Para Sarabia, el factor humano seguirá siendo clave frente a los cambios acelerados de la IA
El presidente del Cluster Tecnológico Tandil habló sobre el presente y el impacto de las nuevas tecnologías y señaló que la irrupción de la inteligencia artificial se caracteriza por su velocidad y por su capacidad de expansión. Este escenario implica también una modificación en las habilidades requeridas por los trabajadores.
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Esteban Sarabia, presidente del Cluster Tecnológico Tandil, compartió una profunda reflexión sobre el horizonte que se traza de aquí a las próximas décadas. Con la mirada puesta en el año 2050, el referente del sector planteó una visión que combina la cautela ante lo impredecible con una certeza fundamental: a pesar del avance de la inteligencia artificial, el factor humano seguirá siendo el eje central de cualquier desarrollo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con El Eco Multimedios, Sarabia habló sobre el presente y el impacto de las nuevas tecnologías y señaló que la irrupción de la inteligencia artificial (IA) se caracteriza por su velocidad y por su capacidad de expansión.
“El impacto que tuvo en los últimos dos o tres años fue muy rápido, y cada vez parece que el cambio es aún más veloz”, afirmó y advirtió que los avances no sólo se aceleran, sino que comienzan a generar “más desafíos para otras actividades” en plazos cada vez más cortos.
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Para explicar la magnitud de este fenómeno, el presidente del Cluster local apeló a una comparación histórica. Según detalló, muchas de las grandes transformaciones tecnológicas no se vuelven determinantes hasta que no son visibles para la sociedad.
En ese sentido, recurrió al caso de la electricidad, que pasó de ser una innovación limitada a convertirse en una infraestructura básica e indispensable.
“Hoy nos quedamos sin luz y no funcionamos”, ejemplificó, y agregó que en la actualidad las personas ya no piensan en la electricidad como tecnología, sino en los dispositivos que posibilita.
Muchas de las grandes transformaciones tecnológicas no se vuelven determinantes hasta que no son visibles para la sociedad
En esa línea, sostuvo que la inteligencia artificial atraviesa un proceso similar de integración progresiva en la vida cotidiana. “La inteligencia artificial en esta analogía es la electricidad”, indicó, al tiempo que remarcó que su impacto no se limita a herramientas específicas, sino que se proyecta como una tecnología transversal.
De hecho, explicó que puede utilizarse tanto en aplicaciones visibles —como sistemas de conversación o asistencia— como en funciones menos perceptibles, vinculadas a la predicción o la automatización de procesos.
Ese carácter transversal, según Sarabia, es lo que explica su rápida expansión. “Esto llegó y se nos está infiltrando en un montón de actividades en muy poco tiempo”, sostuvo.
Entre los sectores en transformación mencionó especialmente al agro, donde el desarrollo de equipamientos autónomos y sistemas inteligentes ya comienza a modificar prácticas productivas. El manejo de malezas, la siembra o los controles de cultivo son algunas de las tareas que, de acuerdo con su análisis, tenderán a redefinirse en los próximos años.
“La IA parece que piensa, pero no lo hace”
Este escenario implica también una modificación en las habilidades requeridas por los trabajadores. En el caso de la maquinaria vinculada a estas nuevas tecnologías, Sarabia explicó que su operación demanda competencias asociadas al manejo de sistemas digitales.
En ese sentido, la articulación entre sectores tradicionales y conocimiento tecnológico aparece como un elemento central para el desarrollo productivo.
No obstante, el dirigente advirtió que la IA introduce un desafío inédito: su capacidad de intervenir en procesos asociados al pensamiento humano. “Es la primera tecnología que viene a desafiarnos en algo que es muy intrínsecamente humano: pensar”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que se trata de una simulación y no de un reemplazo real de las capacidades humanas: “Estas cosas parecen que piensan, pero no lo hacen”, remarcó.
A pesar de la velocidad con la que estas herramientas pueden ejecutar determinadas tareas —como la traducción instantánea de idiomas—, Sarabia insistió en que el rol humano sigue y seguirá siendo indispensable. “El humano siempre tiene que estar en el ciclo”, destacó, en alusión a la necesidad de supervisión, interpretación y toma de decisiones.
Incertidumbre de cara a 2050
Al proyectar el escenario hacia 2050, el presidente del Cluster se mostró prudente frente a cualquier intento de predicción cerrada. “Es muy difícil proyectar”, sostuvo, y recordó que existen antecedentes recientes que evidencian la fragilidad de los pronósticos.
“Estas cosas parecen que piensan, pero no lo hacen”
En particular, mencionó la pandemia de Covid 19 como un evento global inesperado que alteró de manera profunda comportamientos sociales y dinámicas económicas. “Fue algo que nadie podía predecir y que modificó muchos de nuestros comportamientos”, señaló.
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En ese sentido, consideró que hacia las próximas décadas es razonable esperar la aparición de nuevos eventos de escala global que vuelvan a modificar las trayectorias actuales. “No le creo a nadie que me diga qué va a pasar en el 2050, menos a mí mismo”, afirmó, subrayando el carácter incierto del futuro.
Sin embargo, planteó que el análisis del pasado permite identificar algunas tendencias.
En el caso de Tandil, destacó la diversidad y continuidad de su matriz productiva, compuesta por actividades tradicionales como la ganadería, la agricultura, la producción láctea, los chacinados, el turismo, la metalurgia y la cuchillería, junto con el desarrollo más reciente de la economía del conocimiento.
“Hay un gran entramado productivo en la ciudad”, describió Sarabia, y agregó que estas actividades “se mantienen en el tiempo” y se articulan entre sí, generando un sistema dinámico.
Dentro de ese entramado, ubicó a la tecnología como una capa adicional que no reemplaza a las anteriores, sino que se integra a ellas. “La economía del conocimiento es una vuelta más de todas las historias productivas que tiene y tendrá Tandil”, explicó.
En consecuencia, uno de los principales desafíos hacia el futuro será comprender de qué manera las nuevas tecnologías transformarán las profesiones asociadas a cada uno de estos sectores.
“Va a ser difícil detectar algunos tipos de trabajo”
El presidente del Cluster también puso el foco en el vínculo entre tecnología y accesibilidad. Según planteó, una innovación sólo produce cambios significativos cuando logra masificarse.
“La economía del conocimiento es una vuelta más de todas las historias productivas que tiene y tendrá Tandil”
En este punto, y retomando el ejemplo de la electricidad, recordó que su invención precedió por mucho tiempo a su uso generalizado, y que su impacto real se consolidó cuando se volvió parte de la vida cotidiana.
En la actualidad –señaló- la IA atraviesa ese punto de inflexión: comienza a modificar prácticas concretas en distintos ámbitos, desde la revisión de un guion teatral hasta la construcción de personajes o la resolución de tareas complejas.
En esa línea, definió a las tecnologías como “habilitadores de nuevas opciones de trabajo o aceleradores de métodos de trabajo”.
En términos laborales, anticipó un escenario de transformación profunda. “Va a ser difícil detectar algunos tipos de trabajo”, afirmó, en referencia a profesiones que podrían desaparecer o cambiar sustancialmente, al tiempo que surgirán otras nuevas.
Como ejemplo, mencionó el caso de la programación informática, que históricamente implicaba la escritura manual de código. “Era una tarea completamente artesanal”, recordó.
Según explicó, ese paradigma está cambiando. “El trabajo de un programador ya no tiene que ver con escribir tanto la línea de código”, sostuvo, y detalló que la actividad se orienta cada vez más a la capacidad de formular problemas y traducirlos en soluciones digitales. En ese proceso, las herramientas automatizadas permiten acelerar la ejecución, pero no reemplazan la comprensión del contexto ni la interpretación de las necesidades de los usuarios.
Pensamiento crítico y capacidad de análisis
En ese punto, Sarabia volvió a subrayar la centralidad de las habilidades humanas.
A su entender, competencias como el pensamiento crítico, la capacidad de análisis, la lectura y la escritura adquirirán una relevancia creciente en el futuro del trabajo. “Pareciera que las profesiones con más relevancia van a ser aquellas que requieran de habilidades más humanas, como los conocimientos de lectura y escritura y el pensamiento crítico”, afirmó.
Son claves las habilidades humanas
Al mismo tiempo, destacó la continuidad de áreas vinculadas a la ingeniería, la logística y la producción, que seguirán siendo necesarias en el entramado económico.
Finalmente, el presidente del Cluster incorporó una dimensión subjetiva al análisis del cambio tecnológico y reconoció que la incorporación de nuevas herramientas genera resistencias, en tanto implica transformaciones en las rutinas y en las formas de trabajo.
“Yo no creo que haya una sola persona que no tenga una resistencia al cambio”, sostuvo, y sintetizó: “El cambio genera miedo”.
Para terminar, frente a un escenario atravesado por innovaciones constantes y eventos imprevisibles, la capacidad humana para comprender problemas, tomar decisiones y orientar el uso de las tecnologías aparecen, según su planteo, como el elemento clave para sostener y proyectar el desarrollo de Tandil en las próximas décadas.
