El final de Juan Catalino Domínguez, el asesino que sembró terror en Tandil y la provincia
Autor de ocho homicidios y múltiples fugas, el prófugo más buscado cayó abatido en un tiroteo con la policía en General Madariaga, en abril de 1948.
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Buscado afanosamente por la policía de nuestra provincia, particularmente de esta zona, Juan Catalino Domínguez fue hallado en Mendoza. Detenido y trasladado a La Plata por dos uniformados, al pasar por Pergamino fingió estar descompuesto, tras lo cual le fueron quitadas las esposas autorizándolo a bajar del automóvil que lo conducía, para que hiciera sus necesidades. Internado en un maizal a la vera del camino,
el delincuente se sacó el saco y lo dejó colgado en una planta a la vista de sus custodios que, infructuosamente, esperaron su regreso.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailHoras después, el feroz homicida apareció en Mar del Plata, enterado que allí estaba Martita, su pequeña hija. Lo esperaba en ese lugar la policía, con la que tuvo un encuentro a balazos, resultando herido en una pierna. Intentó huir, pero fue capturado. Del hospital donde estaba y con la pierna engangrenada, escapó por los techos, hurtó una bicicleta y huyó bajo la lluvia. Más tarde, al sentirse descubierto, asesinó de tres balazos a un tal Braulio Leguizamón en un rancho de Chillar.
Con la esperanza siempre de recuperar a su hija y sabiendo que había sido internada en el Hogar del Buen Pastor en la ciudad de Azul, donde ella estuvo varios meses, anduvo también por allí, pero Martita, que no
llegaba a los diez años de edad, había sido trasladada a La Plata y más tarde a un instituto de menores de Ingeniero Maschwitz.
