orgullo. Esa impronta quedó demostrada cuando, guitarra en mano, interpretó una versión acústica de "Malo", el éxito de la cantante española Bebe. La crudeza de la letra, que aborda la problemática de la violencia de género, cobró una nueva dimensión en la interpretación de la tandilense, quien logró silenciar el estudio con la potencia de su mensaje y la calidez de sus arreglos en cuerdas.
La inspiración como hábito cotidiano
Al ser consultada sobre su método de trabajo, la artista desmitificó la idea de la musa inspiradora que llega de forma azarosa. Si bien reconoció que hay momentos de iluminación vinculados a las experiencias personales, puso el énfasis en el trabajo diario. Para Sosa, la música es un ejercicio de constancia similar a cualquier otro hábito saludable.
"Es como el hábito de tomar agua todos los días. La guitarra y la composición requieren un ejercicio constante; si lo dejás, cuando lo vuelvas a agarrar lo vas a sentir desconocido", explicó. Actualmente, su cabeza está enfocada en la producción y la interpretación, dejando la composición en un segundo plano temporal para dar espacio a la arquitectura de lo que será su nuevo material. No obstante, adelantó que tras un breve descanso en enero, retomará la escritura con miras a los desafíos que se avecinan.
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El legado de Che Gurisa y el vínculo familiar
La entrevista también permitió recordar los inicios de la cantante junto a su hermana melliza, Ayelén Sosa. Ambas conformaron durante mucho tiempo el dúo Che Gurisa, un proyecto que dejó un recuerdo imborrable en el público local tras su paso por eventos masivos como la primera edición de la Fiesta del Queso en Tandil. La sintonía entre las hermanas sigue vigente, y aunque hoy transitan caminos individuales en lo profesional, el apoyo mutuo es un pilar fundamental en la vida de Rocío.
Esta interacción despertó la nostalgia de los presentes, recordando las armonías vocales que lograban juntas. "El dúo que hacían era hermoso", destacaron desde la mesa del programa, mientras Ro recordaba con cariño aquellas épocas de formación y crecimiento compartido.
La importancia de la familia y los afectos cercanos se trasluce en cada paso que da la artista. Para ella, el reconocimiento de sus vecinos y la posibilidad de ser parte de la identidad cultural de la ciudad es un motor indispensable. En un ambiente que muchas veces puede resultar competitivo, la historia de las hermanas Sosa se destaca por la colaboración y el talento puesto al servicio de la canción popular.
Un 2026 proyectado entre Tandil y Buenos Aires
Con la mirada puesta en el futuro, Ro Sosa ya comenzó a delinear lo que será su agenda para el año 2026. Tras un 2025 de mucha actividad en vivo, la prioridad absoluta para el próximo ciclo será la grabación de su disco de estudio. Para este proyecto, cuenta con una alianza estratégica que promete elevar la calidad de su producción: el trabajo conjunto con Hubert García, un pianista y productor musical cubano de gran trayectoria que ya participó en sus presentaciones de diciembre.
"Anoche me crucé con gente con la que quiero empezar a trabajar. Vi la puesta en escena de la banda Afición y me quedé impactada por la logística y la gente que laboró atrás de eso. Tengo que volver por ese camino", reflexionó Sosa, evidenciando su deseo de profesionalizar cada aspecto de sus presentaciones en vivo. La meta es clara: generar material sólido que le permita asentarse con mayor firmeza en Buenos Aires, una plaza que ya empezó a frecuentar con asiduidad durante el último año.
La logística del próximo disco implicará un esquema mixto. Si bien la tecnología actual permite trabajar de forma remota, la intención de la artista es viajar frecuentemente para grabar en estudios de la capital y sumergirse en el movimiento musical porteño. "El objetivo y la meta para este próximo año es entrar a grabar el disco sí o sí", sentenció con determinación.
Antes de despedirse y tras deleitar a la audiencia con versiones de "El tiempo está después" de Fernando Cabrera y el tango "Nada", Sosa agradeció el espacio brindado por los medios locales. En un cierre de temporada cargado de emociones, la artista reafirmó su compromiso con la música y su identidad tandilense, dejando la promesa de volver con nuevas canciones que reflejen su evolución y su innegable pasión por el arte de cantar.