El salto hacia una gestión inteligente que permite transformar datos en kilos de carne
En el marco del BCR Agtech Forum 2026, Gabriela Tallarico, coordinadora del programa AgTech del Inta, expuso sobre el rol disruptivo de los drones como "pastores digitales" y herramientas de precisión. Con casos concretos en el sur bonaerense, se demostró cómo el mapeo tecnológico permite ahorros de costos del 23% y un incremento en el peso de los terneros mediante un manejo eficiente de los recursos hídricos.
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El BCR Agtech Forum 2026 consolidó su posición como el epicentro de la innovación para el sector agroindustrial nacional. Organizado en un esfuerzo conjunto por la Bolsa de Comercio de Rosario e Innventure, el foro se ha transformado en una plataforma de expansión donde convergen la tecnología y la producción.
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En ese escenario, uno de los paneles más destacados fue el protagonizado por la ingeniera Gabriela Tallarico, Coordinadora del programa AgTech del Inta, quien desglosó el impacto real y mensurable de la implementación de drones en los sistemas ganaderos actuales.
La visión de Tallarico sobre los drones trasciende la mera novedad de un dispositivo volador. Para la especialista, estos equipos forman parte de una evolución tecnológica integral de la ganadería, funcionando en una relación de complementariedad con otras herramientas.
“No es una tecnología sola o aislada”, subrayó la coordinadora, destacando que el valor fundamental reside en el recupero de datos que permiten transformar la incertidumbre en decisiones basadas en información precisa.
Esta integración tecnológica permite, por ejemplo, vincular el uso de drones con el manejo individual de los animales o el monitoreo inteligente de los rodeos. Según Tallarico, esta precisión anticipada es tan potente que puede influir en decisiones que serán determinantes para la preñez de un animal en un horizonte de hasta ocho meses.
Los niveles operativos
Para comprender cómo un dron puede optimizar un establecimiento, Tallarico identificó tres niveles o tareas básicas fundamentales para la actividad ganadera.
El primero se refiere al mapeo y topografía, con un uso Similar a lo que ocurre en agricultura. Se utiliza para realizar relevamientos de altimetría, manejo de lotes y evaluación del estado de las pasturas.
El segundo punto es la gestión del rodeo (Pastores Digitales). Una de las aplicaciones más novedosas es la capacidad de movilizar ganado en grandes extensiones o dentro de un lote, actuando como un nexo digital entre el productor y el movimiento animal.
El tercer gran capítulo son las labores agronómicas, ya que los drones también se suman a la ganadería a través de la aplicación variable de insumos, fertilización y manejos que permiten una reducción significativa del uso de agroquímicos y otros suministros.
Esta tríada operativa se complementa con otras tecnologías ya presentes en el campo, como el monitoreo de aguadas o el uso de caravanas electrónicas que informan la ubicación exacta de los animales en tiempo real.
El caso Bahía Blanca
Uno de los puntos más sólidos de la exposición fue la presentación de un proyecto conjunto entre el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y el Inta. La experiencia se desarrolló sobre mil hectáreas en Bahía Blanca, una zona caracterizada por condiciones climáticas extremas que oscilan entre sequías severas y temporales hídricos intensos, como el registrado en 2025.
En este contexto, la retención de agua para las pasturas es un factor crítico de supervivencia y producción. Mediante el uso de drones, se logró realizar una sistematización de la topografía del terreno con una precisión asombrosa, permitiendo diseñar estrategias para capturar y conservar el agua de lluvia.
Los resultados del proyecto en Bahía Blanca arrojan cifras que impactan directamente en la economía del productor.
La implementación de drones permitió un cambio radical en la logística del trabajo de campo.
Se destaca entre los resultados la reducción de personal, ya que se pasó de necesitar tres operarios para mediciones tradicionales a solo un operario apoyado en tecnología.
Otro avance importante es la optimización del tiempo, debido a que tareas de análisis que antes demandaban ocho horas de trabajo se redujeron a tan solo 30 minutos.
Se resaltó además la precisión extrema, debido a que se aumentó la densidad de puntos mapeados, logrando una resolución a nivel de un centímetro.
Todo ello generó un ahorro de costos: el manejo apoyado en drones representó un 23% menos de costos operativos respecto al manejo tradicional.
Sin embargo, el beneficio más tangible se vio en la balanza. Al utilizar los datos de los drones para construir terrazas con maquinaria propia y retener el agua de lluvia, el campo transformó ese recurso en pasto y, consecuentemente, en carne.
"Podemos decir con datos concretos que se ha ganado casi un 13 por ciento de peso, es decir, siete kilos más de cada ternero por hectárea gracias a un manejo eficiente del agua basado en monitoreos inteligentes", afirmó Tallarico.
El desafío de la capacitación
La expansión de estas herramientas requiere de un acompañamiento educativo sólido. Tallarico destacó la realización de un curso de capacitación organizado entre el Inta, la Federación Agraria Argentina (FAA) y el IPCVA, que contó con 1.100 inscriptos, de los cuales 300 ya han aprobado.
El foco de esta formación no es solo enseñar a pilotar un dispositivo, sino aprender a integrar tecnologías. "Muchas veces subutilizamos las herramientas; solo apretamos dos botones del control remoto y el resto del potencial se pierde", advirtió la especialista. La capacitación busca que el productor pueda "sacarle el jugo" al dron como complemento de otros datos, como los obtenidos por las caravanas.
Finalmente, Tallarico resaltó el valor de la investigación científica para respaldar estas innovaciones.
Planteó que no se trata solo de conocer la prestación técnica del equipo, sino de contar con investigaciones que den cuenta de los beneficios económicos y productivos reales, asegurando que la inversión tecnológica se traduzca efectivamente en una ganadería más competitiva y resiliente ante el cambio climático.
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