Guadagna: "Hoy se vive en una tensión permanente con la amenaza hídrica cuando llueve en Tandil"
El arquitecto y exfuncionario municipal Roberto Guadagna aportó su mirada sobre el ordenamiento de la ciudad. "La ciudad no es la misma de hace 20 años", dijo y agregó que es necesario pensar en soluciones en base a las oportunidades que brinda Tandil. Además resaltó: "El punto de partida inicial donde debe haber coincidencia en todos es en preservar las sierras".
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Por José Di Bártolo
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl desarrollo territorial de una ciudad es una herramienta clave para ordenar el crecimiento de la misma y orientar las decisiones urbanísticas a largo plazo. A través de planes, normativas y lineamientos estratégicos, se busca equilibrar la expansión urbana con la preservación del entorno natural. De esta manera, el territorio se piensa no solo como soporte físico de la urbanización, sino como un recurso estratégico cuya gestión impacta directamente en la calidad de vida de los habitantes.
En ese marco, el ordenamiento territorial en una ciudad permite establecer criterios sobre dónde y cómo debe crecer una localidad, regulando aspectos como la densidad poblacional, el uso del suelo y la localización de actividades productivas, comerciales y residenciales. La planificación también contempla la necesidad de fortalecer las infraestructuras y los servicios urbanos, buscando evitar procesos de expansión desordenada que pudieran generar desequilibrios entre los distintos sectores.
En este sentido, el desarrollo territorial funciona como un ordenador de ciudad al establecer una mirada integral sobre el presente y el futuro. La planificación permite anticipar escenarios de crecimiento, definir prioridades de inversión pública y coordinar acciones entre el Estado, el sector privado y la comunidad. Así, el territorio deja de ser solo el espacio donde ocurren los cambios urbanos para convertirse en el marco desde el cual se organizan y proyectan las transformaciones de la ciudad.
Roberto Guadagna es arquitecto y docente universitario hace más de 30 años. Entre 2015 y 2019 fue secretario de Obras Públicas de Tandil. En diálogo con El Eco de Tandil compartió su mirada, atravesada por su experiencia en la formación, la gestión pública y la trayectoria del sector privada, que contiene un profundo análisis de lo que se hizo y de las necesidades a corto plazo que tiene Tandil.
Todo lo que ha sido su trayectoria en la profesión vino acompañada de cambios importantes para Tandil...
Las transformaciones son en sentido amplío. Transformaciones sociales que impactan en la arquitectura y en la ciudad, a través de modos de habitar, pasados, presentes y futuros, donde está esa cosa de la contemporaneidad, asociado a las tecnologías digitales, y en cierto sentido a la deslocalización, es decir, el trabajo remoto, deslocaliza.
Las transformaciones se dan, pero es necesario leer la realidad y procesarla
¿Es posible pensar las transformaciones de las ciudades desde la arquitectura?
Es un tema de escalas. En la escala de la ciudad, las transformaciones se dan, pero es necesario leer la realidad y procesarla. En términos de los conocimiento que uno tuvo en la formación, conocimientos actualizados, y un profundo apego a la realidad para no generar cosas que van en distorsión con la realidad que nos toca vivir, en sentido amplio de la palabra.
¿Cómo ha cambiado Tandil en los últimos 30 años?
Hay una transformación en la ciudad que se dio inicialmente con una suerte de recrear el turismo serrano natural. Eso fue un re-descubrir la ciudad para los tandilenses. Apareció una idea de turismo nacional y regional, Tandil forma parte de ese circuito hace muchos años y eso significó una fuerte transformación: urbana y de la arquitectura también. Después la ciudad ha tenido en las últimas tres décadas una fuerte migración de las áreas centrales. Eso es notorio en la constitución del paisaje, con las tensiones que eso genera, con los barrios cerrados, en la altura de la ciudad y la diversidad de esas alturas.
Pensar al Tandil de antes era también pensar un Tandil de industrias y casas en los alrededores de las mismas...
Una sociedad fuertemente ligada a los enclaves, particularmente a la industria metalúrgica. Es notorio eso. Lo es en el eje Figueroa - Lisandro de la Torre o en el eje Falucho. Esas cosas pensaron y crearon desarrollos asociados a barrios con tradición, identidad. El punto de mayor ebullición de esta realidad fue en la década del ´70 del siglo pasado y el ocaso en los ´80. Tiene que ver con todo: crisis y recuperaciones económicas, esa cuestión cíclica que tiene el país. También tener en cuenta el cambio tecnológico. Por ejemplo ahora tenemos lo que es el impacto de la inteligencia artificial. Estamos viendo cómo está generando un residual de trabajadores. Y en el corto plazo veremos qué sucede con la constitución de la ciudad, en la imagen de la arquitectura y en los entornos de vida.
La irrupción de la Unicen como lugar de estudio universitario también generó que se desarrollen muchos complejos habitacionales: ¿es así?
La Universidad es un gran tesoro de la Argentina por la movilidad social ascendente. En este momento golpeada y mal cuestionada. Buena parte de la transformación de los ´80 y la reapertura democrática , con un ingreso masivo a la Universidad , tiene que ver con eso. No solamente en términos de arquitectura , visto desde la vivienda colectiva estudiantil, sino también el nivel profesional que le deja permanentemente a la ciudad. También pongo en ese plano a las carreras sociales, que ha generado que exista un control social sobre determinados eventos en la ciudad que no corresponden.
¿Todo esto decantó posteriormente en un "orden" por parte del Estado local a través del PDT?
El Plan de Desarrollo Territorial hay que situarlo. Es una adecuación de la ley de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo del año 1977, que fue un decreto reglamentario del gobierno de facto, que estructuró el ordenamiento en el territorio bonaerense. Las distintas ciudades han ido armando códigos propios, lo propio con Tandil. Cada vez que a eso se le hace una actualización requiere la aprobación de los organismos técnicos de la Provincia como por el propio gobernador a través de un decreto. El PDT estableció temas centrales: los vectores de desarrollo de la ciudad hacia el arco noreste - noroeste, eso es como fundante del plan. La segunda cuestión son los parámetros de edificabilidad, lo que es altura, retiro, densidad de ocupación en el suelo, entre otros puntos. Densificó áreas, dejó áreas sujetas a densificación, son una serie de cuestiones que se van todo el tiempo observando.
Las distintas ciudades han ido armando códigos propios, lo propio con Tandil
¿Se cumplió con la premisa del desarrollo de la ciudad hacia el noreste - noroeste?
Se cumple pero hay una cosa que es central: lo que pasa con esa zona es la espera de inversión en infraestructura. Trasciende los presupuestos municipales. En todo ese arco (desde Pedersen hasta Lavalle, pasando la Ruta 226) se requiere inversión en infraestructura dura, esencialmente saneamiento hídrico, lo que se llama comúnmente el entubado. Es una escala muy importante de inversión. Además, se necesita el encausamiento de aguas, redes colectoras de agua y desagües cloacales. Está latente todo esto: la aceleración es lenta en función de la ausencia de infraestructura. Otro tema que no tiene que ver con esa zona es la de los entubamientos. Hoy se vive en una tensión permanente con la amenaza hídrica, cuando llueve. A veces decimos que está tapada la boca de tormenta de tal lado, puede que sea, pero no es el gran problema. El tema central es el diámetro de esas puertas de entrada a los entubamientos: quedaron pequeñas en relación a la ocupación del territorio, que no es otra cosa que la impermeabilización del suelo. Entonces se tienen eventos climáticos importantes, por ejemplo, se ve que en bocas de tormenta por la zona de 11 de Septiembre o de Montiel sale agua o está tapado , no es así, ya viene de arriba. No están tapados los desagües, están colapsados en ese momento. No vamos a poder inventar otros arroyos. Sí es factible la idea de retenciones en altura: pequeños diques para regular la bajada de agua. El agua corre, pero en el arrastre hace daño Hay otros lugares, en las zonas más bajas, donde el agua se queda, y eso es más dañino. Esto es pensando en áreas urbanas y periurbanas, pero si se sigue avanzando estamos hablando de inundar áreas productivas, inundar Rauch por ejemplo. ¿Dónde se origina el problema? Exclusivamente aguas arriba, en las sierras, porque está atado al tiempo en que cae el agua y la velocidad en que corre.
¿Está atado también a la densificación de zonas que no tenían que estar tan densificadas?
Más que la densificación es la impermeabilización del suelo. Una cosa es ponerle control a la altura y otra cosa es la dispersión urbana. El mundo entero, en los debates que se dan en diferentes partes, es siempre ir sobre la ciudad compacta. La ciudad compacta tiene otras cuestiones, que tienen que ver esencialmente con temas de relaciones humanas, del intercambio, del equipamiento, entre otras cosas. Si uno piensa, el área urbana, sin cruzar la Ruta , tocando puntualmente densidades y eventualmente alturas, se puede tener hacia 2050 capacidad para 220.000 habitantes. Eso, sumado a la ausencia de infraestructura del otro lado, hace que tengamos la ocupación que empezamos a tener que va desde el área central corriéndose a los bordes, como el cuadrante grande de las cuatro avenidas. La dispersión es un problema. Cuando hablamos mucho de lotes con servicio, cuidado el límite, ¿cómo se desarrollan los servicios en esos lotes? , esto es letal en cualquier lado del mundo. Por otro lado también aparece otra cuestión, que es repensar la vivienda colectiva de la clase media que no quiere vivir en una zona densificada alta sino en una zona media baja donde proliferen los espacios abiertos.
Se nota que se desarrolló más otros sectores de la ciudad que generaron además cierta gentrificación de los barrios: ¿esto es problemático?
Este fenómeno tiene que ver con qué sectores de la sociedad pueden ir al sudeste o sudoeste. Son lugares que si bien el PDT los desalienta , la inversión privada, en mínimas ocupaciones, lo desarrolla. El arco noreste/noroeste, requiere de la inversión del Estado para abordar la construcción de la ciudad formal (calles, cordón cuneta, desagües pluviales, agua, cloaca, gas). Los lotes con servicios habría que repensarlos desde una lógica de lotes mayores para construcción de más una unidad de baja altura, con unidades que tengan más autonomía.
No hay que cambiar todo, hay que hacer ajustes en función de las necesidades
El intendente habló en su discurso inaugural en el Concejo Deliberante de generar un espacio de diálogo para reformular el PDT: ¿sirven éstas instancias de intercambio?
Claro que sirven. Es necesario. Lo importante de esto es acordar cuáles son los puntos que se abren. No es abrir todo, sino es como un esnobismo. Son reglas que tienen que tener durabilidad, son reglas de juego que guían inversiones. No hay que cambiar todo, hay que hacer ajustes en función de las necesidades. El punto de partida inicial donde debe haber coincidencia de todos es preservas las sierras. Las sierras es nuestra identidad, es el ambiente , la naturaleza, el paisaje. Ese punto no admitiría debates. Cuidemos, establezcamos un borde definitivo y quedémonos ahí con eso. Luego pensar, hacia el interior de la ciudad, cómo tratamos los vacíos. Ejemplo: con los espacios verdes. Se planteó inicialmente una gran crisis en Villa Italia de falta de espacios verdes y si se piensa en términos de pulmón verde es el barrio que tiene el mayor área verde, no estructurada como plaza, todo lo que es el ancho de lo que rodea las vías del tren, hay un pulmón impresionante. Muchas ciudades lo hicieron, por ejemplo, la última ampliación que se hizo en Madrid relacionada al tema. Una cosa es la ausencia del lugar y otra es la ausencia de mobiliario e infraestructura pública, la superficie está, la forestación está. Otro caso: si uno toma toda la faja central de Primer Junta y Franklin. Hay un cordón verde, estructurado por la trama urbana, pero no desarrollado. El desafío ahí es cómo sería un parque lineal. Hay lugares donde se puede trabajar. Esto es un dato para pensar que se puede densificar con esos pulmones verdes. Esto no es especulación inmobiliaria que es la que siempre da vuelta en las cabezas, esto es ordenar la ciudad en base a las oportunidades que la propia ciudad da. Hay que trabajar con eso. Uno lo que tiene que tener son proyectos urbanos.
Cuesta creer que una gestión de tantos años no ha atendido a todas éstas cuestiones... o sí las ha atendido y no les dio importancia...
Creo que, es una opinión propia, tiene que ver con la propia transición que se está dando en la misma gestión. Es cierto que en 2003 la ciudad era totalmente distinta e hizo un viraje y hoy hay un Tandil muy distinta a la de 20 años atrás. Probablemente ahora, a la luz de lo que veníamos hablando, se están generando transiciones como en todas las ciudades, sobre todo de su sociedad, porque a la ciudad la hace su sociedad.
¿Se ha logrado configurar un perfil arquitectónico en la ciudad?
No. Pero también lo que se transformó es la arquitectura. Hay una batalla ganada sobre tipos de arquitectura que se manifiesta cuando cerraron las fábricas de tejas. No hay tejas. ¿Por qué cerraron las fábricas? Porque cambió la arquitectura. Ese es el primer síntoma. La contemporaneidad de las casas muestra que son más despojadas, con más valor en la materialidad, los arquitectos jóvenes tienen un fuerte compromiso ambiental y con la ética de los materiales, eso hace una manifestación de un cambio cultural muy grande. Se ve en las casas y se ve en casas en barrios cerrados.
