Omar Farah advirtió por la caída de la actividad industrial y la falta de mano de obra especializada
El titular de Talleres Tandil analizó la actualidad del sector metalmecánico, el nivel de actividad, las expectativas para los próximos meses y los desafíos que enfrentan las empresas para mantener la producción y el empleo en un contexto económico cambiante.
Omar Farah participó del desayuno de Tandil Despierta, donde analizó la situación económica y productiva del país, con especial foco en la realidad que atraviesa la industria.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSi bien reconoció algunos indicadores macroeconómicos positivos, como el superávit fiscal y el crecimiento de las exportaciones, consideró que esos datos no alcanzan para reflejar el escenario que enfrentan muchas empresas. "Estamos a un 60% de la actividad en el sector industrial, pero ese es un promedio; hay lugares que están mucho más abajo que eso", afirmó.
A su entender, uno de los principales problemas es la falta de consumo interno, una situación que se agrava por la extensión de los plazos de pago y las dificultades financieras que enfrentan las pequeñas y medianas empresas. "No alcanza con que suban las exportaciones ni con el superávit fiscal si no hay consumo", remarcó.
La pérdida de los oficios
Fara también expresó su preocupación por la creciente escasez de mano de obra especializada. Según indicó, oficios históricos de la industria metalúrgica, como torneros y fresadores, son cada vez más difíciles de encontrar.
"Se pierden los oficios y no es sencillo encontrar chicos jóvenes predispuestos", señaló. En ese sentido, observó que las nuevas generaciones priorizan un mayor equilibrio entre la vida laboral y personal, mientras que los salarios iniciales muchas veces dificultan la atracción y retención de personal calificado.
Además, destacó que la formación de trabajadores para tareas industriales demanda tiempo, experiencia y altos niveles de precisión.
Una apuesta al sector ferroviario
Omar repasó además el proceso de transformación que llevó a Talleres Tandil a convertirse en proveedora de componentes para el sistema ferroviario, una actividad que hoy ocupa un lugar central dentro de su producción.
"Nos pusimos a pensar qué podíamos hacer difícil, porque si no, no tiene sentido", recordó sobre los comienzos de esta etapa.
A partir de esa decisión, la firma comenzó a desarrollar discos de freno de gran porte y otras piezas fundamentales para locomotoras que actualmente circulan en líneas como el San Martín y el Roca.
El crecimiento en este segmento fue posible gracias a inversiones en tecnología, equipamiento de última generación y la experiencia técnica acumulada por su equipo de trabajo. "Fabricar el disco no es simple, pesa 120 kilos y tiene 640 milímetros de diámetro; hay todo un desarrollo detrás de ese producto", detalló.
Calidad y precisión
Por último, destacó los rigurosos controles que deben superar las piezas destinadas al sistema ferroviario antes de entrar en funcionamiento.
"Las formaciones no salen si esas empresas no dan el visto bueno", aseguró al referirse a las auditorías realizadas por firmas especializadas.
Para el empresario, este nivel de exigencia impulsa una cultura de trabajo basada en la precisión, la capacitación y la mejora continua, factores que consideró fundamentales para el desarrollo industrial.