Innovar para nutrir: cómo combinar la tecnología con la tradición en nuestra alimentación diaria
La importancia de integrar avances científicos con saberes ancestrales para lograr una nutrición más sostenible, segura y consciente.
El 16 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Alimentación, una fecha que este año pone el foco en un lema fundamental: "Innovar para nutrir".
Lejos de limitarse a procesos industriales complejos o desarrollos de alta tecnología, la propuesta invita a reflexionar sobre cómo cada consumidor puede aplicar la innovación en su rutina cotidiana para mejorar la calidad de lo que ingiere.
Durante su participación en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, la licenciada en Tecnología de los Alimentos, Viviana Menéndez, destacó que “la innovación debe ser un puente entre el avance científico y las prácticas tradicionales”.
Según la especialista, "el objetivo es lograr una alimentación que sea, al mismo tiempo, segura y respetuosa de nuestras raíces.
Menéndez hizo hincapié en la necesidad de tomar conciencia sobre la seguridad alimentaria en el hogar, un ámbito donde la innovación se traduce en hábitos responsables.
"Si cortaste carne cruda en una tabla y en esa misma superficie apoyas la carne cocida, se produce una contaminación cruzada que puede tener consecuencias graves", advirtió la profesional, subrayando que la prevención es un pilar básico de la nutrición saludable.
El equilibrio entre lo ancestral y lo moderno
Uno de los puntos centrales del análisis fue la pérdida de saberes familiares. La especialista señaló que, en la búsqueda de modernidad, muchas veces se descuidan recetas y técnicas ancestrales que definieron nuestra cultura alimentaria.
"Lo que buscamos es que la nutrición sea sostenible, uniendo el avance tecnológico con lo tradicional", explicó Menéndez, quien aboga por “no perder el legado de las generaciones anteriores mientras se aprovechan las mejoras en los controles bromatológicos actuales”.
La experta también se refirió a la tendencia de los consumidores por buscar alimentos menos procesados y más naturales. En un mundo acelerado, “la clave reside en prestar atención al origen de los productos: comprar de estación, conocer a los productores locales y evitar la automatización excesiva de la dieta”, refirió.
"Es preguntarnos si lo que comemos viene de una góndola sin saber qué contiene o si estamos eligiendo productos frescos", señaló.
Reducción del desperdicio y futuro
Otro de los ejes abordados fue la problemática del desperdicio de alimentos. En un contexto donde la falta de acceso a la nutrición es una realidad global, la tecnología surge como una herramienta clave para mitigar el descarte innecesario.
Menéndez mencionó “el potencial de las aplicaciones móviles que permiten conectar establecimientos comerciales con consumidores para rescatar productos próximos a su fecha de vencimiento”, una práctica que ya comienza a ganar terreno en diversas regiones.
Finalmente, la licenciada recordó la importancia de los pequeños cambios en el hogar, como el almacenamiento correcto de los huevos —evitando el maple y priorizando la heladera— y la importancia de no lavar ciertos alimentos si no es necesario.
"Son pequeños tips que aprendemos y que debemos enseñar a nuestros hijos para tener una vida más sana", concluyó la especialista.